El país de los malos modales: EEUU vive una epidemia de insultos

Entrá y enterate de quienes son aquellos famosos que también tienen malos modales.



Los estadounidenses tienen fama de ser gente ruda y con pocos modales en el resto del mundo, pero políticos, cantantes, deportistas y otras figuras públicas parecen haberse puesto de acuerdo últimamente para confirmar que el esterotipo es cierto.

   Los ejemplos más recientes van desde el congresista Joe Wilson, que interrumpió un discurso del presidente Obama al grito de “estás mintiendo”, a la tenista Serena Williams, quien lanzó amenazas a una jueza de línea en pleno US Open. Algunos creen que las normas básicas de civismo están en peligro. Un temor que creció después de ver al rapero Kanye West saltar al escenario de los Premios MTV para protestar por el galardón condedido a Taylor Swift, una cantante de música country de 19 años.

West había sido visto con una botella de ron caro antes de protagonizar la grosera intervención en la que reclamó el premio al mejor video musical para Beyoncé. Fue expulsado del escenario y poco después del teatro donde se celebraba la ceremonia.  

La actitud de West recibió las condenas de muchos de sus compañeros de negocio. Pero lo curioso es que algunos de ellos criticaron su mala educación empleando un vocabulario que no es precisamente elegante. “Me siguen sorprendiendo tus modos sin tacto y pendejos”, apuntó la cantante Kelly Clarkson en una carta. “Es alucinante lo poco que me gustas; a mí me gusta todo el mundo, me gusta incluso el pendejo de mi ex, que me engañó, más que tú”, decía.  Participó en el debate incluso el presidente Barak Obama, que calificó a West de “burro” (jackass) en una conversación privada con un reportero.

Pero ya antes de las últimas salidas de tono, la mayoría de los norteamericanos estaban ya convencidos de que las normas de civismo político no están siendo cuidadas, de acuerdo con una encuesta del instituto Gallup. Un 34 por ciento hablaba de deterioro en el nivel de los debates y discusiones entre republicanos y demócratas, frente al 25 por ciento que detectaba ese problema un mes antes.  

Para muchos todo esto no deja de ser gracioso. Se imprimen camisetas con el insulto que Wilson dirigió a Obama y el congresista ha recibido desde entonces donativos por valor de un millón de dólares.   Eso refleja cómo se caldea el ambiente político en Estados Unidos ante el plan de reforma del sistema sanitario. El bloque de derechas que se opone a la reforma ha protagonizado abruptas interrupciones de actos en los que se debatían estos planes. Cualquiera que se atreva a defenderla se enfrenta a iracundas respuestas de sus oponentes.

Hay varias razones que podrían explicar la tendencia a la mala educación y la falta de modales, tal y como se explicaba recientemente en un reportaje de la cadena CBS News. La recesión económica ha aumentado el nivel de estrés de la gente. Y a eso se añade la era de Internet, en la que se mantienen conversaciones virtuales mucho más provocadoras y desafiantes de lo que cualquiera se atrevería a decir cara a cara, según Jerry Bowles, fundador de la página web socialmediatoday. “Internet tiende a convertir a las personas en adversarios”, apunta. “Eso es especialmente cierto en el caso de la política en la web, en la que los comentarios tienden a los extremos, para mí es algo preocupante”.  

 “La sociedad estadounidense es una de las menos formales del mundo y, a veces, esa informalidad pasa a ser falta de civismo”, explica PM Forni, experto en normas cívicas de la Universidad John Hopkins de Baltimore, en Maryland. “Si a eso se le añade la informalidad de Internet, se superan todos los límites; estamos en un momento en el que todo se revela, todo se cuenta, en el que los sentimientos de los demás importan poco”, dice. Pero no hay que ser fatalistas, según recuerda Lizzie Post, perteneciente a la familia estadounidense más respetada en términos de etiqueta y protocolo.


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