Vivir contra reloj: cómo bajar un cambio, según Clara Badino, referente del mindfulness

Estamos inmersos en una cultura que privilegia el pensamiento, la planificación y el control y tiende a relegar el cuerpo a un segundo plano. De este modo, la desconexión es progresiva. Qué pasa cuando no escuchamos las señales del cuerpo. Responde Clara Badino, autor de su último libro "Vivir contra reloj".

Vivimos acelerados, cada vez más lejos de nosotros mismos. Llegar, cumplir, reaccionar, son los nuevos paradigmas emergentes. En la actual cultura regida por la sobreexigencia, la urgencia constante y la productividad exitosa nos vemos impulsados a vivir sin consciencia arrastrados en una corriente que ni siquiera sabemos de dónde viene y hacia dónde nos lleva. El cuerpo pasa a ser una máquina, un instrumento utilitario que promueve ansiedad, miedo, deseo de control y percepción de vivir en un mundo amenazante hasta llegar al agotamiento. De esto hablan las historias de consultorio, vivencias y ciencia que Clara Badino -referente de mindfulness en Latinoamérica- junto con el doctor Diego Robatto y Felicitas Montes- explora en su libro que acaba de publicarse,“Vivir contra reloj” (editorial Grijalbo).

Clara Badino, referente de mindfulness en Latinoamérica.


Badino no plantea frenar el mundo sino recuperar la capacidad de habitar el presente, escuchar el cuerpo y elegir cómo vivir.
“La mayoría de las personas no consultan porque “viven rápido” sino por las consecuencias: ansiedad, insomnio, irritabilidad, cansancio persistente, dificultades para concentrarse, una sensación difusa de estar siempre en deuda con algo o con alguien”, comenta Badino. Es ahí donde aparece el tiempo como un enemigo silencioso: nunca alcanza, nunca espera, nunca perdona.

“Vivimos en una cultura que privilegia el pensamiento, la planificación y el control y que tiende a relegar al cuerpo a un segundo plano. El cuerpo pasa a ser un instrumento que debe responder, rendir y acompañar lo que la mente decide. Mientras funcione, no se lo escucha. Cuando se manifiesta, se lo vive como un obtáculo”.

Clara Badino, autora de «Vivir contra reloj»

Producir, producir y no dejar de producir

En el capítulo 12 de “Vivir contra reloj” hay un registro de Badiño en su consultorio de la realidad de lo que a muchos les pasa que da escalofríos.
Personas muy inteligentes, reflexivas y lúcidas no registran señales corporales básicas. No se dan cuenta de que tienen hambre, sed, cansancio o tensión hasta que el cuerpo “se impone” a través del malestar. Dolores, contracturas, insomnio, palpitaciones o ansiedad aparecen entonces como interrupciones molestas, casi como fallas de funcionamiento.


Quién no ha vivido esto. Quién no conoce a alguien que le haya pasado esto. Tremendo pero es lo habitual.
“Esto no ocurre por casualidad”, dice Badiño. “Vivimos en una cultura que privilegia el pensamiento, la planificación y el control y que tiende a relegar al cuerpo a un segundo plano. El cuerpo pasa a ser un instrumento que debe responder, rendir y acompañar lo que la mente decide. Mientras funcione, no se lo escucha. Cuando se manifiesta, se lo vive como un obtáculo”.
Cómo se llega a ésto. Por gestos y acciones simples y repetitivas: comer apurados, trabajar durante horas y horas sin movernos, ignorar las señales de fatiga. “La desconexión no es abrupta, es progresiva”, dice Badino. Hasta que un día, de tanto no ser escuchado, el cuerpo explota. Lo que podría haberse manifestado como cansancio ahora aparece como agotamiento. Lo que era tensión ahora es dolor. Lo que era inquietud, ahora es ansiedad».

Clara Badino, autora ahora de «Vivir contra reloj»


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