El kirchnerismo puro lo culpó de ineficiente y poco operativo

BUENOS AIRES (ABA).- La renuncia del gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo, fue tan sorpresiva que hasta el ministro del Interior tuvo que por preguntar si era cierto. El alejamiento de Acevedo al cargo fue tomado con indiferencia por parte del Presidente Kirchner, con quien el ahora ex gobernador venía manteniendo una relación fría y distante desde hace tiempo.

Era un secreto a voces que el kirchnerismo puro culpaba a Acevedo de los hechos trágicos de Las Heras, en Santa Cruz y que calificaba al al mandatario de ineficiente y poco operativo.

A tal punto que el Presidente tomo en sus manos el impulso para esclarecer el crimen desde Buenos Aires.

«Esto al Pingüino no le pasaba», decían en la provincia los seguidores del Presidente, muchos de los cuales habían sido dejados afuera de la función publica en Santa Cruz.

Había muchas diferencias entre Acevedo y Kirchner.

Desde la repatriación de los fondos de Santa Cruz, el uso que se le daría a los mismos, hasta la forma de llevar la administración.

Además, el kirchnerismo ya estaba buscando un reemplazante para el 2007, entre la hermana del presidente o el ministro Julio De Vido. Y muchos de los hombres de K en el sur ya estaban trabajando en ese sentido.

Acevedo se sentía en soledad política y mal anímicamente desde los sucesos sangrientos de la Heras.

Un hombre acostumbrado a ser muy pachorriento, a veces sacaba de sí al Presidente y a su esposa Cristina Fernández.

Además, desde el entorno del Presidente siempre se lo responsabilizaba de ciertas filtraciones que Acevedo habría hecho sobre el matrimonio presidencial hacia la líder del ARI, Elisa Carrió. Ambos compartían la comisión de juicio político, y la líder del ARI no dejaba pasar oportunidad en decir que «Acevedo era muy buena persona,y que no quería hablar de él para no comprometerlo».

El vicegobernador Carlos Sancho es del palo de Kirchner. Obvio, contará con todo el apoyo de La Rosada.

Notas asociadas: El gobernador Acevedo no soportó la presión de los «K» y renunció  

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BUENOS AIRES (ABA).- La renuncia del gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo, fue tan sorpresiva que hasta el ministro del Interior tuvo que por preguntar si era cierto. El alejamiento de Acevedo al cargo fue tomado con indiferencia por parte del Presidente Kirchner, con quien el ahora ex gobernador venía manteniendo una relación fría y distante desde hace tiempo.

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