Quiénes eran y qué comían los pobladores de Patagonia Norte hace 6.000 años

Investigadores del Conicet han realizado excavaciones en la costa del actual Golfo de San Matías, y han encontrado que los pobladores de esa zona de Patagonia Norte vivían de la captura y el consumo de pingüinos, cormoranes, lobos marinos y mariscos

Paciencia. La arqueóloga Florencia Borella hace anotaciones de los hallazgos. Cada dato es clave para analizar y sacar conclusiones sobre la dinámica de las poblaciones del pasado en su relación con el entorno cambiante.

Paciencia. La arqueóloga Florencia Borella hace anotaciones de los hallazgos. Cada dato es clave para analizar y sacar conclusiones sobre la dinámica de las poblaciones del pasado en su relación con el entorno cambiante.

Hace 6000 años, los pobladores que habitaban el Golfo San Matías vivían casi de manera exclusiva de los recursos marinos. Consumían pingüinos, cormoranes y lobos marinos, entre otros animales. Además, los peces más comunes dentro de su alimentación eran las corvinas, que ahora directamente no se pescan en la zona, porque habitan en aguas más cálidas. Una diferencia que grafica el cambio de las condiciones ambientales que rodearon a los pobladores de Patagonia Norte en comparación con sus habitantes actuales.

El conocimiento nuevo sobre los primeros pobladores es el resultado de una investigación que desde hace diez años viene realizando un equipo de arqueólogos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) que está conformado por Cristian Dubois, Marcelo Cardillo y Florencia Borella. Contaron con subsidios del Conicet y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i).

Si bien la pandemia paralizó la realización de más visitas, ya los investigadores se preparan para llevar a cabo nuevas exploraciones en 2021. El verano pasado, los investigadores estuvieron trabajando en la zona para relevar uno de los hallazgos que realizaron dentro del Golfo.

Trabajaron en la localidad de Sierra Grande, en un área costera llamada Punta Odriozola. Allí hallaron grabados rupestres -que llaman “petroglifos”- en un murallón de piedra. Se trata de expresiones artísticas y de comunicación que despiertan mucho interés de los investigadores.

La arqueóloga Florencia Borella detalló sobre los petroglifos: “Nosotros no podemos conocer el significado que tuvo esta simbología para gente del pasado, pero está claro que su empleo remite a una forma de comunicación visual compartida con el grupo. Su localización puntual, además, es un indicador, seguramente, de un territorio o identidad social”. Durante los años pasados, los arqueólogos han estado explorando diferentes sitios con huellas de los antepasados de hace 6.000 años.

Familia de pescadores. Mientras el poblador procesa el pescado, ella se ocupa de organizar la red. El hijo colecta moluscos en la costa. Es una escena que ilustró el arqueólogo Marcelo Cardillo con la técnica de acuarela. 

Ahora se sabe que cambiaban de manera frecuente el espacio elegido para vivir: se iban moviendo a lo largo de la costa y aprovechaban según las estaciones los recursos disponibles que le ofrecía el mar.

Uno de los descubrimientos que más llamó la atención de los investigadores es la presencia de obsidiana en la costa actual del Golfo San Matías. Ese material es procedente del noreste del territorio actual de la Provincia de Chubut y puede indicar que existieron intercambios entre poblaciones.

También la presencia de símbolos encontrados en pinturas rupestres y en los grabados en piedra también pueden ser rastros de la interacción. Por ejemplo, los dibujos de soles que se ven en distintos sitios de ambos puntos geográficos. “Saber cómo se movían esas poblaciones es lo próximo que queremos indagar”, contó a RIO NEGRO el investigador Cardillo.

El arqueólogo destacó: “Hace más de 6.000 años el mar estaba mucho más adentro del continente, haciendo muchas más bahías, que a lo largo de los años se fueron llenando de tierra y ganando espacio sobre el mar”, dijo.

“La existencia de corvinas se descubrió por la presencia de una enorme cantidad de otolitos de esa especie, que son una suerte de piedritas que están en el interior de los oídos de los peces. Se presume que las capturaban de manera estacional, como ocurría con los sargos, que es una especie que, a diferencia de las corvinas, aún se encuentra en la zona)”, resaltó. ¿Cómo cocinaban los alimentos? Se hallaron “círculos de piedras acumuladas, de un metro y medio, que están quemadas -contó Cardillo-. Si calentaban las rocas y apoyaban la comida arriba, o hacían otra cosa, como calefaccionarse, lo desconocemos. Pero las rocas retienen el calor y lo disipan”.

Cambios en el uso del lugar

Hace 6.000 años los pobladores de la costa este del actual territorio de Río Negro vivían en mayor relación con los productos del mar. En sitios cercanos al Golfo de San Matías se encontraron “pesas de redes, puntas de flechas, artefactos de molienda, tiestos cerámicos, placas grabadas, instrumentos óseos e incluso numerosos enterratorios humanos”, según los arqueólogos.

Con el paso del tiempo todo cambió. En el siglo XVIII, la costa Norte del golfo San Matías ya había sido abandonada. Según las crónicas históricas, esa costa pasó a ser evitada por los indígenas por ser considerada muy seca, en función de los cambios en el estilo de vida.


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