Fijan metas económicas comunes para el 2002

El acuerdo incluye la inflación, el déficit fiscal y la deuda pública.

Florianópolis, Brasil (EFE).- Los ministros de Economía y los presidentes de los Bancos Centrales de los países del Mercosur, más Chile y Bolivia, acordaron ayer las metas y mecanismos de convergencia macroeconómica de la unión aduanera a partir del 2002.

El acuerdo es el más importante alcanzado en las reuniones preparatorias de la XIX Cumbre Presidencial del Mercosur y establece metas comunes para las variables de inflación, deuda líquida del sector público con relación al Producto Interior Bruto (PIB) y déficit nominal consolidado del sector público.

Establece además una etapa de transición, que se desarrollará a lo largo del año 2001, durante la cual los cuatro países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), así como sus dos socios, anunciarán sus objetivos específicos para dichas variables, que tendrán que ser consistentes con las metas comunes que empezarán a regir a partir del año siguiente.

El ministro de Hacienda de Brasil, Pedro Malan, anunció el acuerdo en una rueda de prensa conjunta con los representantes de los otros cinco países, en la que dijo que también se acordó adoptar un “procedimiento para la corrección de desvíos”, que se activará en caso de que una de las partes no alcance las metas fijadas.

“Es un paso adelante que muestra al mundo nuestra determinación de avanzar en la construcción del Mercosur”, dijo Malan.

En materia de inflación se acordó como valor máximo el 5% anual en la región en el período del 2002 al 2005, y se fijó un “núcleo inflacionario” del 4% anual a partir del 2006.

Malan indicó que Paraguay, que presenta una alta inflación, tendrá que reducir esa diferencia en por lo menos un cuarto anual hasta el 2006.

La deuda pública

En cuanto a la relación entre la deuda pública líquida y el PIB, el acuerdo establece como base el trienio 2002-2004, período durante el cual el endeudamiento no podrá superar el 40 por ciento del Producto Interior Bruto.

De esa disposición queda excluido Uruguay, ya que la deuda pública de ese país es inferior al límite fijado, que además será reducido gradualmente a partir del 2005.

La tercera meta está relacionada con el déficit nominal consolidado del sector público, que a partir del 2002 tendrá que ser equivalente al 3% del PIB, como máximo, con la salvedad de Brasil, que tendrá un período de adecuación entre el 2002 y el 2003, años en los que tendrá como límite el 3,5% del PIB.

Malan recordó que la intención del Mercosur de establecer metas y mecanismos de convergencia macroeconómica fue anunciada en junio pasado en la Cumbre de Buenos Aires, y que las mismas deberían fijarse a más tardar en marzo del año próximo.

“Estamos terminando tres meses antes un esfuerzo que estaba previsto para marzo del 2001”, subrayó. Por su parte el ministro de Hacienda de Uruguay, Alberto Bensión, destacó que su país se siente “satisfecho” con el acuerdo, que será incorporado en el documento final de la cumbre, una vez que lo firmen mañana los seis presidentes participantes.

“Este acuerdo refleja la decisión y la voluntad de los países del Mercosur de tener transparencia en su gestión financiera, monetaria y fiscal”, apuntó el ministro de Hacienda de Paraguay, Francisco Oviedo.

Como “un acuerdo de enorme trascendencia” lo calificó el jefe de la cartera de Hacienda de Chile, Nicolás Eyzaguirre, quien destacó además la seriedad del pacto, que “establece techos y no pisos” en materia fiscal.

Llegan los presidentes

Los presidentes de los países del Mercosur se reunirán desde hoy en Florianópolis para analizar los conflictos comerciales de la región y la relación del bloque con Chile.

La XIX Cumbre de jefes de Estado del Mercosur servirá además para discutir una posición conjunta frente a la propuesta de los Estados Unidos de anticipar al año 2003 la creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

En ese sentido, el embajador de Brasil para el Mercosur, José Botafogo Goncalves, afirmó que la posibilidad de adelantar del 2005 al 2003 la conformación del ALCA no está en la agenda oficial de la reunión de presidentes aunque admitió que los mandatarios analizarán el tema.

Otra de las cuestiones que debatirán los presidentes será la relación del Mercosur con Chile, luego de la decisión del país trasandino de negociar en forma bilateral un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos, que molestó a los socios de la unión aduanera, especialmente a Brasil.

El gobierno chileno de Ricardo Lagos ratificó que seguirá avanzando en las negociaciones para incorporarse como socio pleno del bloque, aunque volvió a advertir sobre la diferencia arancelaria que existen entre ambos.

Chile tiene un arancel promedio del 9%, que será reducido al 6% en los próximos años, mientras que el arancel promedio del Mercosur es del 14 por ciento.

Los socios del bloque acordaron reducir el Arancel Externo Común (AEC) en tres puntos porcentuales a partir de enero, pero Brasil decidió la semana pasada que no adoptará la medida para no afectar la base de su recaudación fiscal.

En tanto, los trabajadores que participan de la II Cumbre Sindical del Mercosur comenzaron ayer su reunión con fuertes críticas a las políticas económicas y sociales de los gobiernos de la región y un contundente rechazo a los posibles futuros acuerdos con el ALCA con la participación de 700 delegados.

Escasos avances en el sector agrícola

Negociadores de los cuatro socios plenos del Mercosur también discutieron ayer su política agraria, pero no anunciaron nin-gún avance y dejaron el asunto en manos de los ministros de Relaciones Exteriores, que revisarán hoy el documento final.

Ayer, Brasil propuso a sus socios regionales un aumento de los aranceles para algunos productos agrícolas de las naciones industrializadas que aplican subsidios a su producción, pero la propuesta no tuvo eco entre el resto de los socios.

Casi una década después de la creación del Mercosur, la política agrícola del bloque aún es motivo de diferencias entre las partes, por las medidas proteccionistas que cada uno adopta para favorecer a sus productores.

El azúcar es el caso más notorio, ya que es el único producto que no ha sido integrado en el libre comercio del Mercosur y son pocas las posibilidades de un acuerdo entre Argentina y Brasil al respecto. Argentina impone elevados aranceles a las importaciones de Brasil, cuya producción alcanza unos 20 millones de toneladas por año, con el argumento de que este país subsidia a ese segmento.

También hay problemas entre Brasil y Argentina por el comercio de pollo, el trigo y, recientemente, la leche, así como entre Brasil y Uruguay por el arroz. (Télam)


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