Entrenamiento de una niña actriz
Al referirse a la niña protagonista, la debutante Florencia Bado, Lucía Puenzo repasa que “la encontramos cuando tenía 11 años y filmamos al cumplir los 12, porque uno tiene que estar buscando a la protagonista y a su familia, y eso fue toda una movida, pero luego se vinieron todos a vivir con nosotros a Bariloche y quedamos con un vínculo muy cercano”. La cineasta recuerda que “trabajamos junto a María Laura Berch en el entrenamiento durante siete meses, desde todo punto de vista, pasando mucho tiempo juntas y ni siquiera leyendo el guión de entrada, sino a partir de algunas de sus escenas, de quiénes iban a interpretar cada personaje. Ella ya estaba incluida en el equipo en la preproducción y eso lo sentí durante todo el rodaje”. “Hubo mucha improvisación y búsqueda a lo largo de los ensayos, una cosa lúdica y de puro juego, es decir, de ensayo de mesa. En ese contexto –apunta– Flor no leyó las escenas hasta llegar al rodaje y sus mejores tomas eran las primeras, porque tenía una forma de decir perfecta”. (Télam)
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