El mal tiempo frustró la reunión Kirchner-Putin

Un frente de tormenta atrasó el vuelo desde la República Checa. El mandatario argentino igual se reunió con el vice primer ministro. Hoy la misión llega a China, el objetivo principal del viaje.

El mal tiempo frustró la entrevista arreglada en las últimas horas entre el presidente Néstor Kirchner y su par de la Federación Rusa, Vladimir Putin, aunque el mandatario argentino formalizó personalmente la invitación para que su par ruso al país.

Un frente de tormenta entre la República Checa y Bielorrusia demoró en más de dos horas la partida del Tango 01 desde Praga y el presidente Ruso, que esperaba a Kirchner en un aeropuerto moscovita, tuvo que tomar otro avión para cumplir con una actividad programada en San Petersburgo. Al llegar a Moscú, Kirchner se reunió con el vice primer ministro de Rusia, Alexander Zhukov, a quien le cursó la invitación para que Putin visite la Argentina.

El presidente fue recibido en un aeropuerto, utilizado sólo para funcionarios y dignatarios extranjeros, por Zhukov y por el embajador argentino en Rusia, Juan Carlos Sánchez Arnau.

Saludos de rigor, interés por los respectivos países y muchas invitaciones para visitarse, todo a través de un traductor, fue todo lo que quedó de la entrevista personal anunciada el viernes de manera imprevista y sin noticia previa de su preparación.

"El encuentro se pinchó", anunció el vocero presidencial Miguel Núñez en el sector posterior del Tango 01, donde viajan los periodistas, cuando la nave ya carreteaba por el aeropuerto de Praga rumbo a Moscú.

La explicación fue la presencia de un frente de tormenta que la meteorología aérea avisó a los pilotos del vuelo, y que ya había postergado en más de dos horas la partida desde suelo checo. El imprevisto tornaba imposible cumplir el cronograma de llegada a China, donde Kirchner es aguardado a media mañana del domingo chino (en la noche del sábado de Argentina, a raíz de las once horas de diferencia).

Pese a ello, el sol todavía brillaba en Moscú cuando el avión tocó pista pasadas las 21,20 hora local en un aeropuerto destinado a funcionarios, donde el presidente y su esposa fueron recibidos con un ramo de flores según la tradición rusa.

Funcionarios argentinos dijeron en su momento que el atraso de Kirchner dejó sin margen de espera a Putin, quien debía cumplir con compromisos en San Petersburgo, por lo cual el mandatario argentino telefoneó a su par ruso, y ademas se reunió con el vicecanciller.

La información previa a la decisión de Putin de acelerar un encuentro con Kirchner era que había posibilidades de que el mandatario ruso visite la Argentina en noviembre próximo, para participar de la cumbre de presidentes del Mercosur que se va a realizar entre el 22 y el 24 de ese mes en la localidad misionera de Puerto Iguazú.

Esta invitación tomó forma durante la visita de una delegación que encabezó el canciller Rafael Bielsa, quien firmó con su par ruso, Sergei Lavrov, un convenio marco de cooperación tecnológica y militar y se realizó un foro empresario que dio lugar a 130 encuentros entre empresarios argentinos y rusos, algunos de ellos con resultados concretos.

El vuelo entre Praga y Moscú transcurrió con expectativas desinfladas, a no ser por la impresionante turbulencia que sacudió al avión presidencial, y que hizo aflorar miradas cruzadas entre los pasajeros mientras caían al piso objetos y el pánico se dibujaba en los rostros.

Minutos después de la tanda de sacudidas y cuando el silencio era interrumpido sólo por comentarios de incredulidad por su violencia, uno de los tripulantes trató de aportar serenidad explicando que se trató de un chorro de aire caliente emitido por un avión que había pasado antes a menor altura, dejando s traza.

En el avión no hubo demasiada explicación sobre la fallida entrevista y menos sobre cómo se gesto, aunque se descuenta que fue tarea de Bielsa, quien ya viajó a China.

Kirchner aprovechó la soleada mañana de Praga para pasear con su esposa esta vez al castillo de Praga, convertido ayer en sede de la presidencia y junto a la catedral de San Vito, un monumento gótico cuya construcción se inició en el siglo XIV.

Desde lo alto de la colina a la que se asciende por la calle Nerudova, que alguna vez tomó para su nombre el gran poeta chileno Pablo Neruda (su verdadero nombre era Neftalí Ricardo Reyes Basoalto), hay una vista impresionante de la ciudad que se despliega sobre las márgenes del Moldava. Kirchner, su esposa y los gobernadores que lo acompañan almorzaron luego lejos de los periodistas, en uno de los sugerentes restaurantes de la ciudad vieja, casi un final de recreo frente a la agitada agenda que se inicia hoy en Beijing.

En el gigante asiático, Kirchner y los 250 empresarios argentinos que forman parte de la comitiva oficial, tratarán de captar la atención de las autoridades de ese país. El motivo es el enorme mercado que representan los casi 1300 millones de habitantes, pese a los problemas logísticos de comercialización.


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