«Esto más tarde o más temprano tenía que pasar»

Graciela Fernández Meijide habló de las coimas y defendió "la enérgica" actitud del vicepresidente ante un Senado que "siempre que podía lo verdugueaba". "Chacho jamás se hubiera resignado a tocar la campanita". Sostuvo que el gobierno está unido, impulsando la investigación de los hechos, aunque admitió diferencias de estilos en el Ejecutivo. Dijo que la crisis en el Senado se debe al desgaste institucional producido por las rupturas democráticas.

Redacción

Por Redacción

Buenos Aires (ABA).- Frontal, la ministra de Desarrollo Social, Graciela Fernández Meijide, aseguró que tanto el presidente De la Rúa como el vicepresidente Alvarez, con estilos distintos están decididos a llevar «hasta las últimas instancias» el escándalo en el Senado, y aventuró que una crisis de tal magnitud «más tarde o más temprano tenía que pasar».

Hizo explícito su apoyo a «Chacho» Alvarez como «jefe» del Frepaso, aunque no dejó de marcar matices. «En la oposición, se nos veía a todos juntos, en una etapa de crecimiento. Hoy seguimos juntos, pero separados por la acción ejecutiva», dijo a «Río Negro». «Lo del Senado es malo. Malo si hubo sobornos. Malo si hubo calumnia, y lo mejor es que se descubra lo antes posible y que si hay que castigar se castigue a quien tiene que castigarse», dijo en el reportaje en el que abogó que «hay que separar la paja del trigo».

– ¿Cómo está la alianza?

– …Habría que poner cortina musical…

– Algún ministro comentó que más que agrupaciones por partidos en el gabinete hay emblocamientos por temas. ¿Es así?

– Así es. Tiene que ver con el rol que cada uno ocupa. A veces dividen en sector político y sector económico. Y todos son políticos. No hay ninguno que no tenga militancia. Yo tengo la visión social: La pobreza está antes que nada. (Alberto) Flamarique, está convencido que la flexibilización laboral permite un mayor crecimiento de pequeñas y medianas empresas. Al mismo tiempo hay los que dicen «yo tengo esta plata y nada más, esto es lo que ingresa, esto es lo que se cobra, esto es lo que se hace». Por eso la discusión de ahora es saber cuáles son las prioridades ahora.

– ¿Cuáles son?

– Para mí, hay dos, y creo que el Presidente las comparte. Uno, asistir, dar de comer, solucionar la pobreza, parar la angustia. Y el otro, empujar la producción: en educación e infraestructura. La modificación que se hizo ( la designación de Javier Tizado en Industria), demuestra que por fin una empresa grande nacional o con fuertes inversiones en lo nacional ( Techint), compromete a las firmas nacionales en el trabajo.

-¿Reconoce que está faltando un shock de confianza?

– Se están dando pasos en esa dirección. Lo que está haciendo (José Luis) Machinea, de dar más interés que otros plazos fijos, es para provocar ese shock.

– En la sociedad hay un grado de impaciencia, agravado por lo que está pasando en el Senado ahora…

– El Senado es otra historia, que a lo mejor se toca y a lo mejor indigna más por esta propia situación. Eso sí. Advertimos que en un escenario de mucha crispación, estos actores, ofenden. Si es verdad que hubo sobornos, ofenden más. ¿No? Si esto hubiese pasado en un momento de enorme crecimiento económico, enojan menos. Es bueno que haya indignación y exigencia. Y es bueno que haya un Presidente y un Vicepresidente que estén decididos a ir hasta las últimas instancias.

– ¿No hay matices entre De la Rúa y «Chacho» Alvarez?

– Hay estilos diferentes. De la Rúa nunca va a tener una expresión descomedida o que lo saque de su actitud de ecuanimidad, pocas palabras, gestos adustos. «Chacho» es vehemente, peleador y enfrenta las situaciones de otra manera. Además, hay que ver que a «Chacho» le tocó estar en la misma institución donde se produjeron todos los líos. Todo pasa por él. Y él se lo tomó muy a pecho.

– ¿Cómo presume que termina este escándalo?

– No hago presunciones. Jamás voy a decir ¡hay que horror, me decepciona la política, me voy! La política es un lugar de decepción y de construcción. Yo quiero que sea de construcción, aunque a veces que hay cosas que decepcionan y dan bronca. Deseo: ojalá que de la justicia, de la oficina anticorrupción, de la comisión de asuntos constitucionales, salga la verdad, sea cuál sea. Nos hará bien a todos. Para un país que tiene, desgraciadamente, una tradición de más cortes institucionales que de duración de gobiernos democráticos, esto (el escándalo), más tarde o más temprano, tenía que pasar. Cada vez que hubo un corte con una dictadura, se retrocedió, no se fue para adelante en el valor de las instituciones y de la democracia. Siempre salimos peor. Siempre fue más grandilocuentes la descripción de los objetivos de por qué la dictadura, y siempre la sociedad salió más lastimada.

– ¿Y la excusa era la corrupción de la clase política?

– Siempre, siempre. Hay que hacerse cargo: modificar instituciones antiguas y con métodos malos, lleva mucho tiempo y generalmente producen crisis. El asunto es cómo se sale. Las crisis nunca me asustaron. Obviamente, en el momento producen conmoción y a veces hasta dolor, pero no me asustan si salen bien.

– El gobierno se esfuerza por mostrar una posición única. Pero no es tan así

– … A todos nos tomó de sorpresa. Nadie esperaba un escándalo así. Alfonsín dijo al principio dijo que si esto era así, dejaba la política. No le creo. No porque mienta, sino porque es un hombre que cree la política está hecha para modificar estas cosas. «Chacho» también, de repente, tuvo que tener una actitud muy enérgica con un Senado que cada vez que podía lo verdugueaba. Cada vez que le quiso cambiar las reglas de juego, lo verdugueaban. Tuvo que ser muy enérgico para no resignarse a tocar la campanita. Y «Chacho» no es para eso.

– …Es la primera vez que hay un vicepresidente tan fuerte…

– … Porque es el jefe del partido político que integra la Alianza. Son dos partidos y el es jefe de uno, y de un partido que produjo cambios muy fuertes en el panorama de la política argentina. Jamás se verá reducido a tocar la campanita en un Senado hostil…Y va a tener todo nuestro apoyo, porque es nuestro jefe…

Arnaldo Paganetti


Buenos Aires (ABA).- Frontal, la ministra de Desarrollo Social, Graciela Fernández Meijide, aseguró que tanto el presidente De la Rúa como el vicepresidente Alvarez, con estilos distintos están decididos a llevar "hasta las últimas instancias" el escándalo en el Senado, y aventuró que una crisis de tal magnitud "más tarde o más temprano tenía que pasar".

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