“En política, Eva fue

Profesor de Historia en la Universidad de Bologna, Loris Zanatta acaba de publicar una sustanciosa investigación sobre el rol político de Eva Perón, un trabajo en el que queda clara la percepción que ella tuvo de la política como de posibilidad instrumento misional.

Redacción

Por Redacción

Loris Zanatta, historiador italiano

carlos torrengo

carlostorrengo@rionegro.com.ar

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Tras leer el libro y seguir algunas declaraciones suyas, en relación con Eva me detengo en esa, digamos, definición que usted hace de ella desde lo político: Era “el poder activo”. Pero desde esta perspectiva, “poder activo”, que es lo que también define al peronismo: ser, estar, confrontar, etc. ¿Qué la hace “poder activo” en el marco de ese otro “poder activo”?

– Es interesante reflexionar sobre esto porque de hecho Eva se distingue en la práctica objetiva de ejercer el poder, de ver las posibilidades que le otorga la política, por darle un sentido misional al peronismo, o mejor al régimen que Perón y ella encarnaban… pero en ella el sentido misional adquirió una fuerza muy exigente consigo misma, muy activa, muy protagonista… un sentido extremo de lo que implicaba la misión del peronismo que, vista desde ella, siempre implicó, claro está, una relación irreductible en favor de la justicia social. Por eso hablo de un “poder activo”… protagonista, muy protagonista ahí donde ella estimara que la misión no se cumplía o estaba en peligro…

– Beatriz Sarlo sostiene que Eva estaba dirigida por pasiones. Desde ahí que Eva tiene la ética de la convicción en colisión con la ética de responsabilidad. ¿Cómo reflexiona usted esta diferencia?

– Creo que esta altura de la historia tenemos en claro que Eva no fue a la política desde procesos teóricos muy elaborados. Efectivamente, ella no hace de la institucionalidad y sus exigencias… es decir, lo normativo, un cumplimiento. Ella tiende a transgredir, a hacer… “Poder activo”, concretamente.

– En relación con este tipo de ejercicio de poder…

Que hace a que ella esté crecientemente instalada en espacios que le permitían influir en temas de Estado sin tener ningún cargo…

– ¿Qué le permitió avanzar por ese lado?

– Muchas cuestiones… su carisma, por ejemplo. Pero fundamentalmente que, al menos en los primero años de peronismo en el gobierno, estaba todo por hacerse en lo que hace a organización misma del peronismo, del poder que sostenía y reproducía las bases del régimen. Cuando se trabaja sobre la historia del peronismo, siempre hay que tener en cuenta que fue un proceso que se fue armando a partir del todo por hacerse en cuanto a organización hacia adentro… Eva percibe esto.

– ¿Incluso antes de ganar Perón las elecciones del ’46?

Sí, es así. Ya en ese lapso ella trabaja en procura de contactos, de armar redes de relaciones que hicieran al triunfo de Perón. Ya con Perón en el poder, bueno, el poder de ella crece y nacen lo que yo en el libro denomino aparatos destinados a cohesionarse junto a Eva, a ayudarla, a cuidarla…

– De su libro se desprende que Eva independiza de las formas en cuanto a cómo proceder desde el aparato de Estado. Y se infiere que le interesaba más quién era quién en ese sistema de decisión. ¿Qué buscaba con ello?

Eso, tener en cuenta quién era quién a la hora, por ejemplo, de los pedidos que se formulaban. Ella tenía la mirada muy puesta en la Secretaría de Trabajo y Previsión. Sí, no le interesaba cómo era el trámite, digamos, burocrático que le era natural a esa secretaría: le interesaba qué decidía, sobre quién decidía y por qué se decidía esto o aquello.

– Volviendo a algo ya hablado pero relacionado con esto último, en lo que usted llama el “peronismo inmaduro”, o sea el de los años iniciáticos, ¿Eva es la figura central en hacer de la lealtad un paradigma?

No necesariamente, pero sí la que expresa en términos muy claros la necesidad de esa lealtad… en esa tarea construye lealtades muy firmes, amplias, hacia adentro del peronismo: ése es el caso del diputado Rodolfo Deker, por ejemplo… y por tomar un solo caso. Y hacia afuera del peronismo pero en su cercanía desde coincidencias en cuanto a estar de acuerdo con el peronismo, el caso del empresario naviero Alberto Dodero.

– Desde lo político, usted ha definido a Eva como imbuida de un “populismo no intelectualizado”…

Como le dije, no era una persona de hacer del intelecto una dimensión, un trámite, un ejercicio para definir en términos políticos.

– ¿Qué alcance tiene el populismo de Eva? Usted ha hablado, siempre en relación con su libro, que el populismo es, de alguna manera, una concepción del mundo, algo que hace a una ideología, sea cual fuere, a la hora de reflexionar cómo organizarnos acá, en el mundo concreto.

Cuando hablo del populismo de Eva, hablo de un conjunto de sentidos, de ideas que procuran reflexionar o ver a la sociedad como algo que, en alguna medida, hace a la necesidad de igualdad. Yo hablo incluso de cierto populismo en estado prepolítico, respaldado por cierta percepción o mejor, cierto imaginario religioso convencido de que el desarrollo de las sociedades tiene un único camino: llegar a la igualdad. Eva nutre mucho de su accionar en esa línea…

– ¿Descubrió muchas facetas de la vida política de Eva no necesariamente muy investigadas?

O al menos investigadas en parte. Pero sí, sí, hay mucho por investigar sobre ella al punto que al descubrirse o sacarse de las sombras, sin lugar a dudas no sólo amplían la información sobre su significado, sino que nos llevan a tener que trabajar sobre temas a los que la historia había deslindado trabajar y ahora debe trabajarlos. Su intento de influir en el hacer de la política exterior del primer peronismo es un caso concreto de lo que le digo… Y lo hizo con un estilo irreverente, definido. Como siempre asumió la política, incluso con agresividad.

En este sentido vale la pena detenerse, yo lo hago en el libro, en cómo las embajadas extranjeras más importantes con base en Buenos Aires le siguen los pasos y llegan a conclusiones muy interesantes sobre la proyección de Eva Perón en el futuro del peronismo, donde tras morir ella hay todo un mundo diplomático extranjero que asume que, aún muerta, crecerá su gravitación…


Loris Zanatta, historiador italiano

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