Exitoso cultivo de tulipanes en el Alto Valle

Prueban que en esta zona se pueden producir bulbos en gran cantidad. La experiencia en Roca alienta a la diversificación y la exportación.

Redacción

Por Redacción

Todo un espectáculo ofrecen los 40 mil bulbos de tulipanes en flor que la familia Capuj cultiva en la chacra que poseen. «Hay que diversificar», insisten.
Los Capuj están henchidos de orgullo. No lo pueden creer. La madre del productor Claudio Capuj (36), María, hace ocho años atrás plantó 38 bulbos de tulipanes en el jardín de su casa: florecieron cinco, nada más. Hoy, en la chacra que poseen en Stefenelli, en Roca, lograron que 40 mil bulbos florecieran de un modo espectacular, desafiando desde condiciones climáticas al augurio de un súper especialista en tulipanes que les dijo «ésto acá, en el Alto Valle, no va a andar».

«¡Y anduvo nomás!», afirma el emprendedor quien ayer recibió en sus viveros -donde produce especialmente tomates y apios- la visita de Gloria Bertoia, profesional de la Agenda de Desarrollo CREAR en Cipolletti y Sergio Romagnoli, contador del INTA, que junto a la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNC en Cinco Saltos, apostaron con dinero y estudios a esta prometedora experiencia que «confirma una vez más que el Alto Valle puede diversificarse en su producción», según coincidieron en decir. «Somos insistidores en esta idea», afirmó Bertoia. «Acá hay mucho más que fruticultura», desafía Romagnoli.

Por estos días -y hay que verlos- los 40 mil tulipanes están en su esplendor en sus variedades Inzell, Yokohama, Leen vander Mark y Rococó, más los otros que los Capuj sembraron por su cuenta: Ile de France, Angelique, Princesa Irene, Montecarlo, Madison Garden y Viking.

«A pesar de todos los pronósticos, los tulipanes florecieron y muy bien. Esta es una etapa, y para nada menor. Pero ahora vienen otras importantes: las condiciones exactas que se necesitan para cultivarlos, marcar pautas de producción y medir los resultados», grafica Bertoia.

Romagnoli, a cargo del estudio de factibilidad económica de este experimento, agrega que estos tulipanes vienen a acompañar los ensayos -con aromáticas, higos traídos de Catamarca y horticultura especial para exportación con cebollas y zapallos- que se están haciendo en la región.

«Más allá de que esta experiencia nos pertenezca en parte, para el Alto Valle es fundamental. Podemos producir bulbos de tulipanes acá, tanto para el mercado interno como externo. Para exportar, claro está, tenemos que apuntar a variedades poco comunes que son demandadas con seguridad por los europeos, por ejemplo», apunta Capuj, quien comparte con su madre el logro productivo. Por eso de ahora en más la idea es dedicarse un tiempo más a armar un stock de siembra mayor hasta que lleguemos al volumen que permita exportar con calidad y cantidad. De los 40 mil bulbos de hoy se pasará a 80 mil el año próximo y así, duplicándose siempre. «Lo que se viene ahora, también, es pensar en posibles líneas de financiamiento», expresa Capuj.

«La única contra que tenemos es la inestabilidad permanente del país, que con el cambio de reglas económicas día por medio, no se puede proyectar casi nada a mediano plazo. De todos modos, como siempre, nosotros seguimos para adelante en lo que sabemos hacer honestamente y con asesoramiento de los que saben», acota María (64).

En medio de sus inspecciones, Bertoia sugirió: «¡qué bueno sería ahora que hay que cortar las flores exhibirlas en alguna fuente importante de Roca, para que la gente se deleite con los tulipanes y compruebe el emprendimiento económico! Tal vez el municipio local podría idear algo este fin de semana, para hacerlo en los próximos días».

«La clave está en el frío que recibe el bulbo, en su etapa de almacenamiento. En este punto es que me voy a poner a estudiar más firme», admite Capuj, quien insiste que el único modo de posicionarse ante la competencia fuerte y sostenida de Australia, Sudáfrica y Chile es trabajar en forma conjunta tomando a la Patagonia como región, para tener así mayores beneficios a la hora de exportar.

Holanda, como un karma

«Holanda» es la palabra que siempre se menciona cuando se aborda el negocio de los tulipanes. Desde el Alto Valle bien podría pensarse en Brasil como mercado seguro, tal como lo han adelantado algunos empresarios del socio mayor del Mercosur. Pero lo cierto es también que el mayor productor de bulbos del mundo es el país que tiene las mayores posibilidades de adquirir bulbos de la Patagonia, según las palabras de Javier Cirielli, uno de los principales asesores en el tema que tuvieron los Capuj en Roca, y que el próximos martes arribará a la zona para verificar lo experimentado.

¿Por qué pensar en Holanda, entonces? «Para producir en contraestación», contesta Capuj. Una hectárea de tulipanes puede producir 175.000 bulbos vendibles, exportables. Una de las tres subastas de Holanda vende por día un millón y medio de flores. Diez hectáreas de tulipanes cubrirían la demanda de un día.

Los chacareros tuvieron una noche de helada leve

ALLEN (AA).- Una helada de escasa incidencia y corta duración se registró durante la madrugada de ayer en la zona, aunque obligó a los productores a recurrir a los métodos de defensa para tratar de paliar los efectos sobre su producción, y en diversos puntos de la zona del Alto Valle pudo apreciarse durante la mañana de ayer los rastros de la noche de quemazón.

Según se informó desde el área de Meteorología del INTA, en Guerrico la temperatura más baja que se registró no superó los dos grados bajo cero. El termómetro marcó una máxima de 1,8 grados bajo cero alrededor de las 5:30 y 6 de la madrugada y duró de 30 a 35 minutos.

Según se indicó, la temperatura se mantuvo estable hasta las 23 aproximadamente y luego comenzó a descender hasta que pasadas las 5 de la mañana se registró una tenue helada.

Ayer, los técnicos de Fiscalización de la Secretaría de Fruticultura provincial efectuaron un rastreo en diversos establecimientos para conocer la situación en las chacras y estimaron que no se produjo ningún tipo de efectos perjudiciales para la fruta dado que la noche fue muy fría, pero la helada tuvo poca intensidad y la temperatura no fue demasiado baja.

No obstante, los productores apelaron a los diversos métodos de protección de su fruta de carozo pero también de pepita, teniendo en cuenta el avanzado estado de floración en las variedades de peras Packam»s y Williams.


Todo un espectáculo ofrecen los 40 mil bulbos de tulipanes en flor que la familia Capuj cultiva en la chacra que poseen. "Hay que diversificar", insisten.
Los Capuj están henchidos de orgullo. No lo pueden creer. La madre del productor Claudio Capuj (36), María, hace ocho años atrás plantó 38 bulbos de tulipanes en el jardín de su casa: florecieron cinco, nada más. Hoy, en la chacra que poseen en Stefenelli, en Roca, lograron que 40 mil bulbos florecieran de un modo espectacular, desafiando desde condiciones climáticas al augurio de un súper especialista en tulipanes que les dijo "ésto acá, en el Alto Valle, no va a andar".

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