El precio del boleto en Bariloche pone en jaque la economía familiar

El gobierno de Gennuso postergó las definiciones respecto del pedido de la empresa Mi Bus de llevar a 41 pesos el pasaje mínimo. Cada vez cuesta más viajar en colectivo.



Los colectivos de Bariloche recorren 600.000 kilómetros por mes. Foto: Alfredo Leiva

Los colectivos de Bariloche recorren 600.000 kilómetros por mes. Foto: Alfredo Leiva

La revisión tarifaria del transporte urbano ya está en marcha y en pocas semanas abordar un colectivo de Mi Bus podría convertirse en un serio desafío a la economía de las familias de ingresos medios y bajos, que son parte esencial del universo de usuarios.

El boleto mínimo cuesta hoy 27 pesos y la empresa pidió llevarlo a 41, con el argumento de que sólo un ajuste de ese calibre compensaría los actuales costos de prestación.

Así lo expondrán en la apertura de la audiencia pública obligatoria, que el municipio convocó para el próximo martes a las 8, en la sala de Prensa del Centro Cívico.

La tarifa actual rige desde enero pasado, pero tanto la empresa concesionaria como el municipio tienen asumido que el público todavía no la digirió y aún la considera cara.

Desde la Multisectorial del Transporte (un foro en el que convergen usuarios y organizaciones que se oponen al aumento) advirtieron que “ya existe un proceso de caída en el número de pasajeros, porque hay quienes antes tomaban el colectivo por 20 ó 30 cuadras y ahora caminan, salvo que llueva. Y otros que trabajan cortado y volvían a su casa al mediodía, pero ahora se quedan esas dos ó tres horas en el centro. Porque pagar cuatro viajes todos los días es imposible con estos sueldos”.

El jefe de Gabinete, Marcos Barberis, admitió que “si hoy ya cuesta pagar el boleto a 27 pesos, cualquier aumento va a generar rechazo”, pero explica que en la actualización se juega la continuidad del sistema.

La otra opción sería aumentar el subsidio municipal, que hasta el año pasado no ponía nada, en febrero arrancó con un aporte mensual de 6 millones de pesos y el último mes ya fueron 8 millones. En lo que va del año el gobierno de Gennuso le transfirió en forma directa a la empresa 44 millones de pesos para compensar la caída del subsidio nacional.

Lo que todos tienen anotado es que el tarifazo en gestación se convertiría en un factor de fuerte conflicto social porque el ingreso salarial de los pasajeros está lejos de subir al mismo ritmo. El impacto varía según la actividad de cada trabajador. Un parámetro válido de comparación es el salario mínimo, vital y móvil (ver cuadro). En los últimos cuatro años la cantidad de boletos que se podían comprar en Bariloche con un salario mínimo se desplomó un 40,7%.

Uno y otro

237%
aumentó el precio del boleto mínimo desde que asumió el intendente Gustavo Gennuso: de 8 a 27 pesos.
52%
es el incremento que ahora pretende la empresa Mi Bus.

El propio Barberis reconoció que el abordaje del tema no sólo será técnico sino también “político” y que el municipio se inclinaría por aplicar una suba importante pero no el 100% de lo que pide Mi Bus, como ya lo hizo en revisiones anteriores.

A fines del año pasado, por ejemplo, la empresa había solicitado 29,97 pesos y el municipio homologó un boleto de 27. En mayo Mi Bus reclamó un nuevo ajuste pero el municipio reincidió en su mirada “política” y optó por congelar la tarifa hasta hoy, con evidente motivación electoral.

Al menos en público, la empresa guardó silencio, lo cual sugiere que la urgencia sería tanta y cuenta con un colchón que la preserva de retaceos y dilaciones.

Dato

100%
subió el precio de la primera hora de estacionamiento medido en el centro de la ciudad desde 2015 hasta ahora.

La Multisectorial presentó un mandamus con impugnaciones a la audiencia pública de septiembre de 2018. El STJ lo rechazó en fallo dividido, pero el voto en minoría de la jueza Ana Piccinini formuló serias observaciones a lo actuado por la municipalidad.

La Defensora del Pueblo, Beatriz Oñate, también sigue con atención el proceso de revisión tarifaria y pedirá una postergación de la audiencia hasta después de las elecciones nacionales del 27 de octubre.

Haya o no aumento en lo inmediato, su idea es convocar a los legisladores, diputados y senadores que son Bariloche para comprometerlos a trabajar en la restitución de los aportes nacionales, que llegaron a cubrir en algún momento el 45% de los costos.

