El sitio equivocado

La semana en San Martín

Si hay algo que dejó claro el último conflicto por la operación del relleno sanitario de San Martín de los Andes, es que ese vertedero de desperdicios está hoy en el lugar equivocado.

El Organismo de Control Municipal (OCM) intimó a la dueña y administradora del predio ubicado a la vera de la ruta 40, porque pasados unos tres meses de la fecha prevista para concluir la obra aún no ha iniciado la construcción de la “Celda Cinco”, que debe reemplazar a la colmada y desbordada “Celda Cuatro”.

La acumulación de basura por falta de la nueva celda provoca voladura de bolsas, olores desagradables, multiplicación de moscas y alimañas, que impactan sobre las crecientes urbanizaciones de Cordones del Chapelco.

Una reciente inspección del OCM constató que “la metodología de trabajo adoptada por la empresa no es la acordada según contrato. La tapada diaria de residuos dentro de la celda no se realiza”. La empresa descalifica esas inspecciones y las asume como “maliciosas”, según se admite en el mismo informe oficial del OCM.

Pero más allá de las eventuales responsabilidades que surjan del entredicho, la realidad es que el vertedero está donde hace 15 años había un páramo y hoy hay barrios en permanente expansión. El dato también expresa el crecimiento desordenado, acaso apurado, de la ciudad.

A fines de los 90, la intendenta Luz Sapag mandó a sacar el entonces vergonzante basural a cielo abierto de Trompul, en el Parque Lanín. Se abordó un proyecto de celdas impermeabilizadas, venteo de gases, relleno sanitario y remediación, que finalmente fue emplazado en el actual sitio, una vieja cantera de áridos.

Debe decirse que el relleno sanitario de esta ciudad es materia de elogiosa consulta desde otras localidades, en combinación con una moderna planta de separación de residuos sólidos y una estación de transferencia de las cargas resultantes.

Pero el vertedero está en el único lugar disponible para tal fin, y se está transformando en un verdadero problema. Incluso cuando la operadora siguiese los protocolos al pie de la letra, la cercanía de los barrios que integran el área de expansión periférica, conocida como “Cordones del Chapelco”, torna cada vez más gravosa la convivencia.

Peor aún resulta el panorama si la relación entre el municipio y la empresa se tensa hasta el litigio. La ciudad no tiene un reemplazo del vertedero a la vista y los vecinos, al cabo, serían rehenes de un conflicto en el que no tienen ni arte ni parte. El caso es que hay una alternativa, aunque de momento vidriosa…

El gobierno provincial y los municipios de San Martín y Junín de los Andes, separados por 40 kilómetros, se han reunido en más de una ocasión para intentar avanzar en una disposición y tratamiento integrado de los residuos sólidos.

Junín tiene hoy un vertedero algo mejorado pero igualmente reprochable, también a un lado de la Ruta 40. Sin embargo, tiene en construcción un complejo novísimo camino al área Huechulafquen, sobre Ruta 61, que nació como una idea integradora con aportes del gobierno nacional.

Resulta inevitable pensar que dos ciudades cercanas pero separadas del resto de la provincia por cientos de kilómetros de bellezas naturales y lejanía de otros centros urbanos (Villa La Angostura y Zapala son los más próximos) deberían hallar caminos comunes para tratar la basura, que al tiempo de complementar tareas les permitiesen reducir costos y generar volúmenes ventajosos de material reciclable.

Las urgencias sanmartinenses obligarán a acelerar conversaciones, pero en pliegues políticos de Junín ya ha habido rezongos y resistencias a recibir basura ajena. Habrá que esperar pero, eso sí, el tiempo nunca sobra cuando se trata de resguardar el ambiente y la calidad de vida de las personas.

Fernando Bravo

rionegro@smandes.com.ar


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