Extraño manual de buena conducta para los turistas chinos
GUSTAVO CHOPITEA (*)
Algunos dicen, no sin razón, que el peor de los pecados de la instrucción es el de ser –por lo general– aburrida. Pero no siempre es necesariamente así. La lectura de un reciente manual editado para los turistas chinos lo confirma. Según el diario “Bangkok Post” del 2 del corriente, las autoridades chinas (a través de la propia Administración Nacional de Turismo) acaban de publicar una llamada “Guía para el turismo civilizado”, de 64 páginas. Con ella, que ha sido subida a la web, se procura evitar errores gruesos en las conductas personales de los chinos en el exterior que de pronto (por su reiteración) puedan dañar la imagen nacional. En rigor, la ola cada vez más grande de turismo chino está ya generando incidentes que han comenzado a proyectar una imagen adversa respecto de la conducta o “etiqueta” de buena parte de ese flujo turístico creciente. De allí la oportunidad de publicar la aludida “guía”. Por esto también la pauta correctiva que supone la nueva “guía”. Allí se aconseja a los turistas chinos no meterse los dedos en las narices (en público), cortarse los pelos del interior de ellas de modo que los mismos no sobresalgan demasiado al exterior y no limpiarse los dientes con los dedos frente a todos, actitudes todas las descriptas que, por su notoria falta de educación, generan un rechazo generalizado en el resto del mapa. También se aconseja a los turistas chinos no ocupar los baños públicos por períodos demasiado largos o ensuciar las tapas de los inodoros ni utilizar para atender sus necesidades las piscinas o las fuentes de las plazas públicas. Obvio, como mensajes, pero necesarios, creen las autoridades chinas. En materia de modales en las mesas, desde la “guía” en cuestión se insiste en que no se tome la sopa directamente del plato en el que se la sirve sino que se utilicen para ello los cubiertos proporcionados por los restaurantes. Además se les sugiere no hacer el conocido –e incómodo para los demás– ruido de absorción cuando se come pasta, especialmente en el caso particular de los fideos. En materia de viajes aéreos, se les ruega no robar los salvavidas del avión, porque alguno, en caso de necesidad (se advierte desde la “guía”) podría necesitarlos en supuestos de emergencia o peligro. No es la primera vez que este tipo de consejos aparece en folletos impresos chinos, pero la “guía” que comentamos es el más detallado esfuerzo hecho hasta ahora por China en esta materia. La publicación contiene asimismo algunos consejos que deberían tenerse en cuenta en algunos países en particular, como no usar en Alemania los dedos para hacer chasquidos como los que se hacen respecto de los perros pero destinados a llamar la atención de los humanos. O, curiosamente, que las mujeres deben usar siempre aros cuando visitan a España. O no jugar con el pelo mientras comen en los restaurantes japoneses, desde que la gente allí confiere gran prioridad a la limpieza. Según la crónica de la publicación tailandesa, los turistas chinos se quejan de que los consejos son demasiados. Y, por tanto, agotadores. Lo cierto es que, aun cuando esas advertencias debieran ser para todos por igual, el gobierno chino procura con ellas evitar las actitudes chocantes, esto es aquellas que destiñen la imagen de una gigantesca corriente de turismo que está despertándose y que va creciendo en todas partes. (*) Analista del Grupo Agenda Internacional
GUSTAVO CHOPITEA (*)
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