El distanciamiento social de la oposición
Más llamativa que la ansiosa distorsión temporal de ese espacio resultó ser la coincidencia con el avance del impuesto a las grandes fortunas del país.
La cuarentena tiene múltiples efectos sobre las personas. Muchos dentro del orden de las subjetividades como la percepción del tiempo. Mañana se cumplirán 30 días del decreto que estableció el aislamiento social preventivo y obligatorio. En términos nominales parece un plazo relativamente corto, pero para un sector del empresariado y del arco político opositor pareció suficiente para cambiar su opinión sobre la medida y describir un escenario de debacle contra las libertades individuales y la contabilidad privada.
Más llamativa que esa ansiosa distorsión temporal, que no esconde definirse como oposición, resultó ser la coincidencia con el avance del proyecto que busca gravar las grandes fortunas del país. El diputado Darío Martínez (Frente de Todos) es el único legislador neuquino involucrado en un tema sobre el que, por ahora, el gobierno provincial prefiere no opinar.
La iniciativa, aún en análisis, busca imponer una alícuota sobre aquellos patrimonios personales superiores a los 300 millones de dólares. El monto representa dos veces el presupuesto del funcionamiento de la ciudad de Neuquén, la más grande la Patagonia.
Pero el tema no parece lejano para la realidad neuquina. El listado de las mayores fortunas declaradas del país, con el corte hasta los 300 millones, tiene al menos 37 nombres de los cuales casi una decena tienen negocios petroleros y participación en la Cuenca Neuquina. Incluso en el top tres están Paolo Rocca, la familia Bulgheroni y los Pérez Companc, todos con actividad en Vaca Muerta.
La crisis petrolera no comenzó con el desembarco del coronavirus en el país, el hilo puede rastrearse hasta las PASO de 2019 con el congelamiento.
Es oportuno recordar que la crisis petrolera no comenzó con el desembarco del coronavirus en el país, el hilo puede rastrearse hasta las PASO de 2019 cuando el expresidente Mauricio Macri, cuya familia también está entre las de mayores fortunas del país, congeló los combustibles buscando revertir una derrota electoral.
De ahí en adelante la historia es conocida: baja histórica del precio internacional del crudo y un desplome en la demanda por las restricciones de circulación.
Esta semana los sindicatos petroleros acordaron un sueldo mínimo para unos 20.000 operarios que están sus casas, entre ellos se cuentan a los miles que había sido despedidos antes de la pandemia. Circuló un audio del secretario general de Petroleros Privados, Guillermo Pereyra, justificando el acuerdo alcanzado, pero las palabras no cayeron del todo bien en la tropa.
Sin embargo, los discursos que piden más flexibilización suelen ser, en apariencia, mucho más sensibles. Hablan en nombre del pequeño comerciante, a quien 30 días sin abrir las puertas, objetivamente, puede significarle el cierre definitivo y dejarlos a él y sus empleados sin el sustento familiar.
Esa análisis de la realidad no parece ser una revelación exclusiva de ese sector. La ampliación de la cuarentena dictada por Nación habilitó a las jurisdicciones provinciales y municipales a poner la lupa en sus comunidades. El gobernador Omar Gutiérrez avanzó en ese sentido pero remarcó que se trata de una prueba ajustada al cumplimiento social.
En los últimos días la zona Confluencia fue víctima de un exceso de confianza de los vecinos. Los alentadores resultados parciales de los últimos días, con un aplanamiento temporal de la curva de contagios y el confinamiento de los brotes a localidades del interior, fueron el fundamento de un veranito de circulación, aprovechado como dato por la versión local de la oposición.
Esto fue anotado por Gutiérrez y su gabinete. Desde mañana los neuquinos tendrán más flexibilidades en un puñado de sectores comerciales y de servicios. Pero, según el propio gobernador, quedará sujeto el comportamiento. No descartan volver atrás si el relajamiento percibido en los últimos días se mantiene sin cambios.
Es real que la cuarentena temprana ayudó a aplanar la curva en el país. Pero no menos cierto es que se trata un período parcial para una pandemia que, mal que le pese a muchos impacientes, no tiene fecha de caducidad. Perder la noción de importancia de la salud también es una forma de aislamiento social, pero en el caso de los dirigentes políticos y empresariales se parece más a un alejamiento de la sociedad por desprecio que por prevención.
Más llamativa que la ansiosa distorsión temporal de ese espacio resultó ser la coincidencia con el avance del impuesto a las grandes fortunas del país.
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