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“Desolación”, una novela tan inquietante como hipnótica sobre el duelo

Novela breve, editada por Fiordo y escrita por la autora australiana Julia Leigh que cuenta el encuentro una familia que atraviesa una situación estremecedora.

Fue Franz Kafka el que dijo que “un libro tiene que ser un hacha que rompa el mar de hielo que llevamos dentro”. “Desolación”, el libro editado por Fiordo, de la elogiada autora australiana Julia Leigh, golpea en zonas inesperadas, resquebraja el terreno firme.


El libro, de apenas 89 páginas va develando poco, y de a poco. El drama, de todas maneras, late perceptible, inquietante, y siempre a punto de estallar. Y de hecho, cuando lo hace, esparce sus esquirlas en todas las direcciones posibles, hiere a todo el mundo, rompe todos los mares de hielo.


“Desolación” arranca cuando una mujer, que luego sabremos que se llama Olivia (aunque la autora prefiere llamarla “la mujer), llega a una casa señorial en algún rincón del sur de Francia. Es una casa que evidentemente hace rato que la mujer no visita porque no sabe ni siquiera cuál es el código de acceso de la imponente reja de entrada. La mujer viene acompañada por sus dos hijos pequeños, una niña y un niño que no conocen esa casa ni a quienes viven allí. El ingreso es complejo, duro, y vacío de expectativas o de algo parecido a una recepción cálida y esperada.


La mujer tiene un brazo quebrado y después sabremos que tiene el cuerpo lleno de los moretones que le dejó su marido, de quien huyó buscando refugio en ésta, la casa materna. Un refugio que tiene poco y nada de contención porque con su madre la une poco más que una cortesía impuesta y distante. Es una casa en la que rigen viejas normas, en la que hay un servicio dispuesto a atender el orden, la limpieza, las comidas, el decoro. Una casa que evidentemente tuvo su época de esplendor y en la que cuentan las apariencias.


El clima, triste y sórdido, se enrarece aún más cuando llegan el hermano de Olivia, Marcus, y su mujer, Sophie. En la casa los esperaban para que pasaran los primeros seis meses del bebé que esperaban. Pero Marcus y Sophie llegan del hospital con un bebé muerto. Alice, la pequeña recién nacida, murió en el parto, pero los médicos les permitieron llevársela a la casa, antes del entierro, para facilitar el pasaje traumático.


Las capas que forman la novela de Leigh, una autora elogiada por dos premios Nobel, Toni Morrison y J. M. Coetzee, forman un hojaldre a la vez amargo y magnético. Aunque parca en su escritura, Leigh logra unas imágenes tan poderosas que es imposible no imaginar cada una de las escenas que describe, no sentirse todo el tiempo al borde de un acantilado que en cualquier momento puede ceder y hacer que todo lo hecho caiga y quede destrozado. En la traducción del también escritor Tomás Downey, la voz de Julia Leigh muestra una ferocidad entre salvaje y poética.


Y en medio de esas capas -a veces espeluznantes, a veces luminosas- queda el aire enrarecido de los duelos que se atraviesan, del amor no correspondido y también de los silencios que envuelven el dolor no dicho.


Aunque todo ocurre en un breve lapso de tiempo, los personajes de la novela deambulan como si estuvieran suspendidos, ante la inminencia de una catástrofe: la de la madre que no quiere desprenderse del bebé muerto; la de la otra madre que, rota por una relación de la que escapa, quiere incluso regalar a sus hijos para que tengan algo mejor y la de la otra madre, la abuela dueña de la casa que asiste a una y otra situación desde su lugar a veces callado, a veces frío.


Y aún así, con todos esos ingredientes espeluznantes, Leigh alcanza momentos de extraña belleza, de una de esas bellezas pavorosas. Y aún con toda la violencia que desnudan algunas situaciones, hay cierta calma en el libro. Una calma oscura, endeble, estremecedora.


Quién es Julia Leigh


Julia Leigh es también autora de “El cazador” (1999), que fue adaptada a un largometraje de 2011 protagonizado por Willem Dafoe, Sam Neill y Frances O’Connor.​ Leigh también escribió e hizo su debut como directora con Sleeping Beauty, seleccionada para competir en la sección principal del Festival de Cine de Cannes de 2011.

ulia Leigh en Cannes, Francia (Photo by Andreas Rentz/Getty Images)


La película cuenta la historia de una estudiante universitaria que se gana la vida en trabajos muy precarios hasta que un día, a partir de un aviso en un diario, ingresa como prostituta de lujo de una misteriosa organización. Los selectos y veteranos clientes pasan la noche con Lucy cumpliendo ciertas reglas, mientras ella permanece todo el tiempo dormida.


En 2016, además, publicó un trabajo autobiográfico “Avalanche”, sobre su experiencia personal con la fertilización in vitro. En una reseña del periódico australiano Sydney Morning Herald, Gretchen Shirm dijo que «en el corazón de este libro se encuentra una generosidad abrumadora, la voluntad de impartir experiencia personal por la percepción que ofrece a los demás».


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