El dólar se pone inquieto

Por Redacción

Hasta hace un par de días parecieron destinados a resultar exitosos los esfuerzos del gobierno por impedir que el dólar blue escapara de sus manos antes de celebrarse las elecciones presidenciales del 25 de octubre, pero el que el martes pasado haya subido nuevamente por encima de los 14 pesos encendió luces de alarma. Según los expertos en la materia, el salto se debió al intento oficial de declarar ilegal una operatoria bursátil complicada conocida como “contado con liqui” que aprovechan empresarios deseosos de eludir los controles de capitales, pero el mercado cambiario se tranquilizó luego de desestimar la Corte Suprema el recurso que había planteado la Procuraduría contra el lavado de activos con el propósito de prohibir la maniobra. Parecería, pues, que una vez más el presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, se las ha arreglado para disciplinar el blue, el que en septiembre del año pasado, cuando Juan Carlos Fábrega aún estaba a cargo, cotizó brevemente a 15,70 pesos, pero lo ha hecho a costa de un atraso cambiario que ha tenido un impacto devastador en las economías regionales. Puede que Vanoli aún cuente con municiones suficientes para seguir postergando la crisis cambiaria que, tal y como están las cosas, parece inevitable, pero está gastándolas a una velocidad preocupante. Es de suponer que, por motivos ideológicos, el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner quisiera que el país tuviera un dólar sumamente competitivo, como era el caso cuando su marido comenzaba su gestión pero, por miedo a ver volatilizarse por completo las reservas del Banco Central, ha tenido que resignarse a una tasa de cambio que, en términos reales, se parece mucho a la vigente en los días finales de la convertibilidad. Las consecuencias concretas de tal decisión están a la vista, pero el gobierno prefiere pasarlas por alto; sabe que una devaluación en serio serviría para dar un nuevo impulso a la inflación que, en los últimos meses, se ha estabilizado en torno al 30% anual, lo que para el gobierno es un logro aunque en el resto del mundo, con la excepción de Venezuela que se desliza hacia la hiperinflación, ocasionaría pánico: como Cristina misma dijo a los estudiantes de la universidad de Harvard, “si la inflación fuese del 25%, el país estallaría por los aires”. Así y todo, hasta los menos familiarizados con los detalles financieros entienden que, tarde o temprano, el mercado terminará imponiendo su lógica, razón por la que la demanda sigue haciéndose más intensa. Según el candidato presidencial de Pro, Mauricio Macri, es natural que “todo el mundo” quiera comprar dólares porque el gobierno “miente con todo”, pero no sólo es cuestión de la falta de confianza en la veracidad de los datos suministrados por los funcionarios kirchneristas sino también de la conciencia de que el sucesor de Cristina no tendrá más alternativa que devaluar, lo que, desde luego, entrañaría muchos riesgos. Como la experiencia nos ha enseñado, los intentos tardíos de “sincerar” las variables después de años de regulación voluntarista suelen resultar traumáticos para amplios sectores de la población. El país está acostumbrado a que gobiernos que se encuentran a punto de terminar su gestión defiendan con tenacidad un tipo de cambio apenas sostenible. Es lo que hicieron, entre otros, la dictadura encabezada por Jorge Rafael Videla antes de verse reemplazada por otro régimen militar y el gobierno del presidente radical Fernando de la Rúa, de tal modo perjudicando enormemente a sus sucesores. Aunque los presidenciables más conspicuos, como el oficialista Daniel Scioli y Macri, prefieren dar a entender que los problemas dejados por el kirchnerismo no los obligarán a tomar medidas antipáticas, virtualmente nadie les cree. Los que puedan procurarán conseguir dólares, mientras que los demás se limitarán a mantener cruzados los dedos y rezar para que en esta oportunidad la crisis sea menos grave que en otras anteriores. Acaso la situación sería distinta si el gobierno actual tratara de coordinar una “salida” con el equipo de Scioli con la esperanza de ahorrarle problemas por si triunfara en las elecciones, pero parecería que no le interesa “la continuidad” prometida por quien, al fin y al cabo, será el candidato del Frente para la Victoria kirchnerista.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.196.592 Director: Julio Rajneri Editor responsable: Guillermo Berto Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA Lunes 17 de agosto de 2009


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