El Museo Jacobacci invita a revivir los momentos de dinos y los antepasados

Es una casona construida en 1908 en San Antonio Oeste, Río Negro, y muestra réplicas de dinosaurios y otras especies. Lo administra Fundación Azara por acuerdo con el Municipio




“Los adultos entran porque les llama la atención la casa, pero los chicos terminan fascinados con la sala de paleontología, donde tenemos réplicas de dinosaurios”, contó Guadalupe Sarti. Es la coordinadora del Museo Jacobacci de San Antonio Oeste, en Río Negro. Está dedicado a la antropología y a las ciencias naturales de la costa patagónica y funciona en una hermosa casona que fue restaurada por la Fundación Azara, a través de un convenio con el municipio.

En plena temporada turística, son muchos los visitantes que están yendo al lugar. Por la pandemia del nuevo coronavirus, se tuvieron que incorporar estrictos protocolos sanitarios. “Al ingresar deben colocarse alcohol en gel y sólo entran 3 personas por sala, para respetar el distanciamiento social obligatorio”, comentó.

El museo posee 10 salas en las que pueden apreciarse muestras de geología, paleontología, etnografía y biodiversidad de monte y del entorno marino. “La idea es que tanto los residentes como los turistas que nos visitan conozcan más sobre quiénes fueron los pobladores originarios de esta zona y acerca de la flora, la fauna y sobre la historia del lugar”, relató.

En los distintos espacios hay vitrinas que recrean, según la temática de la exhibición, desde animales en su ecosistema hasta la vida cotidiana de los primeros seres humanos que poblaron el área, que fueron de origen tehuelche y mapuche, respectivamente. “Los más chiquitos disfrutan, sobre todo, del espacio en el que se muestran algunos de los ‘dinos’ que habitaron aquí, y esa sala es una de las más convocantes para ellos”, apuntó Sarti.

Por su relevancia arquitectónica y todo lo que representa, la casa fue declarada en 2016 por el Senado de la Nación como sitio histórico nacional. Además, en una de las salas se cuentan detalles sobre el tendido ferroviario que se construyó.

El edificio data de 1908, y constituye una muestra de lo mejor de la arquitectura ferroviaria, tan habitual en la Patagonia. Es que esas viviendas, construidas de chapa y madera, fueron creadas para albergar al personal del ferrocarril, cuando llegó para realizar los ramales (hoy en gran parte inactivos) que unirían Buenos Aires con el vasto territorio patagónico.

La vivienda del ingeniero Guido Jacobacci -al ser el mentor del proyecto- fue ideada para mostrar un señorío que aun deslumbra a los que la visitan. Aunque no lo parezca, es una prefabricada, y fue encargada por catálogo. Las construía la firma inglesa John Wright, que fue la proveedora de las construcciones del ferrocarril. Pero como Jacobacci era el director general de los Ferrocarriles Patagónicos, la casa se distingue del resto. "El profesional habitó allí cuando llegó junto a su familia para encabezar la construcción de la red férrea, que conectaría Viedma con Bariloche. Algo que todavía hace, porque por esa vía circula el tren patagónico” detalló Sarti.

El museo funciona de jueves a domingos de 18.30 horas a 20.30 horas. Los residentes presentan DNI e ingresan gratis. Los adultos no residentes abonan 100 pesos. En cambio, la entrada para menores de 4 a 12 años es de 40 pesos. “Lo recaudado es para el mantenimiento de las instalaciones”, subrayó la coordinadora.


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