Según Oñate, “Bariloche no es como otras ciudades, tiene un ejido muy grande, un clima severo y la gente necesita el transporte urbano. Es algo que el Estado nacional tiene que considerar”.

Consideró lógico que Mi Bus “busque su máxima ganancia”, pero a su juicio el municipio “tiene que ver bien a quién está cuidando, y no puede perder de vista la defensa integral de los derechos”.

En la última audiencia pública (en septiembre de 2018) la Defensora ya había advertido que “el asalariado, el que vive de changas, el desocupado no pueden tolerar más aumentos. El ciudadano de a pie no puede ser variable de ajuste”.

El tema de la ganancia empresaria es uno de los que más enojo genera entre las organizaciones de usuarios y es casi un tabú para el gobierno de Gennuso.

Vainstein recordó que por contrato a Mi Bus se le aseguró una rentabilidad “máxima” del 20% sobre sus costos y ese margen va directo a encarecer el precio del boleto. Pero advirtió que el 20% es un techo, no una obligación.
Dijo que en otros lugares del país, según tienen relevado, la rentabilidad de las prestadoras del transporte va del 5 al 7%. “Es una barbaridad que el municipio le garantice a Mi Bus semejante ganancia en la actual coyuntura -se quejó-. Lo hace porque son socios”. En la Multisectorial creen que la tarifa podría ser menor con un recorte sobre ese 20%.

Vainstein advirtió que los 41 pesos serían impagables para la gran mayoría de los usuarios y recordó que “en la sección más larga el boleto se iría a 80 pesos”.

Tanto Gennuso como Barberis y los concejales consultados aseguraron que no tiene previsto aplicar cambio alguno sobre el actual esquema de gratuidad en el boleto estudiantil, que abarca todos los niveles educativos en el nivel público y es parcial en el privado.

Hasta ahora ese subsidio fue cargado sobre el boleto general, pero el intendente prometió que en adelante será compensado por el municipio con fondos propios mediante un aporte que arrancará en los 6 millones actuales por mes y que pretende formalizar por ordenanza. Lo que no está definido todavía es el origen de esos recursos, que surgirían de una tasa especial. Los detalles tendrán que figurar en el próximo presupuesto.

Barberis aclaró que otra de las preocupaciones tiene que ver con la posible desaparición de los “atributos”, es decir los descuentos en el pasaje que reciben los jubilados, personas con discapacidad, excombatientes, beneficiarios de la AUH y trabajadoras de servicio doméstico. Hoy esas quitas en la recaudación son cubiertas por la Nación a través del sistema SUBE, pero el actual gobierno las dio de baja en su proyecto de presupuesto 2020. “El municipio no va a poder absorber éso”, dijo Barberis.

Antecedentes y algunas cifras que preocupan

Cada vez que se abrió un debate por el precio del boleto el gobierno municipal asumió el incómodo rol de justificar en general los planteos de la empresa, ignorar el reclamo de los pasajeros y aprobar finalmente los tarifazos, que siempre estuvieron por encima de la inflación y de la evolución de los sueldos, incluidos los del propio personal de la concesionaria.

En su primer año (2016) Gennuso validó aumentos por el 60% (arrancó con 8 pesos y terminó con 12,8), al año siguiente la suba fue del 30,3% y en 2018 aplicó otro 58,4%. Si ahora lleva el boleto a 41 pesos la nueva suba será de 51,8%. Difícil de soportar para cualquier asalariado.

El dato preocupa no sólo por el impacto directo sobre los bolsillos, sino también por sus implicancias en la planificación urbana. La evolución del boleto preocupa especialmente a quienes tienen la mira puesta en ordenar el tránsito y aspiran a desalentar el uso del auto y promover en su lugar un mayor uso del colectivo.

Resulta útil en ese caso cotejar la tarifa del transporte con la del estacionamiento medido, que había sido fijada en mayo de 2015 en 10 pesos para la primera hora, cuando el boleto costaba 6 pesos. Si esa proporción se hubiera mantenido el estacionamiento tendría que costar 43 pesos. Pero la tarifa por dejar una hora el auto en pleno centro es hoy de 20 pesos. Otro dato sensible es el de los “pasajeros por kilómetro” que registra el sistema.

En Bariloche los colectivos recorren unos 600 mil kilómetros por mes y los pasajeros que abonan boleto son alrededor de 12,3 millones por año. El índice es 1,68 pasajero por kilómetro y es clave para determinar la tarifa. Cualquier ciudad equivalente tienen índices que no bajan de 2 y en algunas llega al 4,5.


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