El masajista aseguró que la denunciante lo acosó

El joven denunciado por la turista española declaró ayer ente el juez y quedó en libertad. Dio su versión y aseguró que fue la mujer la que le pidió que le practicara sexo oral. Pidió un careo.

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El masajista acusado de haberle practicado sexo oral a una turista española en un local céntrico, rechazó los cargos y aseguró haberse negado a hacerlo cuando la denunciante se lo requirió.

El sospechoso fue indagado por el juez Martín Lozada, quien le otorgó la libertad tras declarar su versión de los hechos. El masajista pidió un careo con la mujer que lo acusó, que ya abandonó la ciudad. Su ropa interior fue derivada al gabinete bioquímico para tratar de detectar la presencia de semen o saliva en las prendas. En ese caso sería posible la realización de un examen de ADN, que disiparía las dudas sobre las versiones enfrentadas que maneja el juez Lozada.

El masajista se manifestó angustiado y aceptó el diálogo con «Río Negro» en el estudio del abogado Alejandro Pschunder, siempre que no se difundiera su identidad ni fotografía.

Exhibió varios diplomas y una matrícula de la asociación de masajistas, y aseguró que no trabajaba en ese salón, sino que lo llamaban cuando había solicitudes de masajes.

De acuerdo con su relato, el lunes a las 19.30 ingresó el novio de la denunciante, y una hora después entró ella y le pidió a la pareja que se retirara. «Mientras le explicaba dónde tenía que dejar su ropa y sus efectos personales ya se estaba sacando la ropa, y se quedó con la parte de arriba desnuda» afirmó. Recordó que le recomendó ponerse boca abajo y taparse con un toallón.

«Volví 5 minutos después y no solicitó masaje de cabeza y pies como dijo» aseguró. «Quiero que me trabajes la espalda y el sacro», le habría dicho la joven. El masajista advirtió que «se corrió la toalla y me di cuenta que no tenía puesta la bombacha, pero yo les aclaro que para el masaje tienen que dejarse la ropa interior», afirmó. «Después me pidió un drenaje linfático en las piernas, cuando se dio vuelta la tapé, le trabajé el abdomen y seguí con las piernas, cubriendo siempre la zona genital».

«Abría las piernas cuando no era necesario». Indicó que «de pronto me pidió que le hiciera sexo oral; me negué y le dije que el masaje era terapéutico».

Según la versión del masajista, la mujer se habría sentido contrariada y le habría dicho «me retiro del lugar», tras lo cual él salió para dejar que se vistiera.

Cabe recordar que la turista española de 25 años, oriunda de Barcelona, se presentó junto con su novio en un salón de belleza de la calle Mitre para que le realizaran masajes en los pies y en la cabeza, según declaró.

La joven expuso en su denuncia que el masajista le solicitó que se quitara la ropa para realizarle los masajes, y que cuando se sintió relajada advirtió que el masajista le estaba realizando sexo oral. Refirió que el abuso se produjo 15 minutos antes de que terminara la sesión y que tenía interés en que la situación tomara estado público y la justicia condenara al culpable.

«Quiso que se sepa todo. Una chica de acá hubiese sido más pudorosa», reconoció el magistrado, quien le otorgó la excarcelación al masajista y aguarda las pericias bioquímicas.

 

Otro antecedentes

 

En los últimos tres años se iniciaron varias causas motivadas por los presuntos abusos de masajistas, pero ninguna concluyó con condenas. Una de ellas fue realizada por una alumna de karate contra su profesor, a quien acusó de haberla violado luego de realizarle masajes descontracturantes. Este hecho habría ocurrido en un instituto provincial, pero el acusado fue sobreseído.

Poco tiempo después se conocieron denuncias por tocamientos impúdicos contra el masajista de un gimnasio céntrico, quien se quitó la vida.

El caso que sí llegó a juicio y tuvo una condena a un año de prisión en suspenso es el de un profesor de artes marciales y masoterapeuta al que acusaron de haber manoseado y besado en la boca a una alumna suya de 17 años, en dos ocasiones, con un mes de diferencia entre ambas.

En el fallo condenatorio votó en disidencia el juez Alejandro Ramos Mejía, quien consideró «una verdad insoslayable» que los masajes descontracturantes se realizan con el torso desnudo, y aún aceptando la posibilidad de que los abusos hubieran existido, sostuvo que había «indicios unívocos del consentimiento de la presunta víctima, para recibir los masajes y los supuestos actos abusivos». Un año después de la condena el STJ revocó el fallo y absolvió al acusado.


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