Este fue el centro comercial de los pioneros en Neuquén, allá por 1926

Francisco Armas Padrón nació en Canarias pero llegó a Neuquén cuando era desierto. En 1926 abrió un almacén de ramos generales, desarrolló un tambo y formó su hogar en esta casa.

La casa de la calle San Martín al 756 permanece hace más de 100 años inserta en el paisaje moderno. Los ladrillos a la vista y las puertas y ventanas altas de pinotea están abandonadas, viejas y raídas, pero conservan la historia del lugar por el que pasaron los pioneros.

Allí el canario Francisco Armas formó una familia e hizo funcionar un almacén de Ramos Generales que incluía: almacén, bazar, ferretería, materiales de construcción, surtidor de nafta, forrajes. A la izquierda, en la puerta chica, estaba la semilleria que atendía Angelita Armas, una de sus hijas.

Esa casa y las de al lado llegaban a la calle 12 de septiembre –a las vias–. Los carros y la gente que venía de la cordillera entraba por el fondo directo a los patios, recuerda Elsa Giampaoli, nieta de Francisco Armas.

“Venían las carretas con animales vivos que allí se faenaban, leña de los bosques, hongos, piñones, otros productos y acampaban en el patio. Luego volvían a la cordillera con ‘los vicios’ como le decían a la yerba, azúcar, sal, café y todo lo que había en el negocio”, recuerda Giampaoli.

Francisco Sebastián Armas Padrón nació en Isla del Hierro, en Canarias, en 1887 y con 14 años la madre viuda y pobre lo mando como polizón en un barco a cuidado del capitán a América. En La Plata se encontró con su hermano Alejandro que vivía allí.

Venía escapando de la pobreza, pero en América también había que hacer sacrificios y a los 18 año comenzó a trabajar como ayudante de cocina y después como cocinero en la Corbeta Garibaldi. Frecuentaba en su estadía en La Plata la casa de otros canarios y así conoció a Damasa de los Santos Gutiérrez que había venido con sus padres de la Isla del Hierro, pero de Erice.

El matrimonio puso un restaurante cerca de un teatro pero el teatro empezó a tener problemas y su negocio de comidas se fue a la ruina. Para entonces, ya tenía 5 hijos y su hermano Alejandro Armas vivía en Cipolletti en una chacra de frutas, con una sidrera y un molino de Gofio.

Decidieron viajar a la Patagonia, primero para trabajar con su hermano y luego cruzaron en balsa a Neuquen. Acá empezó a vender con un cajón de pescado salado y en 1926 abrió un negocio de Ramos Generales en la casa de calle San Martín. Compró tierras, más tierras y tuvo hijos hasta llegar a 11. Más tarde, le alquiló el almacén a Leandro Fernández Diez.

En uno campo de 250 hectáreas que compró, sobre el Río Neuquén, puso un tambo con el cual abastecía a la población de leche, crema , manteca y quesos frescos. Hoy ese campo es el barrio Rincón de Emilio.

En 1996 para el 92 aniversario de Neuquen le dieron a la familia un reconocimiento por su labor en esas tierras que adoptó como propias y hoy una calle de Barrio La Sirena lleva su nombre.

La historia de la familia Armas Padrón, dueños de esta casa, saldrá
por estos días en “Canarios en el mundo”, de TV Canarias.

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