El fin de las PASO: la política y otra oportunidad perdida

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El gobernador ha enviado a la Legislatura el proyecto de derogación de la ley N° 4998 que implementó las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) en nuestra provincia. Cuenta con la mayoría necesaria para lograrlo consolidando lo que siempre fue su idea sobre este sistema electoral.

Muy probablemente esta decisión encuentre acompañamiento de la ciudadanía en general, que dirá “mejor, así tenemos una elección menos” y también de algunos políticos que respirarán aliviados porque siempre es mas fácil “resolver diferencias en ámbitos chicos y cerrados a resguardo de las críticas externas con el paraguas que nos ofrecen los partidos políticos”.

Pues bien, en lo personal lamento esta decisión. Lo lamento porque la política pierde otra oportunidad en orden a pensar un concepto de democracia representativa y más participativa que la actual, con mayor transparencia y equidad electoral.

La ley nacional Nº 26571, madre de la implementación de las PASO en el país, se denomina “ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral”.

Las PASO buscan una democracia más horizontal en la toma de decisiones de los procesos electorales y una más activa ciudadanización en la integración de listas de candidatos y representación política así como transparentar los mecanismos de financiación de las campañas.

Dotar de mayor transparencia el proceso electoral obliga a los partidos políticos a destinar sus mejores esfuerzos tanto para construir propuestas serias y posibles como para proponer a sus mejores hombres y mujeres como candidatos, ya que éstos se verán sometidos a un proceso de selección interno abierto a la comunidad en contraste directo con los demás candidatos del propio partido y aún con los candidatos de otros partidos. En fin, los impulsa a salirse de su caja de cristal, a oxigenarse en la obligatoriedad de obtener el acompañamiento del ciudadano y no sólo de sus afiliados, de los cuales además suele participar una enorme minoría. Las PASO promueven además la transparencia y equidad electoral a través de aspectos elementales como el financiamiento igualitario para todos aquellos candidatos que participen en ellas.

En los últimos tiempos hemos escuchado el cuestionamiento, casi llegando a la burla, de actores políticos, periodistas, ciudadanos en general de las campañas publicitarias durante la campaña electoral en las PASO. Dicen que “molesta” esa carga de spots publicitarios con las que los medios de comunicación se inundan en los días de campaña publicitaria autorizados. Casi en simultáneo pregonan el cambio de caras y la renovación indispensable de la política y cuestionan en duros términos la falta de transparencia del manejo de los recursos económicos de campaña.

No se asume o no se quiere asumir que esto último es casi imposible si los recursos los siguen manejando sólo los que conducen los partidos o los que de la mano de algún cargo electivo obtenido cuentan con una mayor facilidad económica de acceder a los costos de una campaña electoral que además se cierra en el universo partidario.

La ley PASO es justamente eso, un paso en el sentido de la transparencia y la renovación. Me dirán que no se ha logrado, que se han convertido en una gran encuesta previa obligatoria porque los partidos no la usan adecuadamente o que sólo es una elección general anticipada. Pues bien, tal vez así haya sido hasta ahora y hagan falta modificaciones, pero ¿qué cambio de esta magnitud en la cultura y las formas de la política se puede obtener en tan corto plazo y en el caso de Río Negro sin haberlo implementado nunca?

No lograremos cambiar si no nos damos una oportunidad de hacerlo, y la política no será mejor si no se da y mantiene en el tiempo las herramientas para lograrlo.

*Exintendente de San Carlos de Bariloche (UCR)


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