El infinito y elocuente lenguaje del cuerpo

El Ballet Río Negro logró cautivar al público con las dos presentaciones que realizó en el Auditorio de la Fundación Cultural Patagonia. Este fin de semana será el turno

Las luces enmarcan las figuras. Las figuras crean y juegan formando movimientos. Los movimientos van dibujando una historia. Y, la historia, es vivida por cada espectador de manera única y diferente.

La renovada apuesta del Ballet Río Negro -dependiente del Departamento de Danza del IUPA- tuvo que ver con eso. Con una búsqueda más libre de la expresión de los cuerpos y con la utilización de una amplia gama de recursos.

El viernes y sábado pasado, en en el Auditórium de la Fundación Cultural Patagonia de General Roca, se desplegó un espectáculo con obras de diversos lenguajes y estilos coreográficos.

Empezó con «Urbano», de María Cecilia Cide, en una nueva versión. El reflejo de la movilidad de las urbes, con música de E. Cosentino e interpretada por el Ensamble de Percusión de la Fundación Cultural Patagonia, ganó en esta nueva presentación. Movimientos más depurados y con extraña fortaleza fueron bien interpretados por los alumnos de la Escuela Superior de Danzas del IUPA.

«Inside» sorprendió por sus formas lúdicas y originales. «Desequilibrio, ansiedad y búsqueda. /El vacío doloroso y anormal./El lugar, las cosas/y no es afuera, es adentro…/» dirá el poema que se encontraba dentro del programa sobre esta flamante coreografía. Resulta así que las bailarinas Claudia Gómez Luna y Silvana Calicchia dialogan corporalmente con el percusionista Oscar Albrieu -del Ensamble de Percusión de la Fundación Cultural Patagonia-. La relación entre los tres logra el «encuentro profundo» que se propone desde el texto. Y, también, la «libertad soñada» a la que se apuesta desde un juego que se escapa de las formas rígidas, para internarse en las emociones más terrenales.

Para cerrar la primera parte, la suavidad de «Synphonia»-obra de trazo neoclásico elaborada por Marcio Chinetti sobre música de Serguéi Prokófiev-, apuesta a la levedad corporal y al espíritu más etéreo de la danza clásica.

Ya en la segunda parte, la reposición de «Emociones» re

afirma la lograda búsqueda de Gómez Luna y Calicchia, bien escoltadas por la música de M. Elena Walsh y Divididos.

Al final, el espectáculo se despide con «Tchaikovsky Suite», realización de Chinetti sobre repertorio tradicional.

La partitura original de «La bella durmiente» define el estilo y los caracteres del ballet clásico. Y, los intérpretes locales se encargan de darle su impronta personal.

Sabrina Carreño y Gaik Kadjberounian, las dos figuras principales del Ballet, han logrado conocerse y descubrirse para formar una dupla personal y con mucha fuerza. La gracia de Carreño y la fuerza de Kadjberounian se llevaron todos los aplausos y hasta ¡Bravos! del público roquense.

Rita Larroulet, Gimena Rossi y Victoria Dorrego completan con aura propia el repertorio. Y, alumnos destacados del IUPA demuestran sus aptitudes con simpatía y absoluta profesionalidad.

Cabe destacar en esta presentación la tarea de Hans Bonato quien diseñó toda la iluminación del espectáculo: un juego visual que enaltece cada coreografía.

Este fin de semana el Centro Cultural de Viedma tendrá la oportunidad de albergar este elocuente espectáculo, bajo la dirección artística de Chinetti. (N.D.F.).


Las luces enmarcan las figuras. Las figuras crean y juegan formando movimientos. Los movimientos van dibujando una historia. Y, la historia, es vivida por cada espectador de manera única y diferente.

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