En busca del bienestar animal

Se presentó Bienest.AR, un protocolo ajustado a los sistemas de terminación a corral de la Argentina. Este aporte promueve la posibilidad de certificaciones de las producciones respetando las condiciones adecuadas de confort para los animales.

Por INTA

Confort. Los animales deben gozar de condiciones específicas de bienestar, segun lo establecido por la OIE.

En 1965, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) fijó los principios que determinan que un animal está en condiciones de bienestar. Para ello, debe gozar de buena salud, estar cómodo, bien alimentado y con posibilidad de expresar sus formas innatas de comportamiento, sin padecer de sensaciones desagradables tales como dolor, miedo o desasosiego.
A tal fin, en Europa se creó el protocolo Welfare Quality® que representa una herramienta de evaluación de bienestar animal ampliamente utilizada a escala mundial en sistemas productivos de engorde de bovinos. Sin embargo, no todos sus indicadores son compatibles con los sistemas de engorde a corral de la Argentina.
En nuestro país, cerca del 40 % de los bovinos pasan por sistemas de engorde a corral y hay, al menos, 1.200 establecimientos de feedlot registrados en el Senasa, por lo que resulta clave contar con un protocolo de evaluación de bienestar animal adaptado a los establecimientos argentinos para acompañar al sector ganadero nacional.
Para Leandro Langman –coordinador del proyecto de bienestar animal del INTA y director del grupo de trabajo que desarrolló el protocolo–, “su implementación permitirá evaluar de manera íntegra y objetiva un establecimiento que tenga interés en diagnosticar su sistema de engorde o quiera trazar un plan de mejora específico, como así también el de aspirar a futuro a un proceso de certificación de bienestar animal”.

El animal debe gozar de buena salud, estar cómodo, bien alimentado y no padecer de sensaciones tales como dolor, miedo o desasosiego.


Por su parte, Débora Racciatti –coordinadora de Bienestar Animal del Senasa– coincidió con Langman y fue un paso más allá al asegurar que “el protocolo permite hacer un análisis de situación o de brecha: le permite saber al productor qué le falta para alcanzar sus objetivos, así como realizar un análisis inicial que sirva como punto de partida”.
Su implementación promoverá la competitividad en los sistemas con un potencial aumento en la cantidad y calidad ética de carne producida.
“Esto permite dar respuesta a una de las principales demandas de los consumidores de proteínas de origen animal y de las exigencias de la normativa específica nacional e internacional”, señaló Langman.
Para el especialista del INTA, “existe una tendencia de demanda creciente por parte de los jóvenes en materia de bienestar animal que impulsa un cambio cultural sin precedentes, pero, también, sin retorno”. En esta línea, consideró “estratégico” adaptarse a las nuevas exigencias, de la mano del protocolo, que simplifica la adecuación de las prácticas en beneficio de la rentabilidad sostenible de los establecimientos.

A corral. Un método de engorde habitual de los productores ganaderos argentinos.


A su vez, Racciatti se refirió a los beneficios indirectos de su implementación, como las mejoras en las relaciones entre las personas y los animales, lo que disminuye el riesgo para los trabajadores y mejora el bienestar laboral en general de los empleados de los establecimientos. A su vez, señaló, repercute en los rendimientos y la productividad.
Es que, de acuerdo con la especialista del Senasa, “cuando se contempla el bienestar animal disminuyen las mermas en el crecimiento de los animales relacionadas con el estrés, por lo que ganan peso más rápido y quedan en mejores condiciones para el momento de la faena”.
Para su redacción, el equipo se basó en el protocolo europeo Welfare Quality® (2009). “De los indicadores, identificamos y seleccionamos aquellos que se pudieran aplicar de forma exitosa en nuestro país y sumamos otros no considerados”, explicó Langman y remarcó que para aplicar el protocolo es necesario el acompañamiento y asesoramiento de técnicos del INTA. “Es importante estar entrenado para aplicarlo con éxito”, señaló.
Del principio de bienestar animal “Buena alimentación”, se agregaron los indicadores frente de comedero disponible y la disponibilidad de los bebederos.

“Cuando se contempla el bienestar animal disminuyen las mermas en el crecimiento de los animales relacionadas con el estrés, por lo que ganan peso más rápido y quedan en mejores condiciones para el momento de la faena”

Débora Racciatti – Coordinadora de Bienestar Animal del Senasa


Por su parte, el principio “Alojamiento y sectores de manejo apropiados” cuenta con otros indicadores tales como condición de anegamiento de los corrales, incomodidad por presencia de moscas, score de jadeo, provisión de recursos para reducir el estrés por calor, provisión de recursos para reducir el estrés por frío y condiciones de la zona de carga y descarga.
En cuanto al principio “Buena salud”, se sumaron los indicadores de estado ocular, score fecal, meteorización y animales que necesitan mayor cuidado.
Y el principio “Comportamiento apropiado” cuenta con dos nuevos indicadores que son las vocalizaciones y el manejo abusivo.
Por último, Langman no dudó en agregar otro elemento diferenciador entre los protocolos: “Mientras el europeo sólo pone el foco en lo que sucede en los corrales, el nuestro también evalúa lo que sucede en la carga y descarga de los animales, así como en la zona de manejo en la manga. Además, contempla la evaluación del confort térmico”.

Datos

1.200
Los establecimientos de engorde bovino existentes en Argentina registrados en el Senasa.
2009
Año en que se implementa el protocolo Welfare Quality, una herramienta de evaluación de bienestar animal ampliamente utilizada a escala mundial.

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