Editan dos nuevas guías de flora regional

Investigadores elaboraron exhaustivos relevamientos de las especies que se pueden encontrar en la región.



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Recorrer una y otra vez los senderos de la región es una actividad que cada vez tiene más adeptos. Y muchos de ellos también suelen detenerse en los detalles de cada planta y cada flor que encuentran en esos particulares ambientes.

Para orientar sus búsquedas y relevamientos, un grupo de investigadores locales elaboró dos guías, que fueron impresas por la editorial Artemisa y ya está en las librerías.

Marcela Ferreyra y Cecilia Ezcurra son las autoras de “Flores de alta montaña”, uno trabajo que reseña las principales especies existentes en la cordillera patagónica en alturas superiores a los 1.600 metros.

Ferreyra dijo que el volumen incluye descripción y fotografías de 122 especies de las 500 que habitan en la alta montaña patagónica, desde el norte neuquino a Tierra del Fuego. Los cerros tienen en promedio alturas de 2.200 metros y el límite inferior del ambiente descripto corresponde al borde del bosque de lengas.

“Por decisión de la editorial no podíamos incluir a todas las especies y costó elegir cuáles -señaló la investigadora-. Nos decidimos por las más fáciles de encontrar y las más vistosas”.

Explicó que las plantas con flores que crecen a esa altura “son maravillosas” porque han debido desarrollar sofisticados mecanismos de adaptación para vivir en sustratos “sumamente inestables”, con grandes amplitudes térmicas, vientos muy fuertes y cubiertas de nieve durante ocho meses o más cada año.

El otro libro que está disponible para los lectores y caminantes inquietos se titula “Flora de Puerto Blest-Selva Valdiviana” y también lleva la firma de Marcela Ferreyra, en coautoría con Javier Puntieri.

En este caso el contenido surgió de un relevamiento exhastivo de la vegetación existente en torno al puerto que se ubica en el extremo oeste del lago Nahuel Huapi, donde existe un ingreso de la selva vadiviana de Chile, cuyas características tienen que ver con los altos niveles de precipitación que caracterizan a esa zona.

Ferreyra dijo que hay muchas especies llamativas que viven sólo allí. En este caso la guía incluye plantas de distinto tipo como árboles, helechos, hierbas, enredaderas y arbustos.

La autora aclaró sin embargo que “hay más diversidad de especies en los sitios áridos que en el bosque, en contra de lo muchos creen”.

Ese rasgo tiene que ver con la variedad de microambientes, muy distintos entre sí, que hay por ejemplo en la alta montaña, y que tienen que ver con la orientación de cada ladera, la radiación, los vientos y otras características y condiciones, que en bosque “se homogeinizan más”.

En total, el trabajo sobre flora valdiviana enumera 105 especies vegetales. Muchas están señaladas (además de la denominación científica), con los nombres populares más utilizados en español y en mapuche.

Los dos libros están pensados para funcionar como catálogos de identificación para guías de turismo, naturalistas o simples caminantes. Según comentó Ferreyra, tienen ya en preparación otros libros para publicar dentro de la misma colección: uno que saldría en breve, sobre especies de la estepa, y otro sobre el bosque predominante en la región, que tiene fecha para otoño.


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