Análisis: El aparato del MPN mostró su falla

El oficialismo apostó a que el piso que garantiza el operativo que arma el partido para las elecciones sea suficiente para ganar. Algunos no votaron como habían prometido que lo iban a hacer y además los independientes se metieron en la interna del poder.




La interna del poder, la del Movimiento Popular Neuquino, desbordó hacia el Frente de Todos cuya disputa perdió brillo y del Frente de Izquierda que la interpretó como una demostración de enojo.

El partido provincial, en el poder desde que se creó, desarrolló mecanismos de supervivencia política y de predominancia en la escena neuquina. Una de las razones es un aceitado mecanismo que financia y alimenta para mantenerse en la cima. Es lo que se llama “aparato” que integran varios miles de personas que se activan cuando hay elecciones en la distribución de recursos y de organización de fiscalización de los comicios. Es un esquema piramidal donde cada pieza tiene una función que reporta hacia arriba y beneficia a los de abajo.

En el poder del MPN se descansa en este operativo como forma de garantizar un piso de “votos seguros” que permiten la supervivencia de todo el ecosistema. Ayer hubo una falla y no es la primera vez. La elección fiscalizada en forma federal eliminó suspicacias y, aunque el sector de la lista de Rolando Figueroa no haya conseguido fiscales en todas las mesas, el resultado puso fin a las especulaciones.

Tanto Tanya Bertoldi del Frente de Todos como Raúl Godoy del Frente de Izquierda pusieron en el centro a la interna del poder. La primera dijo que había sido convocante y dura y que le había quitado cierta participación a su sector. Para el ceramista demostró enojo contra el gobernador Omar Gutiérrez por su papel en el conflicto con los autoconvocados de Salud.

Gutiérrez comienza ahora a transitar la segunda parte de su segundo, y último, mandato y deberá digerir el resultado que lo tuvo como gestante y protagonista.


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