El acusado Maffrand se defiende: «Soy un perejil»

Le atribuyen haberse quedado con 8 millones. Revelaciones sobre el manejo de Acción Social.

NEUQUEN (AN).- Enrique Maffrand, un ex funcionario de Acción Social que debe devolver al Estado más de ocho millones de pesos, dice que es un «perejil», asegura que no se quedó con dinero del Estado, pero aclara que no lo puede demostrar porque los comprobantes que le reclaman fueron destruidos cuando en diciembre de 2001 un grupo de manifestantes atacó la subsecretaría y destruyó los archivos.

En la entrevista con «Río Negro» Maffrand habla de Maffrand en tercera persona. Se coloca en el lugar de un observador de los hechos que él mismo protagonizó. «Maffrand es un perejil, Maffrand no tiene actividad política», dice. También reconoce lo que siempre se sospecha del área: que sirve para hacer política.

Maffrand estuvo a cargo del área de Administración en la gestión de Alejandro Córdoba, entre 1995 y 1999. El Tribunal de Cuentas auditó su trabajo y halló innumerables irregularidades que suman más de ocho millones de pesos. Ahora, la fiscalía de Estado le inició juicio a Maffrand para recuperar el dinero.

«En 2001, cuando se producen los saqueos, la subsecretaría de Acción Social es violentada, se roba documentación, se la quema, se roban las computadoras».

-¿Usted dice que ahí desapareció la documentación de su gestión y por eso no puede justificar los gastos?

-Claro. Y cuando el Tribunal y la Justicia requieren la documentación, la subsecretaría responde que no puede hacer lugar. Cuando me presento al Tribunal de Cuentas me dicen que no puedo hacer un descargo verbal. Ellos querían documentación y estaba claro que no la podía aportar.

Maffrand habla de la Justicia porque también tuvo abierta una causa judicial, junto a Córdoba, entre otros. Estaban acusados de asociación ilícita, pero todos los investigados fueron sobreseídos.

-Pero cuando el Tribunal de Cuentas auditó su gestión, en 1998, los papeles estaban. ¿Los problemas existieron o no?

-Los problemas existieron, pero Acción Social tiene un problema grave. Funciona con una ley de Contabilidad que no contempla… Habría que modificar la ley de Administración Financiera y Control en el área o hacer auditorías del Tribunal de Cuentas y la Contaduría.

-¿Quiere decir que nadie controla nada?

-En esto pareciera que fue Maffrand…

-¿Pero qué pasa entonces en Acción Social?

-Sí, se controla. Pero es un área que siempre está imbuida de acciones políticas.

-¿Entonces en Acción Social se hace política?

-Se hace política. Tengo cargos porque los listados de beneficiarios que recibieron cosas estaban fotocopiados y correspon- dían al mes anterior. Había un jefe de compras que armaba la licitación, había personas que recepcionaban esa mercadería para área local y del interior, personas que distribuían…

-¿La mercadería se perdía en el camino?

-No eludo mi responsabilidad pero al director general de Administración le llega un expediente de esta magnitud (grafica con las manos uno voluminoso) y no sabe si relamente está toda la documentación. En un trámite intervienen 10 o 15 personas.

-¿Por qué lo hacen responsable a usted y no a Córdoba?

-Los responsables somos los directores de administración.

-¿Usted se siente víctima de una interna del poder?

-La investigación es extemporánea. No me puedo defender. Enrique Maffrand lo único que tiene hoy es para comer, no tiene forma de devolver (el dinero). Y si Enrique Maffrand hubiera tenido la posibilidad de hacerse de una parte de ese dinero, no estaría acá o tendría mejores abogados.


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