“Familias solidarias”, el programa que necesita más voluntarios
En Bariloche hay solo 13 inscriptos en este plan provincial que acompaña de manera transitoria a niños y adolescentes que corren riesgos.
“Familias solidarias”, el programa que necesita más voluntarios
La tarea no es sencilla y no es para cualquiera. Acompañar las 24 horas, de manera transitoria, a niños o adolescentes que corren riesgo en su núcleo familiar, es algo que solo algunos se animan a afrontar.
Hoy en Bariloche, las “familias solidarias” no abundan. De hecho, las 13 que integran el registro son las mismas que se inscribieron apenas comenzó el programa años atrás.
“No se trata de un registro de adopción. La idea es que puedan generar un vínculo afectivo con un niño transitoriamente. Que los chicos puedan compartir con ellos las fiestas de fin de año o que puedan tener salidas recreativas. Las familias que tenemos inscriptas nunca nos dicen que no aunque sabemos que a la larga, resulta agotador”, explicó Natalia Almonacid, delegada de la Secretaría de Desarrollo Social de Río Negro Zona Andina.
Este programa provincial está destinado a niños o adolescentes cuyos derechos hayan sido vulnerados en su seno familiar. Lo que se intenta es que puedan ser acompañados por una familia “suplente”. “Cuesta tomar la decisión de sacarlo de su entorno familiar pero muchas veces, es necesario cambiar su realidad socioeconómica”, aclaró la funcionaria barilochense.
En primer lugar, se busca algún familiar cercano. En caso de que no haya, se recurre a una “familia solidaria” o al Centro de Asistencia Integral de la Niñez y Adolescencia (Caina).
Según indican los técnicos, de cada 20 situaciones que llegan a la sede andina de la Secretaría de Desarrollo Social de la provincia, 5 de ellas requieren de familias solidarias. Los casos de violencia intrafamiliar y las ausencias de los progenitores debido a tratamientos de adicciones abundan en el último tiempo.
“Nuestra primera intervención es a partir de alguna denuncia que puede llegar de los juzgados o las comisarías (por robos), del hospital (por abusos o maltratos) o de las escuelas (cuando el Equipo Técnico de Apoyo Pedagógico detecta que el niño no asiste regularmente a clase). Se interviene cuando hay un riesgo inminente del menor”, subrayó Almonacid.
Desde el Ministerio, aclaran que este tipo de medidas de sacar a los menores de sus hogares “son excepcionales” cuando la problemática requiere un trabajo a mediano y largo plazo y, la justicia siempre debe ratificar esa medida.
“No significa que ese niño no va a volver más a su familia. Mientras tanto, se trabaja en el fortalecimiento del vínculo familiar y para erradicar esas situaciones que vulneraban los derechos del niño. A veces, en la familia de origen solo hay que marcar pautas de crianza”, expresó la delegada.
El trabajo de las familias solidarias
“Tiempo atrás, una familia aceptó a un nene de 4 años que venía con crisis de violencia por las condiciones en que se había criado. Lograron integrarlo al grupo familiar y le dieron una muy buena educación”, recuerdan algunos técnicos.
Si bien se intenta que la estadía del niño junto a las “familias solidarias” sea lo más breve posible, por lo general, el acompañamiento implica un proceso largo. Actualmente, un joven de 15 años lleva más de un año con una familia solidaria.
“Ellos funcionan como nexo entre el niño y la sociedad. Nunca deja de concurrir al colegio y continúa con sus actividades extracurriculares. A veces, el desafío es ensamblar las necesidades del chico con la rutina de esa familia. Desde el Ministerio, se colabora también. Lo cierto es que necesitamos más postulantes”, advirtió Almonacid.
Para inscribirse, la familias interesadas deben concurrir al Centro Administrativo Provincial, en Onelli 1.450. En un primer momento, se brinda información sobre el procedimiento y los requisitos. Luego de la evaluación, se realizan dos entrevistas (una de ellas, domiciliaria) y finalmente, se hace una devolución.
“Las familias son parte del crecimiento de los chicos pero hay que fortalecerlas para que entiendan que ese vínculo es transitorio. Muchas veces, se acercan familias ante hechos públicos. Pero no están sólo esos chicos. Deben estar dispuestas a colaborar en las situaciones que se requieran”, agregó Almonacid.
“El personal pone lo mejor de sí pero esto no deja de ser una institución y los empleados rotan. No es lo mismo que un nene se despierte con la misma familia siempre que con caras nuevas”
Natalia Almonacid, delegada de Desarrollo Social Zona Andina
Actualmente, hay 6 niños de hasta 13 años alojados en el Caina, sumados a un grupo de adolescentes de 14 a 18 años.
El Ministerio de Desarrollo Social Zona Andina cuenta con 12 equipos territoriales (11 para Bariloche y El Bolsón y 1, para la Línea Sur). Cada uno cuenta con, al menos, un trabajador social, un psicólogo y un operador.
Datos
- “El personal pone lo mejor de sí pero esto no deja de ser una institución y los empleados rotan. No es lo mismo que un nene se despierte con la misma familia siempre que con caras nuevas”
- Actualmente, hay 6 niños de hasta 13 años alojados en el Caina, sumados a un grupo de adolescentes de 14 a 18 años.
- El Ministerio de Desarrollo Social Zona Andina cuenta con 12 equipos territoriales (11 para Bariloche y El Bolsón y 1, para la Línea Sur). Cada uno cuenta con, al menos, un trabajador social, un psicólogo y un operador.
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