Una astilla en Londres
arq.
Finalmente abrirá mañana al público una nueva plataforma panorámica en Londres, que desde sus 244 metros de altura resulta particularmente espectacular: The Shard (la astilla). Situada junto a la estación London Bridge, la nueva atracción turística costará 25 libras (29 euros/39 dólares).
The Shard es un edificio espectacular: con sus 310 metros en total, esta torre de acero y cristal en la orilla sur del Támesis es el mayor rascacielos de Europa occidental. Sólo lo supera la Mercury Tower de Moscú. A menudo, la parte más elevada de este diseño de Renzo Piano, autor del Pompidou, cruza las nubes. Pero el arquitecto de interiores Kevin Murphy asegura que esto sólo sucede “unos pocos días”. Cuando ocurre, desde la plataforma se divisa sólo una famosa marca de la casa: la niebla.
El rascacielos pone de manifiesto un dilema: Londres es una ciudad de superlativos, abierta al mundo y moderna. Pero también está marcada por las huellas de la crisis económica. La problemática se hace visible tras los 11.000 cristales de esta ciudad vertical, como sus constructores también llaman al microcosmos financiado con fondos del emirato de Qatar. El edificio albergará un hotel de lujo de cinco estrellas. Las pocas viviendas exclusivas tienen precios astronómicos y en la planta 32, el chef Rainer Becker tendrá su restaurante de lujo Oblix.
La mitad de la superficie de oficinas, en más de 90 plantas -esa es la otra cara de la moneda- aún no está alquilada. Se espera que esto suceda antes de que finalice 2014, según confían los constructores. Y es que The Shard no es inmune a la crisis del barrio financiero londinense, que en los últimos seis años ha perdido 100.000 empleos.
Las aguas están más tranquilas para el gran competidor de The Shard: la construcción de The Pinnacle, una torre de oficinas casi igual de alta, lleva años congelada y ocupa más a jueces que a trabajadores de la construcción.
Piano fue el impulsor del nombre The Shard durante una rueda de prensa, cuando describió su torre como una “astilla de hielo”. El hielo, la frialdad del edificio, se ha ido derritiendo, pero la astilla permanece. Hoy Piano asegura que la torre más alta de Europa no es un edificio agresivo. “No busca ser el rostro del poder. Quiere celebrar el cambio, la necesidad de transformar las ciudades para que estas sigan siendo habitables por muchas personas”.
Su fachada de vidrio, de tres capas para evitar el exceso de soleamiento y la fuga de calor, permite el paso de la luz natural. El cristal es un punto fuerte en la sostenibilidad del edificio, a la que contribuyen las placas fotovoltaicas, que reducen en un 45% las emisiones derivadas del consumo energético, y el hecho de que el 20% del acero empleado en la estructura sea reciclado. Además solo tiene 48 plazas de garaje para invitar al uso del tren o el metro que llega hasta los cimientos.
Fuente: DPA
Piso por piso
73-95 aguja
68-72 758 m2 observatorio
53-65 5.772 m2 departamentos residenciales
52 spa
34-52 16.198 m2 Hotel
31-33 5.945 m2 restaurantes
2-28 54.488 m2 oficinas
1 2.102 m2 lobby