El oscuro pasado de la oposición afgana

Organismos humanitarios los acusan de cometer atrocidades contra civiles. Advierten a EE. UU. que controle el destino de su ayuda económico-militar.

ROMA (ANSA) – Comandantes antitalibán de la Alianza del Norte, ahora apoyados por Estados Unidos, cometieron «atrocidades contra la población civil afgana», denunció ayer la organización de derechos humanos «Human Rights Watch» (HRW).

«Estados Unidos y sus aliados no debería colaborar con esos combatientes cuya fama de brutalidad pone serias dudas sobre su legitimidad en el interior de Afganistán», dijo el responsable para Asia de la organización, Sidney Jones, en un informe difundido por la página web de HRW.

Para Jones, «cada país que ofrece asistencia a la oposición afgana debe asumir la responsabilidad acerca de cómo es usada esa cooperación».

La Alianza del Norte controla el 5 por ciento de Afganistán y mantiene una guerra civil contra la milicia islámica del talibán, en el poder de Kabul desde 1996.

Human Rights Watch, entidad estadounidense, atribuye a algunos comandantes de la Alianza del Norte ejecuciones sumarias, incendios de casas, saqueos y violaciones, en particular contra la etnia pashtun, a la que pertenecen los talibán.

Al igual que los talibán -según el informe- utilizan niños como soldados.

Ninguna organización parece exenta de culpas: HRW acusa a los guerrilleros chiítas de la Hizb-I-Wahdat, los combatientes ex comunistas de la etnia uzbeka de la milicia Jumbish y el grupo pro Arabia Saudita de Ittihad i Islami del comandante Abdul Rasul Sayyak.

También está acusada de violar derechos humanos Jamiat-i Islami, fundada en 1970 por los estudiantes islámicos de Kabul, de etnia tajika, representada a nivel internacional por Burhanuddin Rabbani, y comandada hasta el 9 de setiembre por el mítico Ahmad Massud, asesinado en un atentado talibán.

Al advertir sobre el posible futuro de Afganistán, Human Rights Watch recuerda que en 1994 fueron asesinados 25.000 civiles en Kabul, un tercio de la ciudad fue destituida y el poder estaba dividido por los grupos que ahora conforman la oposición.

Estas organizaciones, según la organización, deben rendir cuentas por asesinatos, violaciones, arrestos arbitrarios, torturas y desaparición de personas.

Sidney Jones afirma que desde hace tiempo Rusia e Irán, por razones estratégicas, financian y arman a la oposición a los talibán

Uzbekistán permitirá operaciones de rescate

Washington (EFE).- Estados Unidos ha logrado un compromiso de Uzbekistán por el que se le permitiría lanzar desde este territorio misiones de rescate en Afganistán si fuera necesario a la vez que ha advertido a los talibán de que tienen los días contados.

El secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld, regresó ayer a Washington después de una gira de cuatro días por cinco países de Asia central (Arabia Saudí, Turquía, Egipto, Omán y Uzbekistán) para lograr apoyos frente al terrorismo internacional.

En particular, Rumsfeld alcanzó un acuerdo con Uzbekistán por el que Estados Unidos podrá utilizar ese país como base para operaciones de rescate y humanitarias, aunque no se permitirán acciones militares desde este territorio.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, advirtió ayer de que el régimen talibán en Afganistán tiene los días contados y «hará pagar caro» a los terroristas y a los países que los amparan.

Durante su acostumbrado discurso radiofónico de los sábados, Bush dijo que «se le ha dado a los talibán la oportunidad de entregar a todos los terroristas en Afganistán y de cerrar sus campos y operaciones». «Se les ha dado plena advertencia y el tiempo se está acabando», agregó Bush, en clara alusión a una inminente campaña militar contra Afganistán.

Los observadores interpretan el apoyo limitado de Uzbekistán a EEUU como un signo del creciente nerviosismo en la región ante el impacto social y político que tendría cualquier operación militar en los países que colindan con Afganistán. El secretario de Defensa comenzó su gira en Arabia Saudí, un importante aliado en Oriente Medio y cuna del Islam, donde el dirigente estadounidense se reunió con su homólogo saudí, el príncipe Sultán ben Abdel Aziz.

La gira relámpago es una de las piezas de la ofensiva diplomática emprendida por EEUU contra Afganistán, que no cede a las presiones de Washington para entregar al millonario integrista saudí, Osama ben Laden, principal sospechoso de los atentados del pasado 11 de septiembre contra Nueva York y Washington. Los atentados aéreos del mes pasado ocasionaron la muerte de más de 5.600 personas y, desde entonces, el Pentágono ha iniciado una movilización de fuerzas y de equipos militares hacia la convulsionada región de Asia Central.

Países más ricos del mundo se unen contra la recesión y el terrorismo

Washington (EFE).- Las naciones más ricas del mundo, que integran el Grupo de los Siete (G-7), se mostraron ayer en Washington como un frente unido que actuará contra el terrorismo y contra los riesgos de una recesión económica.

Los ministros de Finanzas y presidentes de los bancos centrales de EEUU, Japón, Alemania, Francia, Canadá, Italia y el Reino Unido se reunieron ayer, por primera vez desde los atentados terroristas del 11 de septiembre, para enviar una señal de confianza a la economía mundial, que se ha deteriorado a raíz de la caída de actividad en Estados Unidos.

«Ya ha habido una desaceleración global y existe la preocupación de que esos incidentes puedan empeorar la ralentización. Nosotros, como G-7, querríamos evitar una recesión a través de la cooperación», dijo el ministro de Finanzas de Japón, Masajuro Shiokawa.

En escuetas declaraciones previas a la reunión, varios responsables financieros coincidieron ayer en que la intención del G-7 es intentar evitar una ralentización económica más brusca y seguir actuando conjuntamente contra el soporte financiero del terrorismo.

En algunas de las reuniones va a estar presente el ministro ruso de Finanzas, Aleksei Kudrin, debido a que EEUU pretende la participación de ese país en los esfuerzos para congelar las cuentas bancarias de los terroristas.

Tras los atentados, los bancos centrales de las tres áreas monetarias más importantes (zona euro, EEUU y Japón), así como el del Reino Unido, han recortado los tipos de interés para estimular el gasto de los consumidores, como forma de mover la economía, y han inyectado liquidez al sistema financiero.

Además, acordaron colaborar en la congelación de cuentas bancarias de individuos y grupos relacionados con los terroristas, una cooperación que ha sido destacada y agradecida por el secretario del Tesoro de EEUU y anfitrión de la reunión, Paul O»Neill.

El G-7 «va a poner todos los recursos que sean necesarios para asegurarnos de que se paraliza a los que proveen fondos a los terroristas y que se parará el terrorismo», afirmó el ministro canadiense de Finanzas, Paul Martin.

Por su parte, el ministro francés de Finanzas, Laurent Fabius, declaró a los periodistas que el Banco Central Europeo (BCE) «tiene margen para maniobrar», debido a que «no hay riesgo de inflación» en la zona euro, a la que pertenece España.

El BCE analizará el próximo jueves la situación de los tipos de interés en la zona euro y podría acordar un nuevo recorte, después del coordinado con la Reserva Federal el pasado 17 de septiembre, antes de la apertura de la bolsa de Nueva York.


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