En casos de abuso sexual, los niños no mienten

Los niños no mienten cuando son víctimas de abuso sexual, afirmaron especialistas en psicología y psiquiatría infanto juvenil, que echaron así por tierra buena parte de los argumentos judiciales que suele esgrimir la defensa de los abusadores.

El abuso sexual infantil es un delito difícil de probar, sobre todo cuando no hay lesiones físicas, y los niños -generalmente bajo amenazas y confundidos por sentimientos de culpa, odio y amor hacia el abusador, miembro de la familia o afectivamente muy cercano-, no se animan a contar qué les pasa. Vencidas estas barreras y una vez formalizada la denuncia, lo difícil es que el juez les crea: la defensa de los supuestos abusadores suele argumentar que el relato de los niños es producto de la imaginación, «fábulas» o mentiras que inventan o les hacen decir otros adultos, por ejemplo, durante juicios de divorcio.

No obstante, especialistas en psicología y psiquiatría infanto juvenil sostienen que nadie -sea niño o adulto- puede inventar nada acerca de algo que desconoce totalmente, porque las fantasías se construyen con recortes de la realidad. «Un niño no puede imaginar cómo se hace una fellatio ni puede construir una historia con prácticas sexuales que desconoce y nunca vivió», señaló la psicóloga y psicopedagoga, doctorada en niñez y adolescencia, María Isabel Rodulfo.

Rodulfo, quien trabaja hace más de 20 años en peritajes judiciales y es profesora interina en dos cátedras en la Facultad de Psicología de la UBA, explicó que las imputaciones que señalan que los niños son inducidos a mentir son frecuentes en los juicios de divorcio.

«La verdad es que es muy poco probable que un chico mienta sobre una situación de abuso -continuó la psicóloga-. Y aunque así fuera, los peritos trabajamos con dibujos, juegos y sueños: es muy difíci que una mentira se sostenga».

 

Una historia de injusticias

 

Para el juez Carlos Rozansky, la atribución de mentiras es un argumento que se utiliza habitualmente y tiene que ver con la historia de los niños, «que siempre han sido muy desvalorizados y maltratados». El juez, autor del libro de reciente publicación «Abuso Sexual Infantil, ¿Denunciar o Silenciar?», observó que en casos de abuso la negación es muy frecuente «porque a nadie le gusta creer que estos hechos aberrantes existen y los comete alguien cercano».

«Por eso, lo primero que se escucha es que los chicos mienten o que se los induce a mentir -detalló-, pero los casos de falsas denuncias son los menos; la mayoría son ciertos».

Psiquiatra infanto juvenil, médica legista y forense de la Justicia Nacional, Virginia Berlinerblau opinó que «una de las causas más comunes de falsas denuncias es la falta de personal experto que las recepcione».

«Es fundamental que el personal que evalúe niños en denuncias por presunto abuso sexual esté especializado en infancia y formado en salud mental, protección infantil y sistemas legales», dijo Berlinerblau, y remarcó que muy poca gente está realmente preparada para recibir estas causas.

La Justicia no está

preparada

Rozansky comentó que la justicia no está preparada para tratar correctamente los casos de abuso sexual infantil e incluso mencionó que hay jueces que pidieron careos entre los niños y los supuestos abusadores, «cuando el careo es un acto entre pares y no entre una criatura vulnerable y un adulto que ejerce poder».

Lo mismo ocurre con los interrogatorios. Según Rozansky, con más o menos rigidez, aún hay jueces que interrogan a los niños y pasan por alto las particularidades del delito como el secreto, las amenazas y la disociación, que impide que los niños hablen sobre lo que les pasó.

«Si se conocen los mecanismos del abuso sexual infantil y la reacciones de la criatura y son tenidas en cuenta, se valoran las pruebas en el contexto en el que aparecen», apuntó el magistrado.

En la misma línea, remarcó la importancia de contener a las personas que denuncian y ayudan a las víctimas y llamó a trabajar en un protocolo de intervención articulada, que contemple la atención desde la salud y la justicia.

Nota asociada: «El juez no puede interrogarlos», dice Rozansky Detenciones en forma ilegal Anuncian nuevas cárceles para chicos

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