El EPAS, “regalado es caro”





Marina Esteves*


EPAS no cuenta con una planificación financiera integral que le permita llevar un control presupuestario de costos, alinear los objetivos, anticiparse a desvíos y tomar medidas correctivas.


Foto: @epasprensa

Cuando el periodismo le consultaba al intendente Pechi Quiroga por la prestación del servicio público de agua y saneamiento en la ciudad de Neuquén, y si finalmente el Municipio capitalino firmaría el contrato de concesión, se lo escuchaba repetir: “El EPAS, regalado es caro”. ¿Pero es tan así? Vamos a los números.

Durante la gestión Quiroga se contrataron los servicios de la consultoría Deloitte, una de las “Big Four” con prestigio a nivel mundial, que luego de analizar la documentación que le fuera provista por el propio ente provincial (principios de 2019) arribó a las siguientes conclusiones:

El EPAS no cuenta con una planificación financiera integral, que le permita llevar un control presupuestario de costos, alinear los objetivos, anticiparse a posibles desvíos y tomar medidas correctivas para evitar descalces financieros y/o económicos.

Se constató que únicamente el 2,6% de los usuarios de Neuquén Capital cuenta con medidores del servicio de agua potable.

Tampoco posee un sistema de gestión que permite asignar ingresos y egresos entre las distintas ciudades que opera, lo cual significa que la tarifa que pagamos en la ciudad de Neuquén podría estar utilizándose para solventar el servicio de Junín de los Andes, Senillosa o cualquier otra localidad donde preste servicios.

Adicionalmente, el Ente Provincial carece de sistemas integrados, es decir que cuenta con sistemas individuales por áreas, que no se comunican entre sí, lo cual no permite la verificación objetiva de la información entre las mismas.

Se constató que únicamente el 2,6% de los usuarios de Neuquén Capital cuenta con medidores del servicio de agua potable. Al respecto, la Ordenanza N° 12395 -sancionada en diciembre de 2011- conocida como “marco regulatorio del servicio de agua y saneamiento”, había establecido la obligatoriedad del EPAS de elaborar un programa de implementación del sistema medido, otorgándole un plazo de 10 años contados desde su sanción. Estando muy prontos a cumplirse el plazo establecido, el objetivo se encuentra muy lejano.

Estimativamente, el 63% del agua producida no se factura. Ello se debe a la falta de micromedidores que determinen el consumo real y no el estimado, por las pérdidas del sistema y por las conexiones clandestinas. Por su parte, de lo facturado por año el EPAS recauda el 52%. Ello explica los significativos subsidios recibidos por el ente, que en promedio de los últimos tres años ascendieron al 80%.

Finalmente, se verificó que el ente provincial no posee registros formales que permitan medir el agua producida, distribuida, ni la que se pierde en el proceso. Lo que sí surge de sus registros es que el volumen de retorno de líquido cloacal, promedio, representa un 40% del agua consumida por los usuarios de agua y cloaca. Este porcentaje es significativamente inferior al observado en otras prestadoras del servicio de agua y saneamiento, el cual asciende a un 80%. Lo expuesto significa que existe un porcentaje importante de líquidos cloacales en la ciudad de Neuquén que no llega a su destino final, la planta de tratamiento, sino que se pierde en el camino.

Con estos resultados, la Municipalidad no avanzó en la suscripción del contrato con el EPAS. Con la nueva conducción municipal, asumida el 10 de diciembre pasado, cambia el escenario. En la inauguración de las sesiones del Concejo Deliberante, el intendente Gaido envió un nuevo borrador de proyecto de contrato de concesión al órgano legislativo para su tratamiento. Y digo borrador de proyecto porque no se encuentra firmado por el intendente, ni por ninguno de sus secretarios, solo cuenta con la rúbrica de un subsecretario.

El nuevo proyecto de contrato cuenta con diferencias sustanciales respecto del oportunamente negociado por la gestión Quiroga. Confunden los roles de concedente -el Municipio- que tiene el poder de policía, con el de concesionario -el EPAS- que debe prestar el servicio público en determinadas condiciones. En esa confusión, se le asigna al Municipio la obligación de gestionar el financiamiento para el plan de obras, las que luego pasarán a integrar el patrimonio del EPAS.

Llama la atención que hace tan solo unos pocos meses, desde el bloque del actual oficialismo en el Concejo Deliberante se promovían ordenanzas para eliminar las tasas municipales de la boleta de CALF. Ahora ese mismo oficialismo crea idénticas tasas para el servicio de agua y saneamiento.

También, desde el Concejo Deliberante el MPN batalló contra las cláusulas gatillo y aumentos por decreto del boleto de transporte público de pasajeros. Afirmaban -en aquel entonces- que la participación del Concejo Deliberante garantizaba el control de los gobernantes. Hoy, no solo incluye este tipo de cláusulas, sino que van un paso más allá: en determinadas circunstancias, el EPAS podrá aumentar la tarifa, aun sin el decreto municipal que lo habilite a tal fin.

Así son las cosas. A los vecinos de Neuquén no nos están regalando el EPAS, sino que vamos a tener que pagar -y bastante- para que preste el servicio bajo los lineamientos del proyecto del Contrato de Concesión. El debate ahora se trasladará al Concejo Deliberante.

* Abogada, representante del Municipio de la Ciudad de Neuquén frente al EPAS (2015-2019)


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