El guanaco, una alternativa económica, social y ambientalmente sustentable
La especie proporciona una fibra de alto valor, que suple la falta de stock ovino diezmado por la sequía y la ceniza volcánica
De enemigo a un recurso muy preciado en el campo
El guanaco (Lama guanicoe) es el herbívoro nativo más grande que habita Sudamérica y fue el ungulado de mayor rango de distribución de ambientes áridos. En la provincia de Río Negro posee una amplia distribución, encontrándose en la región sur los bolsones de mayor densidad. En la meseta de Somuncura las poblaciones son principalmente migrantes, ascendiendo en las épocas estivales y descendiendo durante el invierno.
En la provincia las experiencias de encierre, esquila y liberación de guanacos silvestres comenzó aproximadamente en el 2003 por parte de emprendimientos privados. Esto sirvió de base al Plan Nacional de Manejo del Guanaco en Argentina.
A partir del 2005, se plantearon talleres como estrategia de intervención en el área Valcheta- Ramos Mexía, junto a referentes microrregionales de todos los sectores involucrados. En ese marco en el 2007, en una coyuntura de sequía, disminución del stock ganadero y competencia del guanaco con los animales domésticos por el pastizal natural y el agua, surgió la necesidad de encontrar alternativas viables a la problemática suscitada. Ante esto, se comenzó a trabajar con pequeños productores del área Tembrao- Laguna El Tunal, caracterizados por economías de subsistencia, tenencia precaria de la tierra y baja capacidad de inversión predial, mediante una intervención interinstitucional que permitió unificar y direccionar recursos públicos para el desarrollo de la experiencia.
Desde INTA, con la Estación Experimental Valle Inferior, la Unidad Técnica Local Valcheta y la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable –Dirección de Fauna Silvestre– de la Provincia de Río Negro, se accionó en pos de la organización de los pequeños productores de manera asociativa y comunitaria, con la finalidad que llevaran adelante el encierre, esquila y liberación de guanacos. La actividad contó además con la colaboración del Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas, Dirección de Tierras Fiscales, el Ministerio de Desarrollo Social, la Dirección de Cooperativas, Prolana Río Negro, la Secretaría de Desarrollo Familiar y el Ministerio de Trabajo de Nación.
Se plantearon tres premisas claves. La primera, basada en demostrar que el recurso guanaco podía ser utilizado en vivo de manera sustentable, mediante la intervención del Estado, por pequeños productores, para la obtención de su fibra, como producto de alta calidad. La segunda, como alternativa para lograr ingresos extras a la actividad primaria, permitiendo mejorar su calidad de vida, la permanencia en el territorio y la conformación de una organización para acceder a espacios participativos, visibilizar problemáticas y enfrentarlas de manera conjunta.
El último objetivo fue demostrar que la actividad era económica, social y ambientalmente sustentable, promoviendo de esta manera el cambio de percepción de un problema en alternativa, dando herramientas para la generación de políticas públicas respecto del manejo y preservación de la fauna.
La actividad desarrollada
El área donde se desarrolla este emprendimiento se denomina Bajo El Zonzo, ubicado en la meseta de Somuncura, a 850 metros sobre el nivel del mar. Allí se emplazan las instalaciones diseñadas para la tarea teniendo en cuenta el carácter migratorio de los ejemplares y sus hábitos de desplazamiento ampliamente conocidos por los productores. La infraestructura consiste de dos brazos, de aproximadamente 5 km de longitud, realizados con 9 hilos de alambre que se emplazan a manera de embudo, para realizar la conducción de los ejemplares a un callejón que se encuentra recubierto con media sombra y redes que brindan protección. En el extremo están los corrales, construidos con tablas, techados y recubierto con redes y media sombra para disminuir el estímulo visual y así reducir el estrés de los ejemplares.
El arreo comienza con la conformación de dos grupos de jinetes, que se distribuyen a manera de abanico para “repuntar” el área circundante y conducir a los ejemplares hasta el embudo mencionado, para finalmente ser guiados hasta lograr su embretado final. A partir de allí se comienza con la segunda etapa, que consiste en el agarre, volteo y maneo de los mismos para su posterior traslado a la playa de esquila. La misma se realiza con máquinas eléctricas, sólo el vellón y la fibra es clasificada y acondicionada en mesas a tales fines.
Durante la operatoria los ejemplares son revisados por un veterinario que evalúa su condición corporal, edad, sexo y estado de preñez para ser finalmente liberados y toda la actividad es fiscalizada por personal de la Dirección de Fauna Silvestre.
Los resultados de esta metodología de encierre han mostrado cierta disparidad, producto de diversos factores, principalmente, el comportamiento aleatorio dado el carácter silvestre de la especie, inclemencias meteorológicas, cantidad de jinetes y disponibilidad de caballos en condiciones de afrontar el evento. No obstante ello, se ha podido demostrar la viabilidad de la actividad habiéndose logrado en estos años encerrar más de 2.500 ejemplares, de los cuales se han esquilado aproximadamente 1.250.
La diferencia entre los ejemplares encerrados y los esquilados radica, por una lado, en las restricciones impuestas por la Autoridad de Aplicación, que permite el encierre de animales por un máximo de 48 horas, por lo que cumplido ese plazo deben ser liberados los que no fueron esquilados. Por otro lado se relaciona con la planificación, vinculada a la maquinaria y personal jornalizado necesarios para optimizar el resultado. Ello es directamente proporcional a los ejemplares efectivamente encerrados, resultado conocido una vez iniciado el proceso. Esta incertidumbre, la falta de comunicación, la precariedad de los caminos y los altos costos que conllevaría la contratación de maquinaria y personal en exceso conducen a una organización por demás complicada, que se basa en predicciones para la toma de decisiones. Esta ecuación influye notoriamente en la rentabilidad de la actividad.
En pos de minimizar esta problemática, se procura el afianzamiento del “grupo” con la incorporación efectiva de otros pequeños productores y la adquisición de maquinaria propia, que permita extender y adaptar los días de junta y esquila a las necesidades propias, evitando gastos de alquiler y contratación.
Ing. Juan Bernardo Cluigt y Agr. Pablo Giovine
(EEA Valle Inferior del INTA)
Ing. Agr. Jorge Bueno
(AER Valcheta – EEA Valle Inferior del INTA)
Méd. Vet. Federico Hollmann
(Dirección Fauna Silvestre RN)
De enemigo a un recurso muy preciado en el campo
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