Elecciones violentas

Por Redacción

Las elecciones tucumanas se desarrollaron de la manera prevista. Si bien parecería que el candidato oficialista Juan Luis Manzur ganó con cierta comodidad con más de la mitad de los votos, hubo tantas irregularidades graves que su triunfo quedó empañado. Es que, con una cuarentena de urnas quemadas, otras que según se denuncia fueron previamente llenadas de votos apócrifos, disturbios violentos, clientelismo impúdico por parte de punteros que repartían entre los más pobres bolsas de alimentos básicos y, desde luego, un escrutinio lentísimo, el Jardín de la República se las arregló para brindarnos un espectáculo realmente bochornoso. Aunque es probable que Manzur hubiera superado por un margen adecuado a su contrincante, el radical José Cano, sin la ayuda de bandas de matones, el que el oficialismo tucumano no los haya mantenido alejados de los lugares de votación perjudicó al candidato presidencial del kirchnerismo, Daniel Scioli, que, como ya es rutinario, viajó a Tucumán con la esperanza de sacar provecho del triunfo del exministro de Salud. También se trasladó a la provincia Mauricio Macri con el propósito de asegurarles a sus aliados radicales que respaldaría a sus candidatos a pesar de que, conforme a las encuestas de opinión, les aguardara una derrota. Scioli se ve frente a un dilema sumamente espinoso. Su popularidad se basa en la convicción, compartida por una proporción sustancial del electorado nacional, de que encarna una versión tranquila y tolerante del populismo kirchnerista, de suerte que, una vez en el poder, podría conservar lo considerado bueno del “proyecto” depurándolo de sus elementos más negativos. Pero, por razones evidentes, Scioli tiene que solidarizarse con candidatos kirchneristas a cargos electivos, personajes como Aníbal Fernández, de características muy diferentes. Así, pues, en Tucumán como en otros lugares, habla como si estuviera sinceramente convencido de que las muchas irregularidades denunciadas son en verdad producto de la imaginación febril de una oposición resuelta a ensuciar la campaña electoral por entender que, de otro modo, perdería de forma catastrófica, pero sucede que a esta altura pocos toman en serio las insinuaciones de dicho tipo. Desgraciadamente para el gobernador bonaerense, nadie ignora que en las provincias feudales del norte organizaciones vinculadas con el kirchnerismo, de las que la más notoria es Tupac Amaru de Milagro Sala, están detrás de los incidentes violentos que, al acercarse las elecciones presidenciales, están haciéndose más frecuentes por momentos. Los estrategas de Scioli creen que, para triunfar en octubre, le será necesario suplementar los votos netamente kirchneristas con otros propios suministrados por quienes lo suponen un moderado sensato y nada autoritario que, gracias a su relación con el aparato peronista, estaría en condiciones de garantizar la gobernabilidad. Sin embargo, toda vez que brinda la impresión de estar dispuesto a tolerar la conducta intimidatoria de los ultras, corre el riesgo de perder el apoyo de los muchos que lo creen una alternativa al populismo más rudimentario representado por Aníbal Fernández, el secretario legal y técnico Carlos Zannini y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Puesto que, por motivos comprensibles, ni el jefe de Gabinete ni la presidenta quieren que el candidato oficialista se diferencie asumiendo una postura que a su juicio se asemejaría demasiado a la adoptada por Macri y Sergio Massa, últimamente lo han tratado como si lo creyeran un intruso indeseable que, de resultar elegido, tendría que limitarse a desempeñar funciones protocolares, dejando el gobierno en manos de Zannini y Cristina. Como es natural, los rivales de Scioli están esforzándose por aprovechar la tensión que existe en el campo oficialista. Quisieran obligar a Scioli a oponerse explícitamente a los kirchneristas más combativos y, a través de ellos, a la presidenta misma. Hasta ahora no lo han logrado, pero de seguir repitiéndose episodios truculentos como aquellos que hicieron tan escandalosas las elecciones tucumanas, a Scioli no le será fácil continuar negándose a decirnos si apoya todo lo hecho por los compañeros o si está tan decidido como cualquier opositor a condenar la violencia de los acostumbrados a violar la ley.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.196.592 Director: Julio Rajneri Editor responsable: Guillermo Berto Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA Miércoles 26 de agosto de 2015


Exit mobile version