Estudio satelital revela datos inéditos sobre el cóndor andino

Vuelan unos 200 kilómetros diarios.Duermen en lugares inaccesibles.

El seguimiento satelital de cinco cóndores criados en cautiverio y liberados en la Cordillera hace dos años y medio permitió develar muchos de los misterios que envolvían los hábitos de la especie, como por ejemplo, que los ejemplares vuelan unos 200 kilómetros por día y duermen en refugios ubicados en inaccesibles parajes de la cordillera.

La experiencia, comandada por el biólogo Luis Jácome del Zoológico de Buenos Aires con apoyo técnico de la NASA, permitirá además diseñar nuevas estrategias para la preservación del cóndor andino.

En rigor, la cría en cautiverio es sólo una de las etapas del Proyecto de Conservación Cóndor Andino, que Jácome impulsa desde el año 91″, y que tuvo como punto de inflexión la liberación de cinco ejemplares juveniles en cercanías de Bariloche en diciembre de 1997, dotados de un moderno sistema de transmisión satelital que permitió seguir sus movimientos durante el día y la noche.

Precisamente, a dos años y medio de esa experiencia, Jácome aseguró que los datos obtenidos a través del sistema de seguimiento satelital han aportado información hasta ahora desconocida sobre los hábitos de los cóndores y las áreas que habitan y, especialmente, sobre los lugares donde duermen, denominados, «condoreras» o «dormideros», sitios inaccesibles muchas veces en el medio de la cordillera, cuyas coordenadas exactas se mantienen en estricto «secreto científico».

«Las condoreras son los únicos puntos de referencia y la única forma de conocerlas es marcando ejemplares para llegar hasta el lugar. Hasta el momento, hay 80 condoreras ubicadas y 131 cóndores en el área de estudio. Además, detectamos que los cinco cóndores juveniles liberados se movieron, durante los dos años y medio de seguimiento, en una región de aproximadamente 60 mil kilómetros cuadrados, cien veces mayor a la que nosotros suponíamos, y siempre en dirección norte-sur», explicó Jácome.

En forma paralela, un equipo de investigadores del programa –del que participan unas 30 personas, además de cerca de 200 voluntarios– realizan diariamente un trabajo de relevamiento de dos condoreras especialmente seleccionadas, una en Neuquén y otra en Río Negro, en regiones de estepa y bosque andino patagónico.

Los nuevos datos le permitieron a Jácome desarrollar una nueva hipótesis sobre la vida de los cóndores, según la cual, sus hábitos giran sobre dos cuestiones impredecibles: la disponibilidad de alimento, ya que como aves carroñeras nunca saben dónde y cuándo puede morir un animal y las condiciones climáticas de la región.

«Sospechamos que, cuando alguno encuentra comida, empieza a volar en círculos y atraer así al resto de los ejemplares diseminados por la zona. Después, bajan juntos a comer y luego van a dormir a la condorera más cercana», que funciona como una especie de parador en la amplia zona que habitan los cóndores.

De este modo, se determinó que las condoreras «no se usan de la misma forma durante todo el año» y que quienes las usan «no son siempre los mismos ejemplares».

Con estos nuevos datos científicos, el biólogo considera que es necesario diseñar nuevas estrategias de conservación porque, si antes se pensaba que podía desarrollarse una estrategia de manejo de la especie con base en una reserva natural, ahora se sabe que los cóndores se mueven en áreas que abarcan la superficie sumada de cinco parques nacionales patagónicos. (DyN)

Al «Che» lo criará un títere

Según explicó Jácome, todos los cóndores que nazcan en cautiverio, como el pequeño «Che» que fue presentado hace pocos días en el Zoo porteño, serán criados por títeres que simulan ser sus cóndores adultos, de modo de adaptarlos al reconocimiento de sus semejantes y alejarlos de los seres humanos, con el objetivo de liberarlos después en distintas regiones de los Andes, dotados de los transmisores.

En el futuro el desafío es impulsar experiencias similares en otras regiones de la cordillera, como los andes venezolanos, colombianos y ecuatorianos.

El programa tiene el apoyo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales que provee las imágenes satelitales, la Fundación Bioandina Argentina y Geomática SA que aportó el software para ubicar las coordenadas de los cóndores en mapas digitales. (DyN)


El seguimiento satelital de cinco cóndores criados en cautiverio y liberados en la Cordillera hace dos años y medio permitió develar muchos de los misterios que envolvían los hábitos de la especie, como por ejemplo, que los ejemplares vuelan unos 200 kilómetros por día y duermen en refugios ubicados en inaccesibles parajes de la cordillera.

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