Neuquén renovó el crédito fiscal para inversiones productivas: hasta cuándo hay tiempo de inscribirse

El Gobierno extendió para el periodo 2025 el Programa de Reactivación Productiva y Turística, con el objetivo de incentivar las inversiones realizadas en territorio provincial.

Por Alejandra Fonovich (Larrondo, Tonelli & Asoc.)

El gobierno de Neuquén extendió para el periodo 2025 el Programa de Reactivación Productiva y Turística, una herramienta que permite a empresas y emprendedores acceder a créditos fiscales por las inversiones que hayan realizado dentro del territorio provincial.

La medida fue prorrogada mediante un nuevo decreto y se reglamentó recientemente, con el objetivo de incentivar la actividad, sostener el empleo y acompañar el proceso de inversión privada. El plazo de inscripción para adherir al beneficio es hasta el 13 de febrero de 2026 o hasta que se acabe el cupo asignado.

El esquema no es nuevo: se trata de la continuidad de un programa que ya tuvo ediciones anteriores y que, según el propio Ejecutivo, mostró un impacto sumamente positivo en la economía local. La reglamentación vigente introduce precisiones relevantes sobre quiénes pueden acceder, qué inversiones están alcanzadas y cómo se aplica el beneficio, aspectos que resultan clave para evaluar su alcance.

¿Qué es el crédito fiscal?


El beneficio se materializa a través de certificados de crédito fiscal que pueden utilizarse para cancelar impuestos provinciales, principalmente Ingresos Brutos, y en determinados casos también Impuesto de Sellos e Impuesto Inmobiliario. El crédito no es reintegrable ni transferible y puede aplicarse hasta el 31 de diciembre de 2029, lo que otorga un horizonte de planificación fiscal de mediano plazo para los sujetos alcanzados.

El monto del beneficio a otorgarse no puede superar el 20% de la inversión realizada, calculada sobre valores netos de IVA. A su vez, se establecieron topes máximos: hasta 20 millones de pesos para MiPyMEs, 30 millones para grandes empresas y un máximo consolidado de 60 millones de pesos cuando se trate de empresas que integren un mismo conjunto económico.

Neuquinas y no neuquinas


Uno de los puntos centrales del régimen es la diferenciación entre empresas neuquinas y no neuquinas, lo que lleva a clasificar tanto a los beneficiarios como a los proveedores de estos. Se considera empresa neuquina no solo a la que desarrolla su actividad únicamente en la provincia, sino también a aquella que, aun estando radicada fuera de Neuquén, concentre al menos el 60% de su base imponible de Ingresos Brutos en esta jurisdicción.

Esta distinción no es menor, ya que de ella depende directamente el porcentaje de crédito fiscal al que puede acceder cada inversión. El régimen establece una escala de beneficios que prioriza de forma explícita el uso de proveedores radicados en la provincia como mecanismo para fortalecer el entramado productivo local.

Cuando la inversión es realizada con proveedores neuquinos, el crédito fiscal puede alcanzar hasta el 20% del monto invertido, tanto si la empresa inversora es neuquina como si se trata de una MiPyME radicada fuera de la provincia. En cambio, si una empresa neuquina invierte utilizando proveedores no neuquinos, el beneficio se reduce al 5%. Finalmente, cuando la empresa inversora y el proveedor no son de la provincia, el régimen no otorga crédito fiscal alguno, dejando en claro que el objetivo central del programa es incentivar la contratación local.

Las inversiones contempladas


El programa contempla dos grandes categorías de inversión. Por un lado, obras civiles e infraestructura afectadas como bienes de uso, siempre que impliquen un incremento real de la capacidad productiva, operativa o de servicios. Se incluyen obras nuevas, ampliaciones y mejoras sustanciales, pero se excluyen expresamente las remodelaciones de mantenimiento o las inversiones con fines meramente comerciales.

Por otro lado, se admiten inversiones en bienes muebles, tanto tangibles como intangibles, siempre que estén destinados a la actividad habitual de la empresa. La reglamentación es clara al excluir bienes de cambio, gastos corrientes, equipamiento informático básico, licencias de software, flota liviana y operaciones de leasing, entre otros conceptos. En todos los casos, la autoridad de aplicación conserva la facultad de evaluar la razonabilidad técnica y económica de la inversión declarada.

Procedimiento y condiciones


La gestión del beneficio es íntegramente digital, a través de la plataforma del Centro PyME-ADENEU. Las empresas deben presentar la documentación respaldatoria, incluyendo facturas, formularios específicos y dictámenes profesionales, lo que introduce un nivel de formalidad que podría resultar exigente, especialmente para pequeñas empresas.

Además, el acceso al crédito fiscal está condicionado a no registrar deudas fiscales provinciales al momento de la aprobación. Si existen incumplimientos, el contribuyente cuenta con un plazo acotado para regularizar su situación; de lo contrario, pierde la prioridad para acceder al beneficio.
Desde una mirada técnica, el régimen aparece como una herramienta concreta para acompañar las decisiones de inversión, en un contexto complejo para acceder a fuentes de financiamiento. Si bien la normativa habilita el uso del crédito fiscal a lo largo de varios ejercicios, en la práctica el beneficio suele consumirse en los primeros períodos, funcionando como un alivio tributario inmediato.

En ese escenario, el alcance real del programa estará marcado tanto por la dinámica de su implementación como por la capacidad de las empresas para capitalizar el incentivo. Neuquén vuelve a apostar al crédito fiscal como parte de una política de estímulo a la inversión y al empleo, con el foco puesto en que el beneficio se traduzca en actividad productiva concreta y sostenida en el territorio provincial.


Por Alejandra Fonovich (Larrondo, Tonelli & Asoc.)

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