El filósofo Onfray dispara contra las religiones

"Predican el amor al prójimo y dan sablazos", dice.

En su flamante libro «Tratado de ateología», el polémico ensayista francés Michel Onfray reivindica el ateísmo y critica los textos sagrados del cristianismo, el judaísmo y el islamismo, que a su juicio tienen en común «el odio hacia las mujeres, a la inteligencia, a la razón, a los libros, a la carne y a la libertad».

«El judaísmo, el cristianismo y el islamismo corrompen por igual la vida de millones de individuos en el planeta; fomentan guerras, conflictos, odios dirigidos contra uno mismo, los otros y el mundo; predican amor al prójimo y dan sablazos a diestra y siniestra», sostiene Onfray.

A partir de este argumento, cuya contundencia no deja lugar a la ambigüedad, Onfray construye una obra que trabaja sobre la hipótesis de que el ateísmo es la posición ética adecuada para mejorar las relaciones del ser humano con sí mismo y con su entorno.

El filósofo sostiene que esta vía alternativa recoge ideas como la libre disposición del cuerpo, que incluye el aborto o la curación genética; la igualdad amorosa, que contemplaría el derecho al matrimonio homosexual, la igualdad ante la ley o la existencia construida en base al ocio y no al trabajo.

El análisis crítico de la religión lleva también a Onfray a rechazar el capitalismo en su forma actual: «el cristianismo ha sid siempre cómplice de la explotación y ya en los textos de San Pablo aparece muy claro cuando dice que todo el poder emana de Dios y el que se enfrenta al poder, se está enfrentado a Dios'.

«Tratado de ateología», que desde hace varias semanas encabeza la lista de los más vendidos en Francia e Italia, ya ha cosechado insultos, amenazas de muerte, dos libros en contra publicados y un tercero que en proceso de escritura. Onfray pertenece a la clase de pensadores solitarios que se mueven al margen de los circuitos académicos tradicionales -para eso ha fundado una universidad propia, la Universidad Popular de Caen- y suele expedirse sobre cuestiones filosóficas que muchos de sus colegas considerarían laterales.

En su obra, representada por títulos como «La razón del gourmet», «Política del rebelde» y «El vientre de los filósofos», aparece nítidamente el anarquismo como «un pensamiento de la vida y el movimiento» (en oposición a la «fijeza» de la izquierda), que aúna con un hedonismo alejado del desenfreno y que busca el placer en la escritura, la conversación y la gastronomía.

En «Tratado de ateología», Onfray trata al mismo nivel a los tres monoteísmos dominantes: el cristianismo, el judaísmo y el islam, porque según el autor, «se parecen y tienen en común el odio hacia la mujer, hacia la razón, hacia la ciencia, la inteligencia y la libertad del cuerpo y el pensamiento». El pensador desmonta el contenido de los libros sagrados de esas tres creencias -la Biblia, la Torá y el Islam- y cita a San Pablo para demostrar la complicidad del cristianismo con el poder –»el poder viene de Dios y emana de él»–, vinculación que ha justificado el «cristianismo de Estado y, en definitiva, el fascismo».

Inspirado en la filosofía de Nietzsche, Onfray no defiende como éste la idea de que Dios está muerto, sino que concluye que la idea de Dios –muy presente en la vida cotidiana–, es una ficción inventada con efecto narcotizante para que el ser humano no busque respuestas.

Declarado anarquista, el filósofo también reconoce el fracaso del ateísmo en algunos países y su crítica a los monoteísmos puede hacerse extensiva a algunas ideologías: «Se podría extender al comunismo, pero el comunismo ya no está de moda», analiza. (Telam)

Quién es este francés

A los 47 años, con más de 70 libros publicados, Michel Onfray es hoy uno de los filósofos más interesantes de Francia. Pasada la resaca de la efervescente segunda mitad del siglo XX, este pensador aparece como un soplo de aire fresco en la escena intelectual francesa. Su propuesta, cifrada en un materialismo hedonista, lúcido y socialmente subversivo, hereda lo mejor de esa corriente intelectual, desde la Antigüedad clásica (Epicuro, Lucrecio, los cínicos) hasta la Ilustración (Helvetius, Nietzsche, Deleuze).

Su última proposición a la opinión pública: ¿hay que ser ateo? Para resolver dudas, o para crearlas, el filósofo francés escribió un ensayo en el que, tras analizar las tres grandes religiones monoteístas, concluye que el ateísmo es la posición ética adecuada para mejorar las relaciones del ser humano consigo mismo y con su entorno.

En «Tratado de ateología» confrontó la Biblia, el Corán y la Torá para concluir en que cristianismo, islamismo y judaísmo tienen en común el odio a, por ejemplo, las mujeres, la ciencia, la inteligencia y el pensamiento racional. «No hay que elegir entre el cristianismo de Bush y el islamismo de Bin Laden porque son la misma cosa».


En su flamante libro "Tratado de ateología", el polémico ensayista francés Michel Onfray reivindica el ateísmo y critica los textos sagrados del cristianismo, el judaísmo y el islamismo, que a su juicio tienen en común "el odio hacia las mujeres, a la inteligencia, a la razón, a los libros, a la carne y a la libertad".

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