Entrevista a Airbag: los hermanos sean unidos… por el rock and roll

Luego de presentarse días atrás en Allen, Airbag volverá al Alto Valle para subirse al escenario de la Fiesta de la Confluencia en Neuquén, el viernes 10 de febrero. Formado en 2003, el trío de los hermanos Patricio, guitarra, teclado, batería y canto; Gastón bajo y coros; y Guido Sardelli, batería, piano, guitarra y voz; viene presentando su último compacto “Mentira la verdad”. “Río Negro” dialogó con Patricio (30) en una pausa de su actual periplo nacional.

P- Dos temas, “Primavera 2001” y “Apocalipsis Confort”, salen de la línea general del amor desesperado, de soledades e historias más íntimas.

R- 2001 fue un año duro, de dolor, sufrimiento y necesidad de cambio. La canción refleja la mirada de un niño en esa época, repasa un poco las experiencias que se vivían en las calles. Había una crisis en todo sentido, educativa, social, económica, afectando el comportamiento humano, haciendo que la gente actúe de manera extrema. Muestra el abuso del poder por no tener conciencia de la diferencia entre el bien y el mal. Una persona que tiene poder sobre otros y no distingue eso, es un peligro.

P- “Apocalipsis…” me trae al presente con artefactos que incomunican, nos quitan tiempo para leer, mirar a los demás, a uno mismo…

R- Habla de eso, de la distracción que produce este confort berreta y descartable, del día a día en tu celular accediendo a todo. En realidad, no accedés a nada, estás dejando pasar la vida, cediendo tu información, tu pasar, mientras algo sucede del otro lado. Puede haber una guerra, de hecho la hay, es posible que un servicio de inteligencia use tus datos. Entrás a Google en tu computadora y te ofrece lo que estuviste buscando la semana anterior, ya conoce tus gustos. Podés comprar sin ver la calidad, la seriedad del vendedor, apoyando un dedo en la pantalla del teléfono móvil. Eso, de alguna forma, te atrapa sin que te des cuenta y caés en ese “Apocalipsis Confort” que aísla de la realidad.

Es un submundo… Se está viviendo eso y no solamente en los jóvenes. No sé, es parte de esta era.

P- La música alimenta esa esperanza, y ustedes la ejercen. Están en el escenario, comunican historias, relacionan personas.

R- Mi punto de vista es que las cosas están un poco más descartables que antes. Hoy no importa tanto un álbum completo, un disco, una obra, sino más una canción y quizás se escucha por la mitad, ansiando la que sigue u otra. Todo tiene que ser bailable y festivo. Me parece que las plataformas que permiten armar tu propia lista de temas eligiendo canciones de distintos artistas, por un lado está bueno porque los pibes están muy abiertos a escuchar diferentes estilos de música, pero pasó a ser otra cosa… Antes comprabas un disco y lo escuchabas completo, tratando de entender su concepto. Hay una idea en él, un trabajo de meses atrás y quien compuso los temas quiere decir algo. Hoy en día, sucede mucho más lo pasajero.

P- Cuando cualquier artista elige diez, doce pistas para su compacto, ese orden tiene un sentido, una intención, un patrón para ser oído.

R- Eso hoy se puede alterar, pero creo que no deja de ser genuino. Depende de cada uno. En nuestro caso, producimos discos para nosotros –primero– porque nos gusta hacerlos y por una necesidad propia. Después, una vez que sale, si gusta o no, está en manos del cosmos. Es algo desconocido. Hay personas que graban basadas en las últimas tendencias, para asegurarse un determinado público. No está mal, cada quien hace lo que puede. Nosotros nos encerramos en el estudio y tratamos de registrar lo que nos está pasando por la cabeza.

P- ¿Cómo manejan el equilibrio que les permite tocar juntos horas y horas, viaje tras viaje, y llevarse bien como hermanos?

R- Es lo que nos tocó y aprendimos a tratarnos bien, a saber qué le molesta al otro y evitarlo. De verdad es difícil porque son muchas horas, mucho tiempo de viajes. Fuimos aprendiendo a llevarlo y de a poco cada uno va encontrando las formas y el camino adecuado para seguir juntos tocando, que es lo que nos gusta. Nos une la música.

P-¿El liderazgo es compartido?

R- Según los momentos y las actividades… No hay un líder, confiamos en la inspiración del otro, en ese sentido, y dejamos que tome el volante. Nos vamos guiando por intuición, más que nada.

P –¿Cómo definirías el momento de contacto con el público?

R- Como el mejor del mundo. Todo lo que hacemos es para llegar a esas dos horas de concierto, a esa comunión donde podemos expresarnos, hacer lo que nos gusta y donde más originales somos. Después, lo demás lo disfrutamos, pero tiene sus momentos tediosos.

“Todo lo que hacemos es para llegar a esas dos horas de concierto donde más originales somos”,

revela Patricio Sardelli, sobre el momento de salir a tocar.

Datos

“Todo lo que hacemos es para llegar a esas dos horas de concierto donde más originales somos”,

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