El cóndor vuela libre sobre el mar y la meseta
Cuatro nuevos ejemplares fueron soltados en Sierra Pailemán. El programa de reintroducción de la especie lleva 14 años de éxitos. Centenares de personas siguieron de cerca la inusual ceremonia.
Río Negro
SIERRA PAILEMAN (Enviados especiales – fotos Juan José Thomes) – La naturaleza va en busca de su origen en el este rionegrino. Se nutre de sus especies que alguna vez fueron parte de este territorio y que ahora tienen que adaptarse a los nuevos tiempos. Es lo que sucede con la reintroducción del cóndor andino en Somuncura.
El viernes cuatro ejemplares de cóndor andino se sumaron a los 45 que ya sobrevuelan la meseta compartida por Río Negro y Chubut. En ese paisaje increíble buscan carroña para vivir y cuevas para anidar en las sierras que forman la geografía del territorio patagónico.
Ganan terreno lentamente en una tierra que hace un siglo les perteneció, antes que el hombre borre esta especie del mapa faunístico. Ocurre que los temores y mitos sobre su alimentación -se creía que mataban hacienda para comer-hicieron que estas aves sean exterminadas.




VIDEO | Suelta de cóndores en Sierra Pailemán
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Hace 14 años el Zoológico de Buenos Aires y la Fundación Bioandina desarrollan el Programa de Conservación del Cóndor Andino con el que se propusieron lograr “el retorno del cóndor al mar”.
Son varias personas que han cambiado el confort de grandes ciudades para sumarse al proyecto y hoy son asistentes de campo, viven en un puesto rural y todos los días suben a la sierra donde se halla la condorera y la plataforma de liberación que lanzará a las aves a su esperada libertad.
Un celoso resguardo tienen los pichones antes de ser liberados. Los asistentes buscan que la figura humana no les sea familiar para que puedan descubrir el mundo de la manera más natural posible.
Los trabajadores del zoo, que hace poco recorrieron las escuelas de Sierra Grande, relataron que los pichones nacidos en cautiverio son alimentados por títeres para que no vean humanos.
Desde la tarde del jueves último, Sierra Pailemán, el pueblo más cercano a la sierra de liberación y el campo de la familia Botana, que es donde está en marcha el proyecto, empezó a poblarse de visitantes.
Los que nunca faltan son los pueblos originarios que realizan ceremonias durante toda la noche alrededor de una fogata. Allí reviven las ceremonias de los ancestros que tenían al cóndor como un ave sagrada. Al mediodía del viernes una gran ronda reunió a un millar de visitantes.
Los mapuches de varias comunidades de Sierra Grande, Viedma, Los Berros y Cona Niyeu hicieron su rogativa y bailaron el choique purrum, tocaron sus instrumentos y se escucharon sus gritos de “marichihueu” (diez veces venceremos) y “nehuen (fuerza). Afloró el recuerdo del fallecido lonco Manuel Cayul “fue el primero que vino a pedir a esta ceremonia” recordó uno de nuevos loncos.
Un momento especial fue cuando un matrimonio de colaboradores de zoo fueron protagonistas de un momento inolvidable: llevaron a su bebé para presentarlo en la ceremonia mapuche. “Antes se tiraba al bebé al agua y se lo sacaba, eso no vamos a hacer”, dijo la machi que lo tenía en sus brazos. Inti, de apenas meses, recibió saludos, agua y algarabía de la comunidad originaria. En ese momento de felicidad como si se tratase de una señal, empezó a llover suave sobre la rogativa.
Han detectado ya seis crías concebidas en la naturaleza
La liberación de cóndores atrapa cada vez más la atención de personas de disímiles orígenes. En la última ceremonia llamó la atención la cantidad de niños y adolescentes estudiantes que participaron. También fue notoria la cantidad de fotógrafos de distintos puntos del país que habían llegado para registrar el momento.
Antes de la liberación, niños de escuelas primarias de toda la zona subieron al cerro con una pluma de cóndor que luego fue lanzada al aire, repitiendo así la ceremonia anual.
Como eran tantos los chicos, se eligieron 5 de cada escuela que visitaba el lugar.
Luis Jácome que es coordinador de las actividades de conservación contó que los cuatro cóndores que el viernes fueron liberados tienen diferentes historias.
La más llamativa es la de Ayni, (reciprocidad) un macho juvenil que fue incubado y criado por sus padres en el Zoo Pou du fou, en Francia. Posteriormente fue trasladado al Zoo de Buenos Aires para ser devuelto a la naturaleza en Somuncura. Lleva la banda alar número 57. La liberación de este cóndor motivó la presencia de una comitiva francesa que visitó Pailemán en esta ocasión.
Neuquén es un macho juvenil, proviene de acciones de rescate en Parque Nacional Nahuel Huapi, fue encontrado en sus primeros meses de vida, sin haber aprendido a volar con sus padres; lleva la banda alar azul, número 56.
Después hay dos hermanos: Kallfü (Azul) una hembra que nació por incubación artificial en el Zoo de Buenos Aires a partir de un huevo proveniente del Zoo La Máxima, Olavarría y lleva la banda alar blanca, número 55 y su hermano Piuque Kallfü (corazón azul) macho juvenil, incubado en el mismo zoo, lleva la banda alar azul, número 58.
Otro dato que aportó Jácome es que los cóndores de Pailemán se han reproducido en libertad y tienen detectadas seis crías que fueron concebidas en los cerros y ya sobrevuelan la meseta.
Por ejemplo hace pocos días, Enrique Linares, un vecino de Sierra Grande fotografió a Cayu, el primer pichón de cóndor nacido en la costa atlántica patagónica, que ya es casi adulto.
“Enrique pudo tomar las fotos de Cayu en Arroyo Ventana, es un macho nacido en diciembre del 2009 en la zona de Tembrao, es maravilloso poder ver cómo estos pichones nacidos en la costa van completando su madurez, adaptados perfectamente a su entorno”, celebró Jácome.
La idea de los que trabajan en el proyecto es generar un plan integral de conservación, que reúna el último adelanto biotecnológico con la cosmovisión de los pueblos originarios, para alcanzar los objetivos de conservación del cóndor.
Río Negro
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