Faltan controles sobre los materiales peligrosos

Las normas no especifican con detalle cómo se deben trasladar los elementos radiactivos.

NEUQUEN (AN)- El extraño extravío de una valija con material radiactivo, que el sábado mantuvo en vilo a esta capital, puso al descubierto la falta de controles sobre la manera en que se trasladan equipos de esta naturaleza y los huecos legislativos en las normas de seguridad que deben observar las empresas. Los técnicos de la Autoridad Regulatoria Nuclear que llegaron en un avión fletado especialmente ante la emergencia descubrieron, por ejemplo, que las ruedas de auxilio de la camioneta que trasportaba la valija estaban mejor aseguradas que la caja con iridio 192. Si bien la justicia no inició una causa penal, en el plano administrativo habría responsabilidades que se definirán en las próximas horas.

Como saldo positivo, quienes intervinieron en el mega operativo montado el sábado destacaron la celeridad con la que diversos organismos nacionales, provinciales y municipales coordinaron su accionar para controlar el peligro.

El subsecretario de Gestión Ambiental del municipio neuquino, Carlos Roca, dijo ayer a «Río Negro» que hoy inspeccionarán la sede de la empresa Lano NDT, ubicada en el barrio Progreso, para verificar que cumplan con todas las ordenanzas y habilitaciones municipales.

Ayer, esa inspección la hicieron los técnicos de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), quienes revisaron todos los vehículos y la documentación de la empresa. «Están comprometidos a nivel administrativo», dijo una fuente consultada por este diario. Aunque aclaró que «como empresa operaron como debían: dieron el alerta de inmediato. Sabemos de casos en que ocultan información crítica justamente para evitar sanciones, y tratan de solucionar los problemas en silencio o avisan tres o cuatro días después».

Como se informó en la edición de ayer, la valija con iridio 192 -un isótopo radiactivo que se utiliza para la inspección de soldaduras en montajes industriales y para la prospección sísmica en áreas hidrocarburíferas- era trasportada en una camioneta Hilux 4×4 de la empresa de servicios petroleros Lano NDT por un chofer que denunció su extravío a las 8.30. La primera versión es que se le habría caído cuando circulaba por Chocón y Santa Cruz, pero este aspecto del episodio está bajo investigación (ver aparte).

Siete horas después la valija fue recuperada. El que avisó fue un albañil que, según dijo, la recogió porque pensó que era una caja de herramientas y la llevó a la casa de su hija.

Cuando se recibió la denuncia por la desaparición del material radiactivo se lanzó un alerta nuclear nacional y se dio intervención a la justicia provincial y federal, organismos de defensa civil y medio ambiente y a la ARN.

Después de que apareció se controló que ninguna de las personas en contacto con el material o el medio ambiente hayan sufrido algún tipo de contaminación. Los resultados fueron negativos. Ayer a la mañana se dispuso la última medida: una extracción de sangre al albañil Enrique Rubilar, quien manipuló la valija.

Todo el episodio puso al descubierto la debilidad de los controles, algo sobre lo que alertó este diario a principios de este año. En una entrevista publicada el 14 de enero pasado, el ex director de defensa civil Luis Segato había advertido: «por Neuquén pasa de todo, y el principal riesgo es un accidente que involucre un trasporte de sustancias peligrosas. No hay controles suficientes».

El subsecretario Roca admitió ayer que «lo que pasó el sábado pudo pasar antes y ahora tenemos que trabajar para que no vuelva a pasar».

Añadió que «hay que cubrir huecos en la reglamentación sobre el manejo de estas sustancias» y los expertos de la ARN admitieron que «tendría que haber mejores especificaciones sobre el anclaje y el trasporte» de estos materiales.

«En la reglamentación dice que el material debe estar «debidamente anclado» pero no especifica cómo, dónde, en qué parte de la camioneta. Faltan esos detalles», dijo Roca.

Tampoco hay en la región una autoridad con poder de policía para verificar que las empresas cumplan con estos requisitos. Y lo que es más grave, se supo que hay empresas que han protagonizado incidentes de este tipo y los ocultan para evitar la sanción.

La valija no tiene marcas de una caída

Todavía no está claro el recorrido que siguió la valija con iridio 192 desde la caja de la camioneta en que la trasportaban hasta la casa de la hija de un albañil que la encontró. La primera versión dice que la caja no estaba asegurada y se cayó accidentalmente al parecer durante un barquinazo, pero los técnicos de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) descubrieron que no tenía el menor rasguño, aunque pesaba 30 kilos y se habría desprendido de un vehículo en movimiento.

El juez federal Guillermo Labate, uno de los que intervino el sábado, explicó ayer que «la tenencia de material radiactivo puede equipararse a la tenencia de arma de guerra. Sólo la persona autorizada puede hacerlo».

De todos modos, como el albañil que la tenía en su poder supuestamente no sabía qué era, no se le inició ninguna causa federal. «La valija no estaba debidamente identificada, no tenía obleas, y para mi gusto la camioneta tampoco tenía señales de la calidad del material que trasportaba», indicó Labate.

Pero como la valija apareció y el contenido no se derramó, todo quedará en el plano administrativo. «Estaríamos ante una eventual negligencia de la empresa o del personal que la trasladaba», dijo el juez.

Por otra fuente se supo que no está claro el recorrido de la caja. La falta de marcas de una caída y de tapa -tenía una que no le correspondía- son interrogantes que esperan una explicación.

La fuente aclaró que según los técnicos de la ARN, «estaban mejor aseguradas las ruedas de auxilio de la camioneta que esta valija cuyo valor es de 10.000 o 15.000 dólares». (AN)


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