¿Consumimos mucho o poco gas?

Todas las miradas apuntan al precio, pero también hay que analizar cuánto recurso se “quema” por mes

02 ene 2016 - 00:00

Alejandro González (*)

Es común discutir sobre el precio del gas, pero poco común analizar cuáles son nuestros consumos. ¿Son razonables?, ¿con qué compararlos?, ¿en cuánto se podría mejorar? Hay mucha información en las facturas de gas. Les propongo otra mirada al clásico papelito gris y blanco. Las barras de consumo nos dicen cuántos metros cúbicos de gas usamos en el bimestre. Podemos observar la diferencia entre los meses de invierno y los de verano, y sumando seis bimestres consecutivos obtenemos nuestro consumo anual. En la factura que se muestra aquí, por ejemplo, se usan por año 7.593 m³ de gas natural. ¿Es mucho? Los metros cúbicos por bimestre de verano nos dan una idea del consumo en agua caliente y en cocciones, ya que la calefacción no se usa o se usa muy poco. Teniendo en cuenta que la energía provista por metro cúbico de gas es muy similar a la que provee un litro de gasoil (y un poco mayor a un litro de nafta), significa que el consumo anual en esa vivienda equivale a 7.593 litros de gasoil. La factura que se muestra corresponde al bimestre de invierno, donde se pagaron $ 558 por 2.641 m³ de gas. Si hubiésemos usado gasoil, necesitaríamos 2.641 litros. En esta comparación podemos entender la dimensión del subsidio global del recurso: a precio rebajado actual, si usáramos gasoil en la calefacción en lugar de gas pagaríamos $ 31.000 en el bimestre en lugar de los $ 558 facturados. Comparando con otro combustible vehicular, el GNC es el mismo gas natural pero comprimido en un tanque. El GNC se paga cerca de $ 5 por m³, es decir que si hubiésemos comprado 2.641 m³ de GNC, habríamos pagado $ 13.200, equivalente a ese bimestre de invierno. Para comparar con otras formas de energía, como la eléctrica, es útil conocer que el metro cúbico del gas natural facturado entrega cerca de 10 kilowatts hora (kW/h) de energía neta utilizable. Por lo cual, en el bimestre de invierno que nos muestra la factura hubiésemos necesitado unos 26.410 kW/h eléctricos para igualar la cantidad de energía que usamos de gas. ¿Cuál fue en esa misma vivienda el consumo eléctrico de invierno? Fueron solamente 250 kW/h en el bimestre. Noten que aquí tenemos un valor energético (kW/h) del gas usado y no un volumen (m³), que no nos indica energía. Los invito, entonces, a que analicen sus propias facturas de gas y electricidad. Considerando que 1 m³ de gas nos entrega 10 kW/h de energía, ¿cuál es su consumo anual en kW/h de gas?, ¿y eléctrico?, ¿cuántos litros de gasoil o nafta consumen ustedes por año?, ¿y por bimestre de invierno? Construcción y eficiencia En la ciudad de Bariloche se realizaron encuestas en casas con provisión de gas natural. Se encontró una diversidad de consumos debido a las distintas construcciones, a la ocupación y a las modalidades del usuario. El promedio de consumo resultó en 5.000 m³ de gas por año (5.000 litros de gasoil, 50.000 kW/h de energía neta) para la vivienda promedio de 105 m³. El promedio eléctrico de las mismas casas dio nada más que 1.800 kW/h por año, es decir que, en promedio, una casa de Bariloche consume 27 veces más energía del gas que de la electricidad. Es notable que la mayoría de recomendaciones para disminuir el consumo apunten a lo eléctrico, cuando el gas “se nos hace humo” mucho más rápido. Por lo dicho hasta aquí ya percibimos que nuestro consumo de gas natural es muy alto. La última comparación para que no nos queden dudas la podemos hacer con el equivalente en garrafas. ¿A cuántos metros cúbicos de gas corresponde una garrafa de 10 kg? A igualdad energética, una garrafa de 10 kg de gas envasado reemplazaría a cerca de 13 m³ de gas natural. Tomemos el promedio de consumo en Bariloche, por ejemplo, que son 5.000 m³ por año. Dividiendo este consumo por 13 nos dará el número de garrafas de 10 kg usadas: entonces 5.000/13 = 384 garrafas que usaría la vivienda promedio de Bariloche para reemplazar su gas natural. Como el año tiene 365 días (con o sin subsidio), resulta que en esa vivienda la familia agota más de una garrafa por día en equivalente de gas natural. ¿Por qué un consumo tan enorme? El problema principal es que los edificios no tienen ninguna aislación térmica, son masas pesadas de ladrillos y hormigón, dos materiales muy nobles y duraderos pero los peores para la conservación de energía, tanto en invierno como en verano. Si a nuestras viviendas les pusiéramos un “abrigo” externo (aislación térmica por fuera), bajaría el consumo de gas de invierno a menos de la mitad. Con una aislación térmica moderada y bien hecha pienso que el bimestre de invierno de una casa promedio de Bariloche no superaría los 700 m³ de gas y el consumo anual no superaría los 2.500 m³. En otras palabras, con una aislación térmica moderada se bajaría el consumo de gas a la mitad. Si además se mejorara el sistema de calefacción, el consumo bajaría aún más. Es muy interesante notar que en el Valle el problema es dual: invierno frío (miren su factura de gas) y verano muy caluroso (miren su factura eléctrica). La misma aislación térmica exterior impediría tanto el calentamiento de las paredes en verano como el enfriamiento en invierno. Toquen una pared interna asoleada ahora en verano y la notarán cálida; ese calor es el que quitarán con su aire acondicionado y es totalmente evitable. Después de investigar en este tema durante doce años, entiendo que el impacto de los enormes consumos de energía que tenemos es letal para la economía del país. Y en el impacto para el país no importa quién pague: si fuese el usuario sin subsidio o si es el gobierno con subsidio, da lo mismo, constituye un despilfarro insostenible de recursos naturales. Los grandes subsidios nos distrajeron del camino correcto de la inversión en edificios eficientes. Por suerte estamos a tiempo de realizarlo y los trabajos hasta se pueden hacer en etapas, pared por pared, vidrio por vidrio, no hace falta hacer todo junto. Además, los materiales necesarios están a la mano del usuario (telgopor, lana de vidrio, revestimientos, pinturas) y la mayoría son de fabricación nacional. La ocupación de mano de obra y los materiales implicarían ventajas socioeconómicas en inversiones permanentes y, a la vez, la baja en consumo permitiría usar el gas y la electricidad en algo más útil. (*) Investigador científico del Conicet, autor de “Casas confortables con mínimo uso de energía”. Puede consultarse completo en el sitio web eficienciapatagonia.blogspot.com.ar

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