El país del té se deja seducir por el café de alta gama



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En el país del té, los japoneses saborean el café a su manera. Lo dejan en manos de especialistas que les sirven la bebida con aroma a lichi, condimentado con jazmín o un expreso “Chardonnay” en un vaso de vino. A lo gourmet.

Los pequeños bares que sirven estas exquisiteces para los paladares más exigentes están de moda en el archipiélago.

Japón importa unas 430.000 toneladas de café por año, justo por detrás de Estados Unidos y de Alemania, y se enorgullece de contar con algunos de los mejores expertos del mundo en este arte.

“El hecho de que existiera la cultura del té ha ayudado a Japón a apreciar el café como producto de lujo”, estima Miki Suzuki, de 32 años, mejor barista del archipiélago.


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