«En Neuquén se terminó la fiesta», dijo Sapag
Hoy basta con prender el televisor y sintonizar algún noticiero o leer un artículo en el periódico para constatar la inconformidad hacia los gobernantes, pero en las urnas ganan y ganan por obra del poder y el dinero de recursos naturales que regalan a multinacionales y que es del pueblo.
Y Neuquén no está exento. Se trata de la destrucción de los partidos políticos y de las fuerzas colectivas, de quitar al parlamento la iniciativa con respecto a leyes y transformar el acto legislativo en una homología pura, ya que las minorías no tienen acceso a debatir, y de esa forma utilizar los controles fiscales sólo para satisfacer vergüenzas partidarias e intimidar a los adversarios: como definir el estado de emergencia para aprobar poderes y esconder letra chica de los tratados de petróleo, gas, industrias, etcétera, fabricar alianzas colectoras incondicionales, subvencionados con el presupuesto de la provincia que hoy se encuentra en rojo y pagamos los empleados públicos, esa fiesta que no está debidamente informada para su mejor condición o en otro caso omitiendo información que es también una forma de manipular.
Eso dice el gobernador: «Se terminó la fiesta», y los ministros gobiernan, algunos seriamente y otros de fiesta, porque saben que aun al salir de la gestión no van a ir presos, porque tibiamente funciona el sistema de Justicia; y entonces están en pugna todas las fuerzas antagónicas ante la inoperancia, intereses personales y desinterés por el bien común de la provincia. Entonces surge el ataque al periodismo, desacreditación al gobierno y su séquito y, como afirma Maquiavelo, van golpeando por turno a la organización judicial, las lecciones, la prensa, la libertad individual y la educación, que no modifican para que no puedan entender sus maniobras, haciéndoles perder hasta la dignidad. Pero lo detestable es la obsesiva persecución del poder sin contar con la ética que manifiestan, axial como sancionar como normal la inmoralidad política; tanto es así que se aliaron al matrimonio K, en su caída, y cabe la afirmación maquiavelista de que «el fin justifica los medios». ¿Dónde quedó el discurso de sus mayores, a los que acuden con emoción, de defender la provincia y el federalismo?
Al final la virtud que aparentan no es más que una máscara hipócrita que se oculta en una sonrisa benévola; el altruismo no existe, pero hay que considerarlo como una perspectiva evolucionada para comprender su egoísmo. El maquiavelismo que los caracteriza los lleva a considerar válido todo recurso, recurriendo incluso a la crueldad de no atender a la gente necesitada, comprarla con un bolsón y además imponerse con miedo a sus «enemigos».
Pido a los habitantes del Neuquén que cambiemos, que participen en todos los sectores para que los «malos no gobiernen, porque los buenos no se involucran».
Nilda Beatriz Etman, DNI 6.284.769
Diputada (MC) – Neuquén
Hoy basta con prender el televisor y sintonizar algún noticiero o leer un artículo en el periódico para constatar la inconformidad hacia los gobernantes, pero en las urnas ganan y ganan por obra del poder y el dinero de recursos naturales que regalan a multinacionales y que es del pueblo.
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