El verdadero sello personal

Por Redacción

–¿Cuál es tu sello? –No sé si lo sé. (Miles) Davis te diría lo mismo, imagino. Quienes te reconocen son los demás, no uno, ellos pueden hablar de mi sello. Hay técnica aplicada al conocimiento, a un mensaje que quiero dar y para todo eso trabajo un desarrollo físico con ejercicios de respiración. Yo estudio técnica del instrumento todos los días, no voy a los conciertos y simplemente toco. Todos los trompetistas hacemos un trabajo físico, como un deportista que no sólo juega al fútbol, hace pesas, corre, fortalece ciertos músculos para poder exigirlos mejor. Con el instrumento es igual y eso que son más blandos que hace cincuenta años atrás… Cada vez pesan menos. Hacer un gran solo hoy no es una improvisación, sino la sumatoria de miles de improvisaciones, de noches de tocar donde fueron decantando dos, tres compases que se empiezan a usar. Y eso después, genera una célula y la gente reconoce por ella. Es la identidad… En la música clásica es más complicado de hacer. Te pueden identificar por la sonoridad, por un staccato, por un vibrato, pero lo demás está escrito y se debe hacer tal cual. . Mi identidad está en formación. Soy un hombre joven todavía… Supongo que me identifican por el sonido o la manera de tocar, pero ni siquiera soy consciente de eso. Esa parte diferencia a miles y miles de excelentes trompetistas, de los grandes artistas. Cuando escuchando un par de notas, decís: ese es Wynton Marsalis o Sandoval o Clifford Brown o Maurice André o ese es Doc Severinsen o Harry James, eso es identidad. Pero, a ese nivel, no creo que la tenga. Yo soy un humilde trompetista (ríe). Autoestima hay que usarla en el momento de tocar, pero después hay que ubicarse…” (Sigue riendo).