un árbol en Bariloche
Ocurrió en el barrio Pinar de Festa, a la altura del kilómetro siete. Es un cachorro y no tenía señales de haber estado en cautiverio. Tardaron horas en bajarlo.
Los constantes ladridos de una perra en el barrio Pinar de Festa, al oeste de la ciudad, durante más de 12 horas alertaron sobre la presencia de un puma en un árbol ayer al mediodía. Cuando Franco Rojas confirmó lo que le decía su sobrina de 15 años, dio aviso de inmediato a los bomberos para pedir ayuda.
“Todos se reían de mi. De hecho los policías, que fueron los primeros en llegar, me admitieron que venían a casa pensando que había tomado de más. No podían creer cuando vieron el puma en la copa de un árbol”, relató el hombre que vive en la calle Palo Santo al 300 y agregó: “Es medio cachorro y estaba algo asustado pero no nos queríamos acercar demasiado porque no sabíamos cómo iba a reaccionar. Además, vimos que algo cazó y comió porque había cualquier cantidad de plumas en ese lugar”.
El procedimiento estuvo encabezado por el inspector Mario Inostroza, del Ministerio de Producción de la provincia, junto con personal de Parques Nacionales. Los agentes policiales observaban atentos para evitar que el animal, de unos 90 kilos aproximadamente, se escapara ya que hay gran cantidad de viviendas en ese sector.
“La idea es usar un rifle hipodérmico, con dardos, para dormir al puma y luego, liberarlo en la estepa”, aclaró Inostroza.
No es común
El inspector explicó que “si bien este tipo de animales es característico de la zona y se lo puede encontrar en el Challhuaco o en el Ventana, no es común que aparezca en un barrio con tantas viviendas y perros”.
“Seguramente, lo han capturado y lo han traído, porque de otra forma tendría que haber atravesado todo el Cerro Otto”, dijo, al llegar al lugar en un primer momento.
Inostroza se acercó con cuidado al radal donde se encontraba el puma, a unos cinco metros de altura, para tomar algunas fotografías y evaluar si el animal tenía garras o algún collar y comprobó que el animal no había estado en cautiverio.
“Miraba asustado y cambiaba de posición nomás, sin abandonar el árbol. En la ciudad, el puma se asusta por los perros y tiende a subir a los techos o a los árboles”, señaló Inostroza, el mismo hombre que años atrás secuestró una puma que estaba en cautiverio en una vivienda de la calle Brown. “A ese animal, le habían sacado las garras, los colmillos y estaba encadenada. Cuando la liberamos en el campo, terminó muriéndose”, recordó.
Los ladridos de los perros alertaron a los dueños de casa sobre la presencia del animal en la copa de un radal, a unos cinco metros de altura.
Datos
- Los ladridos de los perros alertaron a los dueños de casa sobre la presencia del animal en la copa de un radal, a unos cinco metros de altura.
Los constantes ladridos de una perra en el barrio Pinar de Festa, al oeste de la ciudad, durante más de 12 horas alertaron sobre la presencia de un puma en un árbol ayer al mediodía. Cuando Franco Rojas confirmó lo que le decía su sobrina de 15 años, dio aviso de inmediato a los bomberos para pedir ayuda.
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