En Uruguay creen que hay “venganza” argentina

Plantean que es por el permiso de producción a UPM

BUENOS AIRES (ABA) . – En Uruguay consideran que el gobierno argentino está actuando de manera vengativa como consecuencia de la autorización del presidente, José Mujica, para la ampliación de la planta de celulosa de UPM (ex Botnia) en Fray Bentos.

En el país vecino interpretan que esa sería la motivación central detrás de recientes decisiones tomadas por la administración de Cristina Kirchner – tanto a instancias del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, como de Cancillería– que perjudican a la economía charrúa.

La última controversia surgió a raíz de una medida que hace tambalear a las exportaciones de productos provenientes de la Argentina que suelen pasar por aguas uruguayas.

“Es cierto que hace tiempo venía creciendo un lobby especialmente del puerto de Buenos Aires para que se apliquen restricciones que terminan afectando al puerto de Montevideo, pero existe un consenso general en que se trata de una especie de vendetta por la situación de la pastera (de UPM)”, consideró en diálogo telefónico con “Río Negro” el periodista del diario “El País” de Uruguay, Juan Pablo Correa.

En el mismo sentido son tomadas las trabas a las importaciones aplicadas contra los productos uruguayos, lo que hace que las exportaciones desde Uruguay hacia la argentina hayan caído el mes pasado un 21 %. Actualmente un tercio de la mercadería que vino de Uruguay está trancada en la aduana porteña. Los exportadores uruguayos vinculan unánimemente esta situación con la controversia por Botnia.

En el caso de las últimas determinaciones, Correa explicó que la Argentina busca que sus exportaciones solo vayan a los países del Mercosur con los que haya “acuerdo de carga”, como con Uruguay no lo tiene entonces puertos como Bahía Blanca o Puerto Madryn, por ejemplo para exportar pescado, tienen que tomar como primera escala los puertos brasileños; además quiere que las exportaciones salgan desde buques con banderas del bloque (del Mercosur) que tampoco posee Uruguay en el caso de barcos de gran porte. “El trasfondo de todo esto –continuó Correa– es que el puerto de Montevideo venía concentrando mercadería por disponer de un buen calado, tarifas razonables, corrupción baja y no limita el tiempo de permanencia de los contenedores vacíos; entonces las terminales de Buenos Aires en proceso de renovación de las concesiones, necesitan desviar la carga que iba hacia Montevideo”.

Los exportadores argentinos, también expresaron sus quejas. Sin embargo, el subsecretario de Puertos y Vías Navegables del gobierno argentino, Horacio Tettamanti, defendió las restricciones. “Uno de los ejes centrales de la presidenta (Cristina Fernández) es la defensa a rajatabla del trabajo”, le dijo a una radio oriental. Según trascendió, Tetamantti es parte interesada por ser “dueño de un astillero que contrata con el Estado”.

La tensión llega al punto que el saliente titular de la Administración Nacional de Puertos de Uruguay, José Pollak, lamentó que su país haya resuelto –en solidaridad con el reclamo argentino por la soberanía sobre las islas Malvinas– impedir que llegaran a Montevideo pesqueros del archipiélago. “Cada entrada de esos barcos (una veintena) dejaba u$s 900.000 en gastos, mientras los exportadores argentinos quieren preservar el corredor logístico del Mercosur”.

claudio rabinovitch

tensa relación bilateral


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