El gobierno sale a descartar estallidos
La oposición y la Iglesia advierten de la gravedad de la situación.
Distintos funcionarios del Gobierno salieron ayer con un discurso uniformado a negar que exista la posibilidad de un estallido social generalizado derivado de la recesión económica, y denunciaron una supuesta «intencionalidad política» detrás de los cortes de ruta que se multiplican en todo el país.
«Hay una situación social difícil pero estamos lejos de un estallido social espontáneo», manifestó la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, aunque reconoció que «hay otras manifestaciones muy organizadas». El secretario de Empleo, Horacio Viqueira, por su parte, fue más explícito y señaló que «hay claras manipulaciones políticas en muchos de estos conflictos».
Pobladores desocupados de Santa Cruz, Chaco, Jujuy y Mendoza se sumaron a las protestas con cortes de ruta, que se desarrollan desde hace varios días en Salta, el Gran Buenos Aires y La Plata. Un nuevo escenario fue Rosario, donde un centenar de desocupados reclamaron bolsones de comida frente a un supermercado Coto, a quienes las autoridades se negaron a entregarles alimentos aunque se comprometieron a darles trabajo cuando abran nuevas sucursales y despejaron la puerta del local comercial que estuvo bloqueada casi toda la jornada.
La mayoría de las manifestaciones, que mantienen en vilo al Gobierno nacional, tienen como denominador común que están encabezadas por ciudadanos que perdieron sus empleos, viven en la pobreza extrema y piden a gritos ayuda a las autoridades.
En este contexto, la oposición, casi en todos sus matices, habló de la inminencia de un estallido, entre ellos Carlos Menem y Hugo Moyano, para quien el «estallido está dado». La iglesia, por su parte, señaló, en la voz de monseñor Arancedo, que los cortes de ruta son como «la fiebre» que indica que el país está enfermo y que la «deuda social» es producto de la evasión, la distribución injusta de la riqueza y la falta de equidad. (DyN, Infosic)
La imagen de De la Rúa, en picada
En menos de un año de mandato, la imagen del presidente De la Rúa cayó en picada pronunciada. Su popularidad cayó a la mitad del nivel que alcanzaba tras asumir el poder en diciembre, reveló un sondeo.
Una encuesta realizada por la consultora privada Ricardo Rouvier y Asociados mostró que la imagen positiva de De la Rúa, que en enero alcanzaba a 70,3 %, cayó en octubre a 34,1 %. Las principales causas de la pérdida de popularidad son: la debilidad de su gestión(28 %) ,el escándalo de corrupción en el Senado (16,9 %), la incapacidad para combatir la desocupación (15,8 %) y reactivar la economía (13,7%)
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