El “efecto turismo” se nota en Bariloche y el comercio empezó a repuntar

La facturación mejoró aunque no llega a equiparase con otros veranos. Los chocolateros lo consideran un bálsamo y destacan un cambio desde mediados de diciembre.

Las chocolaterías de Bariloche volvieron a tener locales colmados y buenas ventas este verano. Foto: Alfredo Leiva

Las chocolaterías de Bariloche volvieron a tener locales colmados y buenas ventas este verano. Foto: Alfredo Leiva

Después de acumular pérdidas durante varios meses desde el inicio de la pandemia, el comercio de Bariloche empezó a recomponer su situación, empujado de manera visible por la continuidad del flujo turístico que se inició a mediados de diciembre.

La facturación no alcanza los niveles de los mejores veranos, pero impone un fuerte contraste con la parálisis pronunciada que vivió el sector entre marzo y noviembre, cuando el ingreso de turistas estuvo cerrado por completo.

“Brutal caída en las ventas durante la pandemia” y otros títulos de ese tono encabezaron los comunicados periódicos de la Cámara de Comercio que informaban sobre el alcance de la crisis.

El presidente de la Federación de Entidades Empresarias de Bariloche y directivo de la Cámara de Comercio, Eduardo Caspani, dijo que el consumo turístico y también el mayor poder de compra que exhiben los barilochenses “claramente se nota”, y ya se puede registrar “una recuperación en el movimiento económico”.

Dijo que ese impulso “generó una suba en las ventas y una esperanza hacia adelante, para empezar a recuperar lo que estaba hundido por la pandemia”. Refirió que la Cámara de Comercio todavía no tiene cuantificada la mejoría y que sondeará el cuadro de situación con una nueva encuesta recién en febrero próximo.

En los mismos términos, Luis Brogger -referente de la cámara de Chocolateros-, señaló que el cambio fue notorio a partir de mediados de diciembre, cuando empezó a quedar en claro con sólo recorrer las calles que “hay turismo”. Algo que no ocurría desde el corte abrupto del pasado 19 de marzo, que dejó a la ciudad casi desierta en Semana Santa y después en el invierno de 2020.

Creció la facturación de los comercios desde mediados de diciembre y queda un 30% promedio menos que otros verano. Foto: Alfredo Leiva

“A fines de diciembre hubo un pico interesante (de ventas) y ahora viene un poco aplanado, porque la gente está, pero se cuida mucho. No tanto porque sea bajo el poder adquisitivo, sino porque se resguardan ante lo que puede venir”, diagnosticó Brogger.

Resaltó sin embargo que el repunte en la facturación “cambia la óptica” de los comerciantes, al punto de que les cuesta anticiparse a las oleadas de mayor venta, como estaban acostumbrados, y algunos fueron sorprendidos “sin stock” en algunos productos.

La calle Mitre es un reflejo directo del crecimiento económico general que aporta el turismo. Los mismos locales y veredas que lucieron vacíos durante meses y que derivaron en varios cierres, hoy se ven poblados de un público nutrido que recorre sin apuro, mira vidrieras, carga bolsas y está incluso dispuesto a esperar su turno para consumir.

Las colas que antes eran casi exclusividad de los supermercados y algunas farmacias esta semana se pudieron ver también en las chocolaterías, heladerías y hasta en algunas casas de ropa.


Casos distintos



Caspani dijo que el reparto del beneficio no es igual para todos. “El público que vino es más de cabañas y no se aloja tanto en hoteles”, explicó. De modo que suelen cocinarse y compran alimentos y bebidas en cantidad, tanto en supermercados como en almacenes y otros comercios “de cercanía”, sobre todo en la zona Oeste.

Los comercios de artículos regionales y de artesanías también han registrado un vuelco favorable.

Según Caspani, otro rubro beneficiado son las casas de ropa de alta gama, “porque han detectado que vino un turismo que no solía elegir Bariloche, porque se va al exterior, o veraneaba en Punta del Este y esta vez no pudo. Esa gente consume indumentaria y otros productos de alto valor, como no se vio en temporadas anteriores”.

Aclaró que la temporada en curso tiene una envergadura “media” y no va a alcanzar para recuperar lo perdido desde el inicio de la pandemia, pero “permite al menos funcionar de un modo más normal”.

Dijo que no se puede asegurar la recuperación “con la impresión de un solo mes” y muchos comerciantes comparten el temor de “la temporada corta”, fundados en los rumores de que en pocos días “podría cerrarse todo otra vez” si no retroceden los contagios de Covid.

Caspani aseguró que durante lo peor de la crisis la caída de ventas para muchos llegó a ser del 70% y ahora se han recuperado para quedar, en promedio, un 30% por debajo de un enero como el anterior.

A la hora de poner cifras, Brogger también estimó que la facturación en las chocolaterías ronda el 60% de lo habitual para la época, que no es poco en relación con lo sufrido en el invierno. Pero igual quiere “esperar a cerrar el mes” para hacer una evaluación más ajustada.

Dijo que la perspectiva para febrero no es tan buena y que proyectar Semana Santa hoy es impensable, de modo que nadie en las chocolaterías piensa todavía en cuántos huevos de pascua preparar de antemano.

“Esto es un bálsamo y hay que aprovecharlo mientras dure, por ahora la lógica es esa”, señaló Brogger.


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