Estados Unidos sigue en la mira de Al Qaeda

Analistas dicen que es muy probable un nuevo ataque terrorista en el país. En tanto, los norteamericanos se preparan para recordar el sexto aniversario del 11-S.

Como si saliera de una lámpara mágica, Osama Ben Laden amenaza otra vez al mundo en vísperas de cumplirse el aniversario del 11 de septiembre, mientras los expertos advierten sobre el fortalecimiento de Al Qaeda.

El reciente video del líder fundamentalista -el primero en tres años- en el que pide a los estadounidenses que se conviertan al islam es una prueba de su intransigencia, y lleva a preguntar: ¿es posible un nuevo ataque sobre Estados Unidos?

Los investigadores estadounidenses opinan que sí, ya que ya señalan en un informe que «Al Qaeda está mejor para golpear a Occidente», tras crear células que funcionan en forma autónoma alrededor del mundo, señaló el diario The Washington Post.

La reciente detención de tres islamistas radicales en Alemania que según las autoridades germanas se aprestaban a lanzar atentados tan graves como los de Madrid y Londres, demuestran que la pesadilla apocalíptica no terminó. Los detenidos planeaban atentar con motivo de cumplirse un nuevo aniversario del 11-S contra el aeropuerto internacional de Francfort y una base estadounidense en Alemania.

Con 700 soldados estadounidenses fallecidos en 2007, que eleva la cifra a más de 3.740 efectivos desde Estados Unidos invadió Irak en marzo de 2003, el gobierno estadounidense tiene muy poco para celebrar en este nuevo aniversario del hecho que marcó el nacimiento del siglo XXI. La guerra de Irak socavó el poder norteamericano en el mundo, principalmente en Medio Oriente, donde los talibanes han resurgido de sus cenizas para atacar al gobierno afgano, mientras la popularidad de Bush ronda el 30 por ciento, una de las más bajas de un presidente en la historia del país.

En un artículo publicado en el diario The Washington Post, la ex secretaria de Estado demócrata Madeleine Albright señala que el presidente Bush debería empezar por admitir el «fracaso» de la invasión para derrocar a Saddam Hussein y sus nunca encontradas armas de destrucción masiva. «Nuestras tropas se enfrentan a la muerte cada día; por lo menos el presidente puede enfrentarse a la verdad», dice Albright, y se pregunta: «¿Es mérito de la política de Bush que no haya habido ataques?

Para otros analistas, Estados Unidos continúa siendo un blanco «atractivo» para las huestes de Al Qaeda.

La revista británica The Economist señala que el cambio más notorio desde el 11-S fueron las medidas de seguridad adoptadas en los aeropuertos estadounidenses, sin embargo, señala que «esta política no ha convertido a los Estados Unidos en un país invulnerable a los ataques terroristas, especialmente en pequeñas operaciones» y advierte que Washington fue bendecida con una gran cuota de suerte y habilidad para impedir un nuevo atentado como el 11-S.

Que no haya habido otro ataque en suelo estadounidense sigue siendo la única carta de Bush y, por el contrario, que Ben Laden asome cada tanto su cabeza para ladrar al mundo constituye un símbolo del poder de los fundamentalistas.


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