El acusado de violar y secuestrar a su mujer seguirá preso

El juez avaló el pedido de la fiscal y el querellante de privarlo de la libertad hasta el juicio. Ayer se supo que intentó abusar de una vecina y que amenazó a otros para que no lo denunciaran.

En la audiencia de ayer se reveló que Jorge García sometía a un trato inhumano a su mujer.

NEUQUÉN (AN).- Jorge Omar García (35) llegará detenido al juicio acusado de violar y mantener cautiva durante cinco meses a su mujer, Ángela Garro, tras que ayer el juez Mauricio Zabala extendiera por tres meses el plazo de su prisión preventiva.

En la audiencia en la que la fiscal Soledad Rangone y el querellante por Garro, Javier Cardellino, solicitaron la extensión de la medida cautelar, se conocieron nuevos y atroces detalles no solo del martirio que la joven habría padecido mientras estuvo cautiva, sino también de los episodios de violencia en contra de sus vecinas.

El caso está signado por las particularidades culturales de los crianceros de la meseta capitalina, en donde ocurrieron los hechos. Y tal vez sea por ello que todos los testigos que denunciaron a García como un hombre violento son mujeres.

El juez Zabala hizo lugar al pedido de extensión al entender que existe un riesgo de entorpecimiento de la investigación, tanto en lo que hace al testimonio de dos vecinas y una pariente de Garro que podrían ser amenazadas para alterar su relato, como así también sobre los hijos de la pareja, que según se sostuvo son manipulados por su padre.

El 21 de enero pasado Garro logró escapar de García gracias a la ayuda de dos mujeres del barrio Ciudad Industrial y reveló que había pasado cinco meses cautiva a pesar de que había una prohibición de acercamiento en contra de García.

En ese período fue violada y actualmente cursa un embarazo que recién ahora está siendo monitoreado.

En la audiencia se supo además que la joven mujer era obligada a trabajar todo el día en el puesto de Colonia Rural Nueva Esperanza, tenía prohibido hablar con los vecinos y solo había visto dos veces a su tía, cuando a la mujer con alguna excusa se le permitió acercarse a la casa.

Las vecinas que declararon contaron que la oían a Garro pedirle a García que dejara de golpearla. Dijeron que el hombre también golpeaba y forzaba a trabajar, casi en una condición de servidumbre, a su peón. A quien, contaron, el hermano de García habría amenazado para que “no vaya a hablar mal”.

Las mujeres que rompieron el silencio contaron que García solía llevar armas consigo y esconderlas en la casa del peón, que intentó tomar por la fuerza y abusar de una chica del sector y que junto a su hermano habría tomado represalias contra quienes lo denunciaban.

Además de esas denuncias se supo que fue condenado por robo y tuvo varias causas en su contra por robos, hurtos y amenazas.

Caso Ángela Garro


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