El reticente Central Europeo tiene la llave

Contexto

España, la cuarta economía de la zona euro, se encuentra al límite. Con la prima de riesgo y la rentabilidad del bono a diez años desbocadas, la Bolsa hundida y un acceso a la financiación cada vez más difícil, se hace fuerte la idea de que sólo una intervención del Banco Central Europeo (BCE) puede salvarla de tener que pedir un rescate total a sus socios europeos. “España es el rompeolas de la actual situación de incertidumbre sobre el euro”, proclamó el ministro de Economía, Luis de Guindos . El acoso de los mercados, imparable en los últimos tiempos, condujo al país a una situación de emergencia, con unos récords que pulverizan todos los anteriores. España no será “de ningún modo” una nueva Grecia, aseguró Wolfgang Schäuble ayer el diario “Bild”. El ministro de Finanzas alemán sostuvo que “los motivos de la crisis en ambos países son completamente distintos. La economía española es mucho más poderosa y tiene otra estructura”, señaló el ministro germano. Pero son pocos ya los que creen en ello, a tenor de lo que ocurre en los mercados. “Si la situación actual persiste no tenemos ni tiempo ni financiación”, admitió De Guindos. Sólo el BCE puede solucionar los problemas del país en el corto plazo, según los expertos, ya que rebajaría el coste de su financiación, permitiendo esquivar el rescate. España lleva tiempo pidiéndoselo, pero el guardián del euro se resiste. “El BCE no está para resolver los problemas financieros de los Estados”, dijo su presidente, Mario Draghi. El argumento del organismo para no volver a hacer lo que ya hizo en febrero es que esa compra de deuda no sirve para solucionar los problemas reales, en un España con dificultades para reducir su déficit público y en recesión. “El planteamiento de los mercados es irracional, de extremo nerviosismo y no puede ser abordado por los gobiernos europeos”, insistió De Guindos, instando de nuevo a la actuación del BCE, aunque sin nombrarlo. “El gobierno ha hecho lo que tenía que hacer”, señaló, en referencia a las reformas y los duros recortes emprendidos para rebajar el déficit público. También el Partido Socialista (PSOE), el principal de la oposición, pide la intervención del BCE. El euro está siendo atacado y “su misión es velar” por él, manifestó su líder, Alfredo Pérez Rubacalba.


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