“Estados Unidos, el malcriado”

Redacción

Por Redacción

Al escuchar la palabra “malcriado” a uno le viene a la mente un padre, una madre, tíos o abuelos que hacen del niño una criatura con derechos diferentes de los que tienen los demás y hasta con “permisos” distintos. El niño malcriado hace de las suyas casi siempre, porque nadie le pone límites y a medida que va creciendo esa mal enseñanza se puede observar de manera repetitiva. Creo realmente que todos los países del mundo son de alguna manera responsables de la malcriadez de Estados Unidos y otras naciones que pocas veces reciben un reto o un castigo por sus malas conductas. La comunidad internacional permite que Estados Unidos juzgue delitos de guerra de terceros cuando no se allana a estas normas, o sea, no se lo puede juzgar por las aberraciones que comete en contra de otros seres humanos. Estados Unidos es el país que por un lado detenta un consumo magnífico y por otro tiene la moneda con menor respaldo del planeta. Creo sin temor a equivocarme que en pocos países como Argentina el dólar vale “algo”. China tiene en su poder la mayor parte de la deuda de Estados Unidos y desde ese lugar impide “ por ahora” que éste se venga a pique. Es que los chinos tampoco quieren que estos papeles de la deuda estadounidense se esfumen, ya que al gigante asiático también lo perjudicaría, aunque no está de más interpretar que hoy China es el país que tiene a Estados Unidos bajo el yugo de su deuda externa. Deuda externa… ¿ le suena? El invento de la deuda externa hacia todos los países en crecimiento fue uno de los tantos que Estados Unidos le brindó al mundo y junto con sus socios asfixia a los países más pobres, que nunca terminan de salir de sus crisis y exportan su riqueza a muy bajo costo para que los países “iluminados” sigan teniendo un estándar de vida “diferente”. Casi todo el planeta se ha definido por las políticas neoliberales y capitalistas; inclusive esto ha llegado al corazón de la propia Rusia luego de la perestroika y los resultados están a la vista de todo el mundo. Es asombroso cómo casi todos los países, ya sea por intimidación, por simpatía o por conveniencia, le han permitido a Estados Unidos crecer como un niño malcriado. Hoy estamos pagando esa crianza en la cual nadie le puso límites a un país que hoy tiene una “discusión doméstica” que puede arrastrar a muchas finanzas y economías del mundo. Estados Unidos no conoce límites, pero ha llegado al extremo con una deuda de miles de billones de dólares y sería muy bueno que todos los países se decidieran a darle el correctivo que nunca le dieron en aras de educar a una sociedad, “especialmente a sus líderes”, que desde hace 50 ó 60 años se presentan como el ombligo del mundo. El sistema capitalista, en especial el neoliberal, hace agua y el comunista no funciona sin una “pequeña” quita de libertades. Creo que el correctivo debe venir por el lado de repensar la sociedad y las economías mundiales intentando recrear aquella tercera posición que tanto dio que hablar en los años 70. Como ejemplo de que se puede cambiar y de que tal vez esto les venga mejor a todos los seres humanos tenemos al papa Francisco… ¿cuántos cristianos hubieran dicho hace sólo dos años que lo que hace el papa estaba dentro de las posibilidades de la Iglesia? Las crisis deben ser aprovechadas para lograr un mundo mejor. Hay que poner límites a los países malcriados o, como decía mi abuela, mal aprendidos, y una de las primeras medidas es impedir que sigan saqueando las economías emergentes y los recursos naturales de estos países –incluido el nuestro, por supuesto–. Para que esto ocurra debe haber dirigentes que estén a la altura de las circunstancias. Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche

Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche


Al escuchar la palabra “malcriado” a uno le viene a la mente un padre, una madre, tíos o abuelos que hacen del niño una criatura con derechos diferentes de los que tienen los demás y hasta con “permisos” distintos. El niño malcriado hace de las suyas casi siempre, porque nadie le pone límites y a medida que va creciendo esa mal enseñanza se puede observar de manera repetitiva. Creo realmente que todos los países del mundo son de alguna manera responsables de la malcriadez de Estados Unidos y otras naciones que pocas veces reciben un reto o un castigo por sus malas conductas. La comunidad internacional permite que Estados Unidos juzgue delitos de guerra de terceros cuando no se allana a estas normas, o sea, no se lo puede juzgar por las aberraciones que comete en contra de otros seres humanos. Estados Unidos es el país que por un lado detenta un consumo magnífico y por otro tiene la moneda con menor respaldo del planeta. Creo sin temor a equivocarme que en pocos países como Argentina el dólar vale “algo”. China tiene en su poder la mayor parte de la deuda de Estados Unidos y desde ese lugar impide “ por ahora” que éste se venga a pique. Es que los chinos tampoco quieren que estos papeles de la deuda estadounidense se esfumen, ya que al gigante asiático también lo perjudicaría, aunque no está de más interpretar que hoy China es el país que tiene a Estados Unidos bajo el yugo de su deuda externa. Deuda externa... ¿ le suena? El invento de la deuda externa hacia todos los países en crecimiento fue uno de los tantos que Estados Unidos le brindó al mundo y junto con sus socios asfixia a los países más pobres, que nunca terminan de salir de sus crisis y exportan su riqueza a muy bajo costo para que los países “iluminados” sigan teniendo un estándar de vida “diferente”. Casi todo el planeta se ha definido por las políticas neoliberales y capitalistas; inclusive esto ha llegado al corazón de la propia Rusia luego de la perestroika y los resultados están a la vista de todo el mundo. Es asombroso cómo casi todos los países, ya sea por intimidación, por simpatía o por conveniencia, le han permitido a Estados Unidos crecer como un niño malcriado. Hoy estamos pagando esa crianza en la cual nadie le puso límites a un país que hoy tiene una “discusión doméstica” que puede arrastrar a muchas finanzas y economías del mundo. Estados Unidos no conoce límites, pero ha llegado al extremo con una deuda de miles de billones de dólares y sería muy bueno que todos los países se decidieran a darle el correctivo que nunca le dieron en aras de educar a una sociedad, “especialmente a sus líderes”, que desde hace 50 ó 60 años se presentan como el ombligo del mundo. El sistema capitalista, en especial el neoliberal, hace agua y el comunista no funciona sin una “pequeña” quita de libertades. Creo que el correctivo debe venir por el lado de repensar la sociedad y las economías mundiales intentando recrear aquella tercera posición que tanto dio que hablar en los años 70. Como ejemplo de que se puede cambiar y de que tal vez esto les venga mejor a todos los seres humanos tenemos al papa Francisco... ¿cuántos cristianos hubieran dicho hace sólo dos años que lo que hace el papa estaba dentro de las posibilidades de la Iglesia? Las crisis deben ser aprovechadas para lograr un mundo mejor. Hay que poner límites a los países malcriados o, como decía mi abuela, mal aprendidos, y una de las primeras medidas es impedir que sigan saqueando las economías emergentes y los recursos naturales de estos países –incluido el nuestro, por supuesto–. Para que esto ocurra debe haber dirigentes que estén a la altura de las circunstancias. Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche

